Así como el mundo del fútbol ya activó la cuenta regresiva para el pitido inicial del Mundial de Estados Unidos, en Casa Rosada y en Comodoro Py se cuentan los días --algunos cuentan las horas-- para que Manuel Adorni, finalmente, presente su declaración jurada de bienes ante la Oficina Anticorrupción. “Es probable” que sea esta semana, decían desde el entorno del jefe de Gabinete ante la consulta Página/12. El dibujo más esperado del año, entonces, vería la luz en simultáneo a que los seleccionados nacionales empiecen a correr detrás de la pelota y los partidos inunden las pantallas, las redes y --lo que más importa al Gobierno-- la conversación pública. En los tribunales federales, mientras tanto, hay otro documento que quema y también se aguarda con ansias. Se trata del informe contable de la Dirección General de Asesoramiento Económico y Financiero en las Investigaciones (DAFI) con el detalle sobre los bienes adquiridos, las deudas y los gastos del vocero, que rondan el millón de dólares en poco más de un año, algo inexplicable para sus ingresos formales. Los “otros” ingresos, por ejemplo las criptomonedas, también se están auditando. Hay sospechas aún no confirmadas de sobresueldos y de lavado. La fiscalía estaría a punto de pedirle que “explique” sus bienes, un trámite que funciona como el paso previo al llamado a indagatoria y a un eventual procesamiento.
Los días se convirtieron en semanas y las semanas en más de un mes, mientras por los tribunales seguían desfilando testigos y se filtraban nuevos compromisos difíciles de explicar, como los dos viajes relámpago a Gualeguaychú a fines de 2024 y 2025, la escapada a Bariloche a mediados de 2024 y el fin de semana perdido en Madrid de su esposa, Bettina Angeletti, con un grupo de amigas. Consultados sobre qué operó y sigue operando en la demora, en el entorno del exvocero dicen que lo que falta es “que se termine” de confeccionar el documento. Algún día.
Aun así, Adorni podría haberse justificado en que la fecha límite para presentar su DDJJ es el 31 de julio, plazo que corre para todos los funcionarios. Pero otra cosa son los tiempos de la justicia y de la propia política: el testimonio del contratista de la reforma de Indio Cuá, Matías Tabar, y luego la presión pública de Bullrich, precipitaron las cosas.
El Adornigate lleva ya tres largos meses de desgaste para la gestión Milei, desde que la foto de Angeletti paseando in fragantti por la tumba del Rebe de Lubavitch a principios de marzo empañó el “Argentina Week” y desató la barranca abajo sin fondo de su marido.
*Las propiedades. La casa en el Conuntry Indio Cuá, de Exaltación de la Cruz, que costó USD 120.000 (20.000 cash, los otros 100.000 financiados). Y el semipiso en la calle Miró al 500, en una de las zonas más paquetas de Caballito, por otros USD 230.000 (30.000 en cash, 200.000 financiados)
*La refacción a nuevo de Indio Cuá por USD 245.000, abonada en efectivo, con pileta, cascada, mármol travertino y jacuzzi inlcuidos.
*Los viajes, por alrededor de USD 30.000 en efectivo, una cuenta que a todas luces se quedará corta. Por ejemplo incluye el pasaje de vuelta desde Nueva York, pero omite el costo del hotel The Langam, en plena Quinta Avenida. Adorni dijo haber pagado todo él de su bolsillo, sin cargar en gastos al Estado. Página/12 publicó que Javier y Karina Milei pagaron USD 3.277 por sus respectivas habitaciones en ese mismo hotel; Adorni, además, estuvo más días. Algo parecido pasa con el viaje de Bettina a Madrid: el viaje está comprobado; no así el nivel del gasto. Y también con la estadía en el Llao Llao: se sabe que la pagó un empleado de IRSA, la firma madre de Eduardo Elzstain, pero la fiscalía no avanzó en indagar más a fondo. A la cuenta se le suman los viajes a Punta del Este, Aruba, Bariloche y Gualeguaychú, entre otros.
*Las tarjetas de crédito, contando la de Angeletti, por $85 millones en 2025.
La suma expone a las claras el enriquecimiento ilícito. En esa acusación, se invierte la carga de la prueba y es el funcionario el que debe explicar de dónde obtuvo los fondos para darse el nivel de vida que se le conoce. Ese sería el próximo paso en la causa.
Todo indica que habrá indagatoria y procesamiento, el asunto es cuándo. Es probable que pase mucho fútbol entre las novedades judiciales: Adorni deberá presentar su propio descargo ante los tribunales y recién entonces la fiscalía evaluará si resulta convincente y avanazará con la citación al funcionario.
Por la magnitud de algunos gastos, hay sospechas firmes de lavado. Resta ver, además, qué surge del análisis de los ingresos, también a cargo de la DAFI, especialmente en el apartado de las criptomonedas. Se sabe que el jefe de gabinete cobró en dólares a través de cripto, un mundo al que estuvo vinculado por lo menos desde 2022. Este diario reveló que ese año dio una “masterclass” para la empresa NW Traders de Mauricio Novelli, la pata local de la criptoestafa de LIBRA y quien también lo apalabró para ser la apertura del Tech Forum de 2025, que finalmente se frustró.
El álbum de figuritas
El Mundial empieza este jueves y estará prendido en los televisores de la Rosada, donde coincidirá con la reunión de mesa política. El álbum, a priori, estará completo: Adorni, Bullrich y Karina Milei volverán a verse las caras y la DDJJ del vocero será probablemente otro de los temas calientes de la interna libertaria, junto al pliego de la jueza de La Plata Verónica Michelli.
Resta ver si Bullrich, esta vez, recibe una respuesta satisfactoria del jefe de gabinete. La semana pasada, desde Mendoza, ella le puso un plazo: el día 15. Fue un lapsus en vivo cuando enfrentó los micrófonos. Quizás tiene suerte y los tiempos se precipitan.


























