


Milei se va a la guerra: entre el sueño de la consagración y la amenaza de default
Actualidad - Nacional30/11/2025




Al general Carlos Presti lo descubrió el brigadier Jorge Antelo, un hombre de Eduardo Eurnekian que el olvidado Nicolás Posse designó como secretario de Estrategia Nacional en el arranque del gobierno de Javier Milei. Para que Presti se convirtiera en jefe del Ejército, Milei ordenó una masacre: el pase a retiro de 22 generales -de un total de 35- que tenían mayor antigüedad que el ahora ministro de Defensa. La purga, de las más grandes desde el regreso de la democracia, fue la precuela de la inédita designación de un general como ministro de un gobierno surgido de elecciones desde 1983. Antelo, que fue reclutado por Eurnekian para el negocio de los aeropuertos, no pudo ver a Presti llegar a lo más alto: murió en julio pasado, cuando Milei entraba en un espiral de inestabilidad que solo Donald Trump podía frenar.
En dos años como jefe del Ejército, Presti logró una relación estrecha con el presidente y su hermana. Milei incorporó al Regimiento de Granaderos como banda de sonido y fue declarado granadero honorífico. Además, los hermanos construyeron un vínculo de confianza con uniformados como el jefe de la Casa Militar, Santiago Ibañez, ahora mencionado como candidato a nuevo jefe del Ejército.
El nombramiento del general-ministro tiene una larga lista de implicancias. La primera es interna: Luis Petri fue un accidente y una concesión a Patricia Bullrich que pertenece a un equilibrio de fuerzas ya superado. Los Milei no dejaron influir a ninguno de los dos -Bullrich pretendía a Federico Pinedo en el cargo- en la designación del sucesor. En paralelo, la hermana presidencial le dio un nuevo golpe interno a Victoria Villarruel y nombró como ministro del área que la vice soñó controlar a un general hijo de un represor de la última dictadura. Con el mismo movimiento, dejó expuestas una vez más las diferencias dentro del peronismo.
“El objetivo es tener el monopolio de la derecha”, dice un funcionario de Milei que conoce a todos los protagonistas. El mensaje es claro: no hay destino para la derecha que está por fuera de La Libertad Avanza. Así Milei deja de lado una vez más lo disruptivo que vendió en campaña para adoptar rasgos de un gobierno clásico de derecha pro militar.
Hijo del jefe de Regimiento de Infantería 7 de La Plata en tiempos de Videla, Presti acordó con los hermanos Milei no pedir su pase a retiro, como todos los militares admiten que debería hacer. Entre ellos, el general retirado Juan Martin Paleo, el ex jefe del Estado Mayor Conjunto durante el gobierno del Frente de Todos que en octubre fue candidato a senador porteño por el partido de Ricardo López Murphy.
La negativa de Presti a pedir el retiro y su decisión de pasar a disponibilidad lo pone por encima de sus antiguos subordinados y genera un efecto indudable. Involucra al Ejército en la política y lo alinea con la extrema derecha de gobierno. “Se tendría que haber retirado, mete a la política en el Ejército”, dice un dirigente opositor.
Presti no es el primer militar que ocupa un cargo importante en el gabinete de los Milei. El gobierno arrancó con el general Claudio Pasqualini, el ex jefe del Ejército de Macri, como viceministro de Defensa de Petri. Cuando Pasqualini -yerno de un represor condenado por crímenes de lesa humanidad- se fue, asumió el coronel retirado Marcelo Rozas Garay con Bullrich como madrina. Feroz antikirchnerista, Rozas Garay está haciendo un fuerte lobby para seguir en el cargo con el general Presti.
El nuevo ministro de Defensa es hermano del ex auditor porteño y legislador macrista Daniel Presti, pero quienes conocen a la familia aseguran que no reivindica con la misma estridencia el pasado de su padre. Habrá que ver si aprovecha su cuarto de hora para ensayar un discurso más parecido al de Milani o Villarruel.
Un ex funcionario del área coincide en que el nombramiento de Presti se inscribe en el alineamiento de Argentina con Trump en materia de Defensa. Presti pertenece al ala liberal del Ejército y viene del sector de Infantería, lo cual lo convierte un caso bastante inusual porque son Artillería y Caballería las armas que tienen una historia más inclinadas al liberalismo. Mientras la Marina siempre fue antiperonista laica y la Fuerza Aerea nacionalista católica, en el Ejército conviven distintas corrientes. Entre los especialistas, estiman que el ala liberal del Ejército es alrededor del 30% del total pero hay entre un 40 y un 50% que se identifica con el nacionalismo y el peronismo. Además, el peso del peronismo es alto entre los suboficiales de las tres armas.
La gestión de Presti nace marcada por el alineamiento con Estados Unidos. El CELS recordó en los últimos días que, antes de su designación como ministro, Presidencia le exigió a la Armada que un destructor que estaba en las cercanías de Puerto Rico se sumara al cerco militar de los Estados Unidos en el Caribe que incluye el bombardeo de naves civiles. La fuerza se negó con una excusa técnica. No era una iniciativa propia de la Casa Rosada. Por canales extraoficiales, la embajada de Estado Unidos le había pedido al gobierno de Milei que Argentina se plegara a las operaciones de asfixia de Trump sobre Venezuela, algo que genera tensiones en Washington.
Desde el comienzo de la era Milei, los nuevos jefes fueron hombres de indudable relación con los Estados Unidos. En ese momento, Antelo y Eurnekian también influyeron en la designación del brigadier Xavier Issac como jefe del Estado Mayor Conjunto. Isaac, que había sido jefe de la Fuerza Aérea durante el gobierno del FDT, estudió en la Escuela de Guerra Aérea de Estados Unidos y fue agregado aeronáutico en Washington. Fue un giro notorio con respecto al perfil de su antecesor, el lopezmurphysta Paleo, que había sido agregado militar en China antes de ser designado por Jorge Taiana en el cargo.
En Washington, Isaac coincidió con el jefe de la Armada, el contraalmirante Carlos Allievi. Tanto ellos como el titular de la Fuerza Aérea, Fernando Mengo, están ahora a merced de la decisión de Presti. “Este alineamiento atrasa. El futuro es con China, también con Estados Unidos, con India, la Unión Europea, Turquía... y sobre todo nuestros vecinos, nuestro primer anillo (...) Soy partidario de una relación de equilibrio. Nos condiciona haber adquirido los (aviones de combate norteamericanos) F-16 en una operación con tres países que justamente no reconocen nuestra soberanía sobre Malvinas: Estados Unidos, Gran Bretaña que las ocupa, y Dinamarca. Este nivel de dependencia nos condiciona, ahora vemos que hasta el nivel de devaluación lo maneja Scott Bessent”, le dijo Paleo a Clarín durante la campaña.
Motorizada por el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Peter Hegseth, la ofensiva de Trump en el Caribe derivó en el temprano pase a retiro del jefe del Comando Sur, Alvin Hosley, el almirante afroamericano que en abril pasado visitó Ushuaia como parte de la disputa estratégica con China en el corredor bioceánico militar más importante del continente.
Hosley se irá el 12 de diciembre, aunque tenía por delante dos años más al frente del Comando Sur. Según Reuters, se va en un clima de tensión con el secretario de Guerra: sin compartir el enfoque agresivo de Trump respecto a Venezuela, había manifestado inquietud respecto a la legalidad y la justificación estratégica para la ejecución extrajudicial de más de 80 lancheros acusados de narco-terroristas. Ya en febrero, Trump había destituido al jefe del estado mayor conjunto Charles “CQ” Brown y a la jefa de operaciones navales Lisa Franchetti.
Todo se da en el marco de lo que los especialistas advierten como un cambio estratégico: la transferencia del liderazgo de las operaciones antinarcóticos del Comando Sur hacia la Segunda Fuerza Expedicionaria de Marines especializada en intervenciones rápidas y la autorización de Trump para que la CIA ejecute operaciones encubiertas.
Aunque las encuestas muestran el rechazo de los estadounidenses al despliegue militar en el Caribe, Trump quiere la cabeza de Nicolas Maduro y tiene unos meses para resolver el conflicto. Después, vendrá la campaña legislativa donde se juega su futuro y el Cono Sur puede pasar a segundo plano por una ventana de tiempo imprecisa. El acercamiento de Trump a Lula Da Silva no impidió que el presidente de Brasil expresara su preocupación en los últimos días por los aprontes de guerra.
El envio a la costa de Venezuela del principal portaviones de la flota de Estados Unidos, el buque de guerra más grande del mundo, fue el paso previo a una doble operación: el anuncio del Departamento de Estado que incluye al Cartel de los Soles en su lista de organizaciones terroristas y la exigencia de cierre total del espacio aéreo venezolano. El portaviones USS Gerald Ford dirige una operación con barcos, aviones de combate y unos 12.000 efectivos.
Mientras Milei proyecta un 2026 de gloria, conduce a la facción mayoritaria del establishment local, alinea un bloque propio de gobernadores y apuesta a tener la primera minoría en Diputados para aprobar su paquete de leyes en las próximas semanas, la ola de despidos postelecciones se profundiza. Solo en la última semana se conocieron cientos de personas que se quedaron sin trabajo en Whirlpool, Essen, Corven, Unicenter, Luxo, Vulcalar, Yaguar.
Además, se confirmó lo que El Destape había anticipado en exclusiva antes de las elecciones de octubre, cuando los datos de agosto registraro la peor caida de los últimos cinco años en la rentabilidad de las entidades bancarias. Ahora, el Informe de Bancos del Central registró un nuevo crecimiento de la irregularidad en familias y adelantó las pérdidas que mostraron en sus balances de Galicia, Banco Francés, Macro y Supervielle. La lista de los perdedores con el modelo Milei cada vez es más larga.
Luis Caputo vive, sin embargo, en otra dimensión. El ministro de Economía le promete a Milei que 2026 será excepcional. A partir de la que se anuncia como la mejor cosecha de trigo en más de 40 años -25 millones de toneladas según la Bolsa de Cereales-, Caputo espera cruzar el verano sin problemas, quiere volver ya a los mercados y se niega a acumular reservas. En privado, el ex jefe de trading de JP Morgan para América Latina se muestra exultante: proyecta un crecimiento a tasas chinas y piensa que la economía argentina puede crecer entre 6 y 7% en 2026. Además, con la ley de perdón fiscal -la más importante de todas para los inquilinos del quinto piso- esperan que 25 mil millones de dólares ingresen al sistema financiero el año que viene.
En un extenso artículo publicado en The American Prospect, el economista argentino Matías Vernengo considera poco probable que el impulso político de corto plazo a la suerte de Milei se prolongue y advierte por un nuevo ciclo de crisis y default. Con el titulo “Make Argentina Crash Again”, Vernengo sostiene que las políticas de Milei son insostenibles y conducirán al colapso, como las tres veces anteriores que el mismo modelo se aplicó, durante la dictadura, con Menem y con Macri.
El director del Instituto de Políticas Públicas (BIPP) de la Universidad de Bucknell dice que Argentina debe reducir su dependencia de los bienes de capital importados y renegociar deudas insostenibles si quiere tener sus cuentas externas en orden. Solo entonces el país tendrá una base para una recuperación sostenida que aumente los ingresos de los más desfavorecidos. Vernengo, que fue funcionario del Banco Central durante el fallido gobierno del FDT, afirma que Milei está haciendo todo lo necesario para llevar a Argentina a un nuevo default, cuando para 2026 tiene que hacer frente a una montaña de vencimientoos que ronda los 17.000 millones de dólares. Por eso, considera que el próximo gobierno debe mantener los controles de capitales y pedir por una reestructuración de la arquitectura financiera internacional que permita el acceso justo a la financiación para países en desarrollo. El salvataje de Trump, que incluyó en los últimos días el préstamo de los DEGS norteamericanos para que Argentina le pague al FMI, indica que es posible. “Quizás estos fondos podrían ser importantes cuando se produzca el próximo default de Argentina, algo que podría estar cerca”, concluye.
Por Diego Genoud / El Destape























