Faltan 22.700 millones de dólares

Economía26/10/2026

El programa financiero de 2027 tiene un agujero de 22.700 millones de dólares. Lo calculó el centro CIFRA a partir de documentos oficiales, y el número desarma la promesa de que las cuentas del año próximo cerrarían sin sobresaltos. En junio, el ministro de Economía aseguró que el programa llegaría equilibrado entre ingresos y egresos y con un “colchón” de 3.700 millones de dólares heredado de 2026. Cuatro meses después, el propio Presupuesto 2027 corrigió esa estimación y recortó las fuentes de financiamiento previstas. Lo que queda es una hoja de ruta que muestra cómo el Gobierno piensa afrontar los vencimientos en moneda extranjera en el último tramo de su mandato, y cuánto de eso depende de dólares que todavía no tiene.

Así, la cuenta no cierra y el Gobierno no explica cómo lo hará. Ese vacío ayuda a entender las declaraciones del propio presidente Milei, que primero habló de una “bazuca” de 75.000 millones de dólares y luego la elevó a 125.000.

El cálculo de CIFRA coincide con el de Marina dal Poggeto, quien con la misma metodología había estimado hace tres semanas un bache de 23.300 millones.

Además, CIFRA pone en duda las otras fuentes con las que contaba el programa de junio: que exista un “colchón” de 3.700 millones de dólares por las operaciones de 2026, que el Banco Central compre 4.900 millones adicionales en 2027 (año electoral) y que puedan realizarse emisiones locales por 5.000 millones.

La fragilidad externa ya se vive en 2026: salen más dólares de los que entran por un superávit comercial inédito

La fragilidad externa en Argentina persiste pese a la “estabilidad macroeconómica” que el Gobierno dice haber alcanzado con la baja de la inflación y el equilibrio fiscal. El país atraviesa una bonanza comercial inédita que funciona como una puerta giratoria: en los primeros ocho meses del año, el superávit comercial aportó 23.000 millones de dólares al Banco Central, pero salieron 37.700 millones. De ese total, unos 19.000 millones corresponden a la formación de activos externos de personas humanas (en su mayoría, fuga de divisas), 9.000 millones a intereses de la deuda en moneda extranjera, 6.000 millones al déficit de la cuenta de servicios y 3.700 millones al giro de utilidades al exterior.

A grandes rasgos, eso explica por qué el Banco Central acumuló en reservas solo la mitad de las divisas que compró en este lapso. Los dólares entran por la vía comercial y salen por el circuito financiero. En lo que va de 2026, al 30 de septiembre, el Central compró 14.400 millones de dólares, según CIFRA, pero las reservas netas se elevaron en 8.500 millones.

La diferencia se explica sobre todo por los dólares que exige la deuda con organismos internacionales y por las compras del Tesoro para pagar vencimientos.

Lo que no cierra es el modelo económico

“El ajuste al consumo de los sectores populares, la apertura y el carry trade desvían a las inversiones de lo productivo a lo financiero y eso genera que haya altos niveles de fuga de capitales. Más aún en escenarios de inestabilidad por los altos vencimientos de la deuda del año próximo”, señala Pablo Manzanelli, autor del informe.

Es el programa económico el que no ofrece garantías y los capitales se van, tanto los de las personas como los de las empresas que no invierten. Por un lado, la compra de divisas para atesoramiento de las personas crece sin pausa desde el segundo trimestre de 2025 y registra una salida neta de unos 52.000 millones de dólares, de los cuales apenas una quinta parte quedó en el país como depósitos en dólares, según CIFRA.

Por otro lado, la desconfianza se traduce en falta de inversión productiva: desde que asumió Milei, la inversión extranjera directa es negativa en términos netos por unos 1.800 millones de dólares, y desde comienzos de este año se suma el giro de utilidades y dividendos, finalmente habilitado, que ya totaliza 3.800 millones.

El problema, entonces, no es coyuntural: es el modelo. Un esquema que ajusta el consumo de los sectores populares abre la economía y sostiene la estabilidad cambiaria con tasas altas en dólares; desvía el excedente hacia la fuga y deprime la inversión, de modo que ni siquiera un superávit comercial récord alcanza para cerrar las cuentas externas.

La diferencia se cubre con deuda: unos 19.000 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026, que se suman a las obligaciones que ya vienen.

Cada nuevo financiamiento genera compromisos crecientes en dólares: de los 40.700 millones que vencen en 2027, 10.300 son solo intereses. Así, el programa financiero que se prometió equilibrado terminó con un faltante de 22.700 millones, y el Gobierno no responde de dónde saldrán esos dólares sin recurrir otra vez a la misma receta: más deuda para sostener un modelo que no genera los dólares necesarios para pagarla.

Por Mara Pedrazzoli / P12
Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email