En una de las peores horas del Gobierno de Javier Milei, explicada casi en su totalidad por la situación económica crítica, empezó a quebrarse puertas afuera del Gobierno el apoyo al modelo. Puertas adentro, en tanto, ese rompimiento se manifiesta, por primera vez, con el malestar generalizado del gabinete para con las decisiones que toma el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, que le dio al oficialismo una de las peores derrotas parlamentarias y simbólicas con la Ley de Tierras y el conflicto perdido con portuarios que ni siquiera tienen gremio. El problema de esta situación es que Sturzenegger es el alter ego del Presidente. Es el que piensa igual que Milei, el que ejecuta igual que Milei, y el que mejor entiende la idea del mandatario. En síntesis, la crisis política que él generó, con un rechazo social e interno, es la representación de la crisis del corazón económico. Es el emergente del cambio de clima que se ve en encuestas, en las calles y lo que despierta en el Círculo Rojo una especie de sensación de impasse en la fiebre libertaria, que los pone a pensar en que el 2027 ya no es una moneda al aire, sino una escena que exige al máximo al gobierno que, según antes pensaban, marchaba derecho a la reelección.
El otro que estuvo reunido este viernes con empresarios y manifestó su malestar con el “Coloso” es el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Se vio con el Presidente de la Bolsa de Cereales, con un alto directivo de la Cámara de Puertos y con gente de la agroindustria. Contó Santilli que ejecutó la orden de Karina y prometió que todos los proyectos de ley de Sturzenegger van a entrar en una pausa, porque “ya nadie en el gabinete quiere pagar los platos rotos”.
La crisis reemplaza a Adorni por Sturzenegger
Santilli, en aquella reunión con ceos, se mostró preocupado por la economía y fue muy explícito. “Tenemos que trabajar para que haya una percepción real de los beneficios en la gente”, se sinceró. Y agregó que “la macro es importante, estamos trabajando en medidas, pero por ahora no hay nada parea comunicar”. Todo lo que el Jefe de Gabinete dice es lo que el ministro niega, minimiza o disimula.
Buena parte de los empresarios del Grupo de los Seis estuvieron sentados, esta semana, en un evento que organizó en el Malba la embajada de Suiza y en el que se mostró el Índice de Calidad de las Elites, que pone a la clase empresaria argentina entre las peores del mundo. Mucho se escribió sobre lo que dijo allí el sacerdote jesuita y titular del CIAS, una escuela de cuadros políticos, Rodrigo Zarazaga. Lo que no se supo es que en las reuniones técnicas y en los pasillos los empresarios preguntaron por la situación en el Conurbano, que para ellos parece ser algo así como una expedición al Amazonas, a solo 30 kilómetros de la Capital Federal. Un dato no menor: los empresarios entran en una desconfianza lógica con Sturzenegger y con los riesgos que le genera al modelo. No es una diferencia con el rumbo, es una diferencia con los medios para sostener ese modelo.
Mientras tanto, se preparan para un lunes caliente: cayó como una bomba en despachos oficial el 2,9 de inflación que la Ciudad de Buenos Aires mostró en julio. El jueves próximo saldrá el número del INDEC, que estaría por encima del 2,2. El riesgo de toqueteo de fórmulas de medición que hizo el gobierno permite que algunos economistas despiertos adviertan que es inconcebible un IPC parecido al del mes previo, porque exhibiría la foto de dos países. Uno de inflación más real y otro una ficción.
De todos modos, el crack del modelo económico tiene como eje a la recesión. Hace unas horas, PXQ, la consultora de Emannuel Álvarez Agis, mostró datos que preocupan y que grafican el momento y el futuro. Destacan que, en julio, “con los primeros indicadores disponibles, se observa un predominio de caídas mensuales tanto del lado de la oferta como de la demanda durante el mes”.
Explican que “se observa una desaceleración en la actividad industrial y la construcción, donde tanto los despachos de cemento como la producción automotriz acumulan dos meses consecutivos de bajas”. También caídas en la liquidación del agro y en el consumo de energía industrial reflejan una menor dinámica de la actividad económica en general".



























