Parece increíble ante el nivel de tensión y crisis reinante, pero el hilo de paciencia en los pasillos del poder económico —el sector que aún sostiene estoicamente a Javier Milei— se empieza a cortar por lo menos relevante. Lo gestual. Aun así, tiene lógica. En las últimas dos semanas, el desborde emocional del presidente, en Argentina y fuera de ella, le dejó en claro al Círculo Rojo que el eje del debate de futuro ya no es el “mileísmo sin Milei” para sostener el plan económico. La certeza hoy es que el clima de inestabilidad general, las agresiones, los insultos y las incongruencias de lectura social del mandatario son lo que exacerban la tensión en una sociedad ya muy golpeada por los efectos de la crisis económica. La foto actual es la de Milei ajustando, la economía ya en recesión, un sprint final de un año que terminará en crecimiento negativo y un 2027 en riesgo. Sobre eso, el presidente insulta, brama, se sobregira, pronuncia inconveniencias y con eso logra algo hasta ahora no explorado: los empresarios ven que en la calle empieza a no soportarse el ambiente de ajuste y que hay dudas sobre la paz social. Eso, entienden, no solo pone límites a la intentona reeleccionaria de Milei y al plan, sino al armado estructural de un futuro político que consagra el modelo actual, direccionado a unos pocos sectores ganadores.
El problema más serio para el oficialismo, alertan los economistas que asesoran a empresarios, parece estar en los “conurbanos”, donde Milei presenta una debilidad que Casa Rosada se imagina, pero no llega a dimensionar aún. Sí se ve en las encuestas y en el diagnóstico de varios intendentes, incluso afines al oficialismo, que admitieron ante la consulta de Página/12 que la situación es “muy delicada”.
Como fenómeno político, lo interesante de ese escenario es que la inquietud por el daño social extremo de la crisis se da en dosis casi iguales entre los factores económicos de la economía real y los de los mercados. Hechos recientes. El primero, hace unos días, los popes de las empresas de alimentos nucleados en la Coordinadora de Productores (COPAL) le pidieron una reunión a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, con el objetivo de “ver el escenario de diciembre”. Este diario supo que la inquietud es tener de primera mano qué tipo de control, por si acaso, tiene el Gobierno respecto a movimientos para pedir mercadería en la puerta de las fábricas. Los empresarios adelantan que diciembre va a ser caliente y tratan de acordar un blindaje.
El ministro de Economía, Luis Caputo, admite que hay problemas, pero el plan que tienen ante las contingencias es generar “brotes verdes con el RIGI en todos los lugares del país que no son conurbano”. Se resignan a una mala performance en los centros urbanos, donde se definen las elecciones. Ricardo Arriazu, uno de los economistas conservadores que más escuchan los empresarios, les dijo a clientes que hablaron con este diario que el contexto social en los polos urbanos tiene que ser atendido urgente por el Gobierno. Los datos parecen advertir lo mismo.
La crisis y los que están de fiesta
El Centro de Estudios Económicos del Banco Provincia precisó que la caída de la actividad en 2026, puesta en perspectiva, “es la tercera más alta desde 1993 si excluimos la pandemia. Solo detrás de los 2001 y 1995. Peor que el 2000, el 2002 y el 2018”.
Además, el gasto social del Gobierno está cayendo y lo que antes era un activo, ahora empieza a verse reflejado en las encuestas como Milei perdiendo apoyo entre los pobres. La consultora C+P, que conducen Pablo Moldovan y Federico Pastrana, destacó en su informe privado que el gasto en previsión social se encuentra 29 por ciento por debajo de los niveles de noviembre del 2023. Detallan que “si bien el gobierno llevó adelante un incremento real de la AUH (+67% vs nov-23), el resto de la política social continúa contrayéndose con fuerza y acumula una baja del 39% desde inicios de gobierno. Al interior, el ajuste se concentra en otros programas sociales (-62%, -29 puntos de aporte), seguido de asignaciones familiares (-30%, -3 puntos) y pensiones no contributivas (-17%, -2,2 puntos)
Tercer dato. El exviceministro de Economía y titular de la consultora Vectorial hizo un ejercicio interesante. Cruzaron datos de ventas en centros de compra con un indicador que se llama “índice de movilidad peatonal”. Medido con cámaras y sensores, permite adelantar cómo se moverá el consumo dependiendo de la cantidad de gente que se moviliza en locales. En la serie histórica, ese índice correlacionó muy bien con el nivel de ventas. ¿Qué muestra? Que desde junio la cantidad de gente en centros de compra cae, penetrando hacia abajo la base 100 en los meses de julio, agosto y septiembre. Esto pone luz a dos cosas: la primera, que mientras Milei les saca fotos a los patios de comida en los shoppings, la cantidad de gente que va allí es menos. Lo segundo, que eso adelanta un desplome mayor de las ventas.
