







A tres días de la jura de los nuevos diputados, la batalla por quedarse con la primera minoría escala y se volvió el frente más caliente del recambio legislativo. La Casa Rosada le dio la orden a Martin Menem de romper al peronismo y conquistar ese objetivo. El riojano aceleró en las últimas horas y sumó tres nuevos pases. Ahora apunta a los catamarqueños. Si lo consigue, La Libertad Avanza superará a Unión por la Patria, que todavía ostenta el bloque más numeroso de la cámara baja.
Con 94 diputados pintados de violeta, los libertarios están a solo dos bancas de la meta. No se trata de un número simbólico sino de retener la llave para controlar las comisiones estratégicas donde se definirán las reformas que exige la Casa Blanca. La guerra seguirá hasta el miércoles, cuando juren los 127 legisladores electos en octubre. Unión por la Patria reunirá a su tropa el martes para afinar las cuentas y blindar la unidad. Los libertarios miran al gobernador de Catamarca y apuestan a dar un último golpe. A pesar de las operaciones, el santiagueño Gerardo Zamora, de buen vínculo con Cristina Kirchner, no se alineará al gobierno en ninguna de las dos cámaras.
El viernes, mientras el foco de atención estaba puesto en la jura de los 23 nuevos senadores, Martín Menem sumó tres incorporaciones y estiró a 94 el número de diputados que integrarán el bloque oficialista. La renuncia de Silvia Lospennato, que dejará su banca nacional para asumir como legisladora porteña en diciembre, facilitó el ingreso de Lorena Petrovich, que responde políticamente a la nueva jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich. No fue el único movimiento. Verónica Razzini y Alejandro Bongiovanni también anunciaron su pase a la bancada oficialista.
La Casa Rosada quiere hacer valer el triunfo de octubre en ambas Cámaras. Lejos de contentarse con el “tercio de hierro” que permite blindar los vetos presidenciales y ahuyentar cualquier fantasma de juicio político, el Gobierno quiere convertirse en la primera minoría en Diputados.
A la velocidad de un Pac-Man, los pasos de Menem fueron concretos. Primero se efectivizó el traspaso de los legisladores alineados con Bullrich; después se oficializó el ingreso de los “radicales con peluca”. Ahora, el objetivo son los catamarqueños. En este caso, la jugada sería más sutil. El gobernador Raúl Jalil tiene influencia sobre cuatro diputados. Dos que asumirán el miércoles y dos cuyos mandatos vencen en 2027. La expectativa no es que se integren al bloque oficialista, sino que rompan con Unión por la Patria para sumarse al armado del mandatario salteño Gustavo Sáenz. Si así lo hicieran, La Libertad Avanza lograría su ansiado objetivo y el pago deberá ser acorde. Jalil negocia hacerse del control total de Yacimientos Mineros de Agua de Dionisio (YMAD), cuyos dividendos hoy reparte con la Nación. La promesa del traspaso está en pie desde el año pasado y el toma y daca podría incluir al senador catamarqueño Guillermo Andrada hoy dentro de Convicción Federal un espacio integrado al interbloque Unión por la Patria.
Desde hace semanas el gobernador Sáenz busca convertirse en un interlocutor con la Casa Rosada y romper la hiperpolarización entre el oficialismo y el peronismo que dominará la Cámara baja durante los próximos dos años. El interbloque que diseña ya tiene dentro a los gobernadores Hugo Passalacqua, Osvaldo Jaldo, Rolando Figueroa y podría sumar a los libertarios exiliados en los bloques Movimiento de Integración y Desarrollo (MID) y Coherencia. Su expectativa es sumar unos 20 legisladores que puedan convertirse en árbitros de las votaciones clave.
La iniciativa genera cuestionamientos dentro del propio peronismo. Para el diputado salteño Emiliano Estrada, uno de los economistas que visitó San José 1111 días atrás con propuestas de modelo de crecimiento productivo y federal, “los gobernadores se la pasan hablando del federalismo, pero no tienen un entendimiento epistemológico de lo que significa esa palabra. Cuando uno escucha a un gobernador, lo único que hace es pedir plata para su provincia y el resto del país que se pudra”, dijo en diálogo con Página/12. Y agregó: “Dale plata para hacer una rotonda en un barrio de Salta y el tipo te vota una reforma laboral. De eso se va a agarrar el gobierno para juntar los votos necesarios para todo lo que se viene”.
Germán Martínez reunirá a su tropa el martes para afinar las cuentas y blindar la unidad. En las últimas horas circularon rumores sobre su continuidad como jefe de bloque. “Los que tal vez le piden que dé un paso al costado son un grupo que fueron funcionarios del gobierno de Alberto”, explicó una fuente del bloque peronista, y agregó: “es uno de los pocos que puede garantizar la unidad”.
En UxP creen que la escisión de los catamarqueños será inevitable, pero niegan cualquier fuga de los siete santiagueños que responden a Gerardo Zamora. En este caso, las dudas se trasladaron al Senado. Es que el gobernador saliente formará la bancada Frente Cívico por Santiago junto a Elia Moreno. El movimiento se leyó en clave de ruptura con el kirchnerismo; sin embargo, la relación entre el mandatario y la expresidenta sigue siendo sólida y “está todo conversado”, explicó una fuente del Senado a este diario. Según pudo reconstruir Página/12, el gobernador tramita la autorización para visitar a Cristina Fernández de Kirchner, y quienes la frecuentan aseguran que la exjefa de Estado le guarda un profundo respeto al santiagueño. En los hechos, el espacio de Zamora funcionará dentro del interbloque José Mayans.
El resto de los gobernadores no produciría desprendimientos en Unión por la Patria. Aun así, una fuente con despacho en La Plata recomendó mirar con atención el desenlace del tratamiento del endeudamiento. “Cualquier desentendimiento en la Legislatura podría tener su correlato en el Congreso”, advirtió. El viernes, el proyecto naufragó una vez más por los desacuerdos internos del peronismo y por la incapacidad de reunir los dos tercios necesarios para convertirlo en ley. El próximo miércoles, Axel Kicillof intentará nuevamente conseguir su aprobación. Será el mismo día en que juren los 127 diputados electos, un escenario que agrega presión, ruido y posibles efectos colaterales a la batalla por la primera minoría.
Por Paula Marussich / P12























