El kirchnerismo en son de paz, Massa asoma la cabeza y Kicillof no quiere fotos

Actualidad - Nacional09/08/2026

Un sentimiento de hartazgo atraviesa las venas de la militancia peronista. El desconcierto por el enfrentamiento público entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof se profundiza a la par del constante deterioro económico. Entre el ajuste libertario y la acefalía opositora, asoman las críticas sobre la “desconexión” con la sociedad. El contundente rechazo a la extranjerización de la tierra marcó los límites del Gobierno y dejó en evidencia el extendido descontento con el programa de Javier Milei, que sus adversarios no logran capitalizar. Desde el kirchnerismo, reconocen el creciente fastidio social y aseguran que se abrió una etapa de menor beligerancia interna. A la espera del fallo de la ONU sobre la condena de CFK, se muestran cada vez más cerca de Sergio Massa. En la gobernación bonaerense también reconocen la distancia entre “la política y la calle”. Hablan de “escuchar a la gente” y alejarse de las prácticas de construcción tradicionales. Así justifican que Kicillof esquive fotos como la de Máximo Kirchner y Ricardo Quintela en La Rioja. El horizonte de ambas facciones es ganar músculo de acá al año que viene para llegar en mejores condiciones a dirimir la conducción en unas eventuales PASO. El tigrense, en tanto, comenzó a asomar la cabeza: buscó atribuirse la victoria legislativa del jueves, muestra encuestas que lo dan ganador en 2027 y se presenta como “el candidato de la unidad”. “¡Déjense de hinchar la pelotas!”, reclamó José Mayans esta semana, en medio de las pujas sectoriales y en sintonía con el desamparo de su electorado.

En el kirchnerismo no coinciden con la teoría de la decantación natural. Consideran que no cosecharán un triunfo por el efecto espejo de Milei. “No nos van a votar solo por putear”, indican y admiten que es momento de bajar las tensiones internas. La definición de Máximo Kirchner sobre Kicillof de la semana pasada abrió paso a una nueva etapa. “Estoy convencido de que no estamos en veredas opuestas”, dijo e intentó minimizar las diferencias. En el entorno del líder de La Cámpora, señalan que hay vocación de construir puentes y rescatan la cumbre peronista en La Rioja a la que no asistió el gobernador. “Esos son los espacios propicios para hablar, para de a poco ir recomponiendo el espacio”, señalan y remarcan que la presencia de Kicillof hubiera sido importante.

Las ecuaciones de Kicillof

En La Plata, por su parte, desconfían de los movimientos balsámicos de Máximo Kirchner. Sostienen que el diputado cambió de estrategia y ahora “finge demencia” respecto de sus cuestionamientos al gobernador. “Hace un mes, usó todo el acto en Parque Lezama para putear a Axel y no hablar de Milei. No sé por qué cambió la estrategia. Es inentendible su juego”, responden. En aquel entonces, con un mensaje indirecto, el diputado le recriminó “hablar de la unidad” y “no ser capaz de ir a visitar a Cristina para ver cómo está”. Días después, el legislador Facundo Tignanelli lo comparó con el exsindicalista Augusto Vandor, símbolo de la traición. La disputa, así, no solo opera en el plano de la táctica política, sino también en una dimensión emocional de heridas, agravios y reproches cruzados.

Tomando como referencia el componente anticasta que expresó las urnas en 2023, el cálculo de Kicillof es que con las prácticas de la política tradicional en 2027 se pierde. Asume que existe una distancia creciente entre la sociedad y la dirigencia, y que el desafío es armar un proyecto con olor a nuevo. “La foto no suma. No es la forma de construir. Quedó viejo”, expresan sobre la ausencia en La Rioja. Además, ponen como ejemplo que Milei ganó las elecciones sin los aparatos provinciales. Para el gobernador, el vínculo que hay que recomponer no es el de los dirigentes peronistas, sino el de la sociedad con la política.

El objetivo es ganar músculo en el territorio. Proponen que cada sector se fortalezca para dar la discusión el año que viene. “Hay tiempo hasta marzo”, dicen en el oficialismo platense, donde confían en que las PASO serían la mejor instancia para ordenar el liderazgo opositor. Sobre ese escenario penden dos incógnitas que pueden cambiarlo todo: que la Casa Rosada logre suspender las Primarias y que Cristina Kirchner sea habilitada para competir. Sin las PASO, no descartan ir en espacios separados. Si Cristina vuelve a ser candidata, están dispuestos a la competencia: “Hace años que estamos esperando que sea candidata. Si ahora es el momento, que lo sea”.

Por Sebastián Cazón / P12
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