


Importaciones récord: los bienes finales ya superan el promedio del macrismo y de la Convertibilidad
Economía29/10/2026

El fuerte aumento de las importaciones no está siendo en favor de la productividad doméstica, ya que en lugar de estar lideradas por bienes de capital –que mejoren la producción local– o de responder a un aumento de la demanda interna, responden cada vez más al ingreso de bienes finales terminados que –en un contexto de apreciación cambiaria y costos tarifarios disparados– están directamente desplazando a la industria nacional: en septiembre, la importación de bienes de consumo se ubicó 74% arriba del promedio del gobierno de Cambiemos y 82% encima del Frente de Todos.


Así lo demuestran las cifras de actividad comercial que indicaron que el promedio de importación mensual de bienes de consumo de la gestión de Javier Milei se ubicó en USD 813 millones, mientras que en el gobierno de Mauricio Macri fue de USD 651 millones y con Alberto Fernández de USD 619 millones. No es algo nuevo; ya en 2025 la incidencia de las importaciones de bienes finales rozó el 25% y superó, de hecho, al promedio de la Convertibilidad (23% entre 1992 y 2001).
Las consecuencias son latentes en los indicadores sectoriales: la actividad industrial cayó 2,7% en el acumulado a agosto, y quedó 11% por debajo de los niveles de 2022. Por su lado, el comercio también retrocedió (los supermercados acumulan una caída de 2,8% y los autoservicios mayoristas de 2,9%), aunque amortiguaron su caída con una mayor participación de bienes extranjeros en las góndolas mientras, a la par, más firmas locales cierran sus persianas.
¿Cómo crecieron las importaciones de bienes de consumo bajo la gestión de Milei?
La defensa irrestricta de la apertura comercial desregulada que promueve la política económica de la administración de La Libertad Avanza (LLA) no encuentra correlato en los propios datos oficiales que exhiben que el fuerte incremento importador no está siendo en favor de la productividad doméstica, sino, por el contrario, en detrimento de la producción local.
Esto sucede en un escenario donde las compras al exterior, en lugar de estar lideradas por bienes de capital –que mejoren la producción local– o de responder a un aumento de la demanda interna, evidencian una mayor participación de bienes finales que, en un contexto de apreciación cambiaria y costos tarifarios disparados, están directamente desplazando a la industria nacional.
En 2025, las importaciones ya habían trepado a 24,6% del total importado, quintuplicando al crecimiento de la economía (+4,4%), según los datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del INDEC. Históricamente, esta relación era de tres a uno: por cada punto que aumentaba el nivel de actividad, la demanda de bienes extranjeros crecía el triple. Esto quiere decir que la elasticidad del año pasado entre Producto e importaciones casi duplicó a la histórica.
En esa línea, la aceleración del desplazamiento de producción local continuó en lo que va de 2026: las importaciones de bienes de consumo alcanzaron USD 1.129 millones en septiembre, un nivel históricamente muy alto.

Así, el promedio de importación mensual de Milei se ubicó en USD 813 millones y, en el último año, el promedio ascendió a USD 945 millones, según precisó un informe del Instituto Argentina Grande (IAG). En términos comparativos, la gestión libertaria ya superó el promedio de importación mensual del macrismo (USD 651 millones) y del Frente de Todos (USD 619 millones).
A contramano del mundo: dólar barato y sobrestock extranjero frente a la industria local
“A contramano, mientras el resto del mundo protege su industria contra el dumping y un sobrestock asiático, Argentina lleva adelante una apertura importadora con dólar barato que llevó a la industria a estar 11% abajo que en 2023”, señalaron los especialistas del IAG.

Por su lado, un documento de Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia detalló que, en los últimos doce meses, las importaciones de bienes finales representaron el 24% de las importaciones totales. Como resultado, el indicador se ubicó por encima tanto del promedio de la Convertibilidad (22,6%) como de la gestión Cambiemos (22,7%).
Fabricar menos y comercializar lo importado
El ingreso desregulado de bienes de consumo finales, lejos de promover, termina compitiendo con la producción local al punto de desplazarla. Es decir, el avance de las importaciones no es parte de un proceso de “aumento de productividad”, lo que sucedería si las importaciones crecieran lideradas por los bienes de capital.
Por el contrario, en los últimos años tuvo lugar un giro silencioso en el entramado industrial: un relevamiento realizado por el Observatorio Pyme detectó que, en medio de la caída de la producción y las ventas, algunas empresas comenzaron a encontrar mejores resultados en la comercialización de productos importados que en la fabricación propia.
Según el informe, entre las escasas firmas que lograron incrementar sus ventas, el mejor desempeño correspondió a productos importados. Mientras el 24% de las empresas que comercializan bienes importados registró aumentos en sus ventas, esa proporción fue menor entre quienes venden productos nacionales (10 puntos por debajo).

Por último, el debate ya no gira únicamente en torno al volumen de importaciones, sino a su composición y a las condiciones macroeconómicas bajo las cuales se produce la apertura y su impacto en una estructura productiva que ya perdió desde noviembre 2023 más de 30.000 empresas y 370.000 puestos de trabajo.
Fuente: El Destape




























