COVID-19 y cerebro: posibles causas, secuelas y tratamientos

Actualidad 23 de junio de 2022
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Entre la lista de órganos que pueden verse afectados por la infección causada por el coronavirus SARS-CoV-2, el cerebro es uno de los que primero empezaron a investigarse pero que más complicaciones ha encontrado en el camino. Sin embargo, hay grupos de investigación que siguen con esta tarea.

¿Puede el coronavirus infectar el cerebro?
Durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19, había una serie de síntomas que se repetían entre los pacientes, y que parecían tener una conexión con la presencia del coronavirus en el cerebro, como la pérdida del olfato.

Hoy en día se cree que la anosmia (pérdida de olfato) es mayoritariamente causada por la infección de distintas células de la mucosa olfativa que se encuentran en el techo de las fosas nasales, y no por una infección cerebral o daño de las neuronas o nervios. Sin embargo, existe una pequeña posibilidad de que ocurra en un bajo porcentaje de pacientes. 
Análisis preliminares de cerebros de personas fallecidas por COVID-19 mostraban un claro daño en el tejido cerebral, pero no encontraron restos abundantes del virus, sólo el efecto causado por la infección. Además, la neumonía resultó uno de los síntomas más preocupantes y mucha de la investigación se centró en tratar esos síntomas.

Por otro lado, los estudios realizados en autopsias estaban limitados en pacientes que sufrían una infección muy grave de SARS-CoV-2, dejando los casos leves y moderados sin datos sobre el impacto de la infección en el cerebro.
Covid persistente (Long Covid) dio la clave
Más de dos años más tarde, nos enfrentamos a una situación diferente con respecto a COVID-19. Los números de fallecidos en las poblaciones vacunadas son mínimos, y la gran mayoría de los pacientes consiguen recuperarse sin mayores complicaciones.

Sin embargo, ahora nos encontramos con la COVID-19 persistente, que afecta al 30-45% de los pacientes que pasan por la infección por este coronavirus. Esta enfermedad se diagnostica si uno o más síntomas persiste durante más de treinta días tras el inicio de la infección.

Entre los síntomas que suelen perdurar está la anosmia, fatiga y problemas cognitivos. Al ser pacientes que sufren estos síntomas durante meses, esto ha permitido estudiar los efectos de la infección con mayor detalle, especialmente cuando el órgano es difícil acceso, como ocurre con el cerebro.

Entre los síntomas relacionados con el cerebro, los investigadores han identificado distintas categorías de síntomas. Tenemos lo que se define como “niebla mental” (del inglés brain fog) que dificulta tareas como la concentración o la memoria.

Otros pacientes sufren un cambio en cómo notan su piel al tacto. Por último, está la categoría que engloba a aquellos que sufren dolores de cabeza.

Además, pacientes que sufren de otra enfermedad neurológica y que han experimentado unos brotes más pronunciados o un empeoramiento de los síntomas como psicosis, acentuados por la infección por SARS-CoV-2.

La tarea de identificar estos síntomas y encontrar el agente causante es muy complicada, porque la mayoría de los pacientes resultan negativos ante el test de coronavirus y otras pruebas diagnósticas como la resonancia magnética tampoco aportan evidencia alguna.
 
 
Fuente: iStock
Tres posibles causas
La primera posibilidad por la cual el coronavirus causa síntomas en el cerebro es una infección directa en este tejido, que permanece durante meses y el sistema inmunitario no alcanza a eliminar.

La segunda opción es que los síntomas son causados por nuestras propias células del sistema inmunitario que han llegado al cerebro y causan daños en distintas zonas. Se trataría de una enfermedad autoinmune y eso explicaría por qué perdura durante meses, ya que una vez activada, es difícil de desactivar.

Por último, puede deberse a un efecto secundario o consecuencia de una inflamación que tiene lugar en otro órgano (ya sea el corazón o los pulmones). Esta inflamación manda una serie de señales al cerebro que las dañan de forma permanente.

También cabe la posibilidad de que los tres escenarios sean ciertos y al no ser excluyentes, podrían darse los tres, aunque la probabilidad sea mucho menor.

Algunos programas de rehabilitación para eliminar los síntomas del sistema nervioso provocados por SARS-CoV-2 se basan en series de movimientos lentos y delicados para reestablecer las conexiones nerviosas a la vez que se presta atención a la respiración y la circulación.

En algunas ocasiones, esta rehabilitación también tiene un efecto en otros síntomas neurológicos, pero no siempre. La vacunación contra COVID-19 en pacientes que sufren de covid persistente también ha resultado en una mejoría en la mayoría de los síntomas, pero no en todos los pacientes que reciben la vacuna.

Existe un porcentaje de pacientes que no mejora, y otro tanto que incluso empeoran tras la vacunación. Esto podría explicarse en base a las tres posibles causas ya expuestas. Si una persona ha desarrollado una enfermedad autoinmune o una inflamación crónica, la vacunación puede potenciar los síntomas en un sistema ya activado.

Un nuevo estudio quiere evaluar el efecto de inyectar anticuerpos o corticoesteroides a estos pacientes. Aunque todavía no ha comenzado, pretende encontrar una forma de aliviar los síntomas asociados al cerebro causados por infección que pueden no sólo ayudar a los pacientes de COVID-19, sino a cualquier otro tipo de infección vírica que deja secuelas a largo plazo.

Nota: muyinteresante.com

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