El gobierno dinamitó su capital político al tratar de sancionar una ley para vender el país y no hay Santilli que lo salve. El proyecto de Inviolabilidad de la propiedad privada ingresó a Diputados el último viernes, pero el presidente de la Cámara, Martín Menem, dejará pasar por lo menos un mes para darle impulso. El diagnóstico es que primero tienen que recomponer el vínculo con los gobernadores que le dieron vuelta la cara a Patricia Bullrich el último jueves. Para disimular, el bloque libertario en Diputados avanzará con la Reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y abandona la idea de sesionar el 18, como estaba previsto. En el Senado, el super RIGI ya se empezó a discutir en comisiones. La reforma política deberá seguir esperando y solo los optimistas creen que se podría retomar en septiembre o octubre. Ocultar la derrota y seguir. La bajada de línea para los días que vienen. La oposición buscará instalar una agenda “para la gente”.
Recalculando
La derrota que no se nombra proyectó sus esquirlas sobre la Cámara Baja, que debe ahora recalcular su agenda. La reforma política se había enfriado incluso antes de la sesión en el Senado del último jueves. Los aliados creen que el tema se podrá reactivar con la llegada de la primavera y al calor de los acuerdos electorales. “De la reforma ya no se hablaba incluso antes de esta semana trágica”, reconoce un diputado que suele colaborar con el oficialismo. El bloque libertario trabaja ahora en sacar la Reforma del Banco Central y el Proyecto de Inocencia Fiscal. “La idea es juntar tres o cuatro proyectos que sean lo menos dolorosos posibles para no tirar más de la cuerda con los gobernadores”. La inviolabilidad de la propiedad privada deberá esperar al menos un mes.
La rebelión de los gobernadores
El jueves, cinco gobernadores le dieron la espalda a Bullrich: el salteño Gustavo Sáenz, el misionero Hugo Passalacqua, los peronistas del norte Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil y el neuquino Rolando Figueroa. El Gobierno estiró tanto los plazos que hasta el argentino más disociado de la política comprendió que el proyecto contemplaba la venta del país. Un trabajo de la consultora CEOP arrojó que el 66% de los consultados cree que Milei no es patriota. En la conversación pública, el tema se instaló como “Ley de Tierras”, más allá de los eufemismos libertarios. La jefa de la bancada cree que la dejaron sola y que la mesa política cortó los puentes con las provincias “para exponerla”. Una represalia por su manifiesta autonomía.
El affaire Benegas Lynch tuvo impacto en el “Grupo de los 44” que supo ostentar Bullrich en la Cámara Alta meses atrás. El guitarrista de la banda del presidente y asesor de millonarios extranjeros que quieren comprar tierras argentinas les dijo “tibios del medio” a los aliados de las provincias que le soltaron la mano al Gobierno y el santacruceño José Carambia estalló. Junto a Natalia Gadano abandonaron el grupo de WhatsApp en medio de insultos. “No nos llamen más”, dijeron. Bullrich tiene por delante un arduo trabajo si quiere recomponer el vínculo con los aliados.
El miércoles, funcionarios del Palacio de Hacienda irán al plenario de Presupuesto, Economía y Legislación Nacional para dar explicaciones a los senadores sobre el SUPER RIGI, la ley que impulsa el Gobierno de Javier Milei para favorecer a los monopolios tecnológicos con beneficios fiscales, cambiarios y jurídicos por treinta años.



