Mientras todo esto pasa, el gobierno y su círculo íntimo siguen en la burbuja, aglutinando voluntades políticas, economías y judiciales para resguardar lo conseguido. El establishment que primero adoró a Lula y al español Felipe González como los garantes de un progresismo ordenado y pro capital, hoy los cruza por las críticas a Milei. Todo se volvió radical entre los jefes de la Argentina. Milei habló el viernes por la noche una hora y cincuenta minutos en el evento de la Fundación Faro. El mitín, que manejan los hermanos Caputo y tiene de fronting de batalla cultural a Agustín Laje, reunió esta vez solo a los más íntimos y al pleno de los ganadores del modelo.
Aceptaron pagar 25 mil dólares por cabeza o 300 mil por una mesa en el Yacht Club de Puerto Madero los anfitriones, los Neuss, el grupo que se está quedando con buena parte de los negocios en la era libertaria. También estuvieron José Luis Manzano, que empieza a ser dueño de demasiado, Hugo Eurnekian, Bettina Bulgheroni (CICYP y PAE), Marcelo Mindlin, el dueño de Swiss Medical, Claudio Belocopitt y líneas medias de Techint. Todos ganadores y pocos “perdedores” del modelo, entre ellos Gustavo Weiss, titular de la Cámara Argentina de la Construcción, a quien Luis Caputo no quiere ni ver porque entiende que habla mal de su economía. El pleno del gabinete asistió. Una escenificación de un circuito cerrado ajeno a lo que pasa en la realidad.
Los financieros tienen miedo
“Los inversores financieros, el mercado, lo banca 100 por ciento a Milei, pero le exigen que recalibre”, dice, desde Washington, un inversor internacional que habló con este diario. Contó que, en privado, Caputo sigue mintiendo y minimizando la crisis micro y que argumenta que “hay algunos que la pasan bien y otros, mal”, y que eso inquieta a todo el mercado. Aclara otro especialista en el tema, que ese recalibre es “para que no pierda las elecciones”. Es decir, quieren evitar un estallido callejero para que el plan se sostenga.
Además, en el exterior, Milei parece haber mutado de líder llamativo a mancha venenosa, lo que le quita el aura. Lo desprovee de la novedad. Hoy no es el disruptivo por la positiva, es el que rompe su propia estabilidad. A decir verdad, luego de toda la apertura y las concesiones, los mercados lo castigan con un riesgo país de 700 puntos. El problema es su crisis, no una oposición que no encuentra el hit que lo dañe.
El viernes, la consultora 1816 envió a sus clientes un trabajo que teoriza sobre la percepción de los mercados respecto a Milei y sus chances electorales. “El mercado tiene dudas acerca de la dinámica política a 12 meses vista y el dato de EMAE (con un rebote de apenas 0,1% desestacionalizado en agosto tras el desplome de 2,8% en julio) difícilmente contribuya a calmar las ansiedades”, precisan. Y agregan que “salvo un milagro (rebote de casi 9% mensual en septiembre o fuerte revisión al alza de meses anteriores), de aquí a un mes se confirmará que Argentina entró en recesión técnica (caída desestacionalizada de 2 trimestres consecutivos), de modo que ya no hay una economía que “crece, pero en forma de K” (con los sectores mano de obra intensivos débiles), sino una economía estancada (con gran desempeño de los sectores exportadores). El nivel de actividad agregado está apenas 2,4% arriba de cuando asumió Milei, hace casi 3 años”.
Dicho esto, se preguntan: “¿Cuánto se movió la probabilidad de reelección de Milei implícita en los precios de los bonos en este sell-off? No podemos responder esa pregunta sin hacer un supuesto sobre cuánto valdrían los bonos si el oficialismo es derrotado en octubre próximo”. Así, aseguran que “si asumimos que un Bonar 2028 valdría USD 40 de precio clean contra Cable si ganara la oposición (precio post elección de octubre 2027) , la probabilidad de reelección metida en los precios del AO28 pasó de 92% a 81% en los últimos 3 meses, si asumimos precio de USD 60, la probabilidad de reelección bajó de 87% a 71%, mientras que si asumimos precio de USD 80, la probabilidad bajó de 75% a 43%”. Hoy, a un año de la elección, la única certeza parece ser la duda.




























