







Nunca el PRO se pareció tanto a un viejo club de amigos que se juntan cada tanto a recordar viejas historias. Aunque todavía hay quienes quieren levantar de nuevo el partido amarillo (y, ¿quién puede decirlo? quizás lo consigan), lo cierto es que hoy su principal identidad es reivindicar lo hecho en la Ciudad o en gobiernