Chinos, go home

Actualidad - Nacional16/08/2026

La injerencia de Estados Unidos para desplazar a China de la cartera de negocios estratégicos que abrió el gobierno libertario tiene nuevas ramificaciones. Después del apriete que denunció la cooperativa eléctrica CALF de Neuquén para que diera de baja sus acuerdos con Huawei, la disputa asoma detrás de la privatización del Belgrano Cargas, avalada por el Congreso de la Nación. Con los pliegos aún sin publicar, las principales cerealeras se preparan para competir por una red clave que opera tres líneas ferroviarias que atraviesan 17 provincias y conectan el norte del país con los puertos del Gran Rosario. El Estado se dispone así a entregar a privados un activo estratégico para las exportaciones después de haber invertido durante más de una década en su recuperación con financiamiento chino. Entre los jugadores que se disputan las últimas joyas de la corona, cinco cerealeras analizan la posibilidad de concesionar el Belgrano Cargas a través de un consorcio. Según información a la que accedió este diario, los CEO de las exportadoras le comunicaron a COFCO, la empresa alimentaria más grande del mundo, que no formará parte de la UTE “por ser una empresa china”, aun cuando participó de inversiones vinculadas al sistema ferroviario y podría poner en jaque el esquema de financiamiento que el país tiene con China.

Aun con los pliegos de la licitación sin publicar, que dará la concesión por 50 años, las cerealeras vienen jugando un rol activo. Fuentes involucradas en las conversaciones señalaron que el objetivo inicial del Gobierno era que la licitación quedara en manos “de un grupo mexicano por orden de Donald Trump”, en referencia a GMXT, pero las cerealeras le adelantaron al Gobierno que, de ser así, exigirían todo el dinero que invirtieron en “vagones nuevos cero kilómetros”. Desde la Secretaría de Transporte confirmaron que el proceso de licitación debería abrirse “antes de fin de año porque el Gobierno quiere la plata sí o sí”. Pero revelaron que los pliegos vuelven para atrás una y otra vez. “Hacen los pliegos y los borran porque los hacen mal”.

Desesperado por acumular dólares y achicar el Estado, el Gobierno acelera la venta de bienes públicos y privatizaciones. Durante el mes de julio, la gestión libertaria avanzó en la implementación de plataformas para la venta de activos del Estado.

En relación con la privatización del Belgrano Cargas, el Gobierno creó días atrás un fideicomiso de destino exclusivo para administrar los fondos que obtenga del remate de locomotoras y vagones. Además, el Ejecutivo planea habilitar el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para las obras de infraestructura que deberán ejecutar los futuros concesionarios, es decir, transferirá al sector privado una red clave para sacar la producción del interior hacia los puertos y su mantenimiento.

En plena guerra comercial, las inversiones de China en la región buscan crear una nueva geografía que una al mundo de otra manera, con financiamiento para infraestructura, conectividad, tecnología y una nueva narrativa de cooperación sur-sur, que pone en jaque la geografía noratlántica internacional del comercio diseñada por los Estados Unidos. Su principal objetivo es garantizar su seguridad alimentaria. Por eso, la exclusión de su principal empresa cerealera podría desencadenar un nuevo cortocircuito diplomático con consecuencias en el plano financiero.

Jugar con fuego

El financiamiento del Belgrano Cargas y el de las represas hidroeléctricas de Santa Cruz forman parte del entramado de acuerdos estratégicos que la Argentina firmó con China y que, en conjunto, superaron los 7.000 millones de dólares. Sólo para la modernización del sistema ferroviario se comprometieron créditos multimillonarios de bancos chinos destinados a la renovación de vías, locomotoras y vagones.

Ambos proyectos están unidos por una cláusula sensible. Los contratos contemplan mecanismos de cross default que permiten que determinados incumplimientos tengan consecuencias sobre el otro. El antecedente ya existe. En 2016, cuando Mauricio Macri intentó frenar y revisar las represas de Santa Cruz, el China Development Bank advirtió formalmente al Gobierno que esa decisión podía activar el incumplimiento cruzado y afectar el crédito destinado al Belgrano Cargas.

Javier Milei, el presidente argentino, ha hecho de los viajes al exterior el sello de su gestión. Todavía no visitó China, su segundo socio comercial. La comparación expone las prioridades de su política exterior. Desde que llegó a la Casa Rosada, viajó 15 veces a Estados Unidos. El fanatismo de Milei por Donald Trump lo lleva a tomar medidas más extremas de las que toma su ídolo, que reconoce, sin complejos, la interdependencia que Estados Unidos y China mantienen a pesar de la guerra comercial que dicen disputar.

A pesar de los desaires, la tensión política no interrumpió la relación financiera con Beijing. En junio, el Gobierno anunció la renovación por otros doce meses del tramo activado del swap con China por el equivalente a 5.000 millones de dólares. “La paciencia china es estratégica. Para ellos este gobierno es una instancia efímera dentro de la larga y fructífera relación que mantienen con el país”, explicaron fuentes diplomáticas a este diario.

Por.Paula Marussich / P12

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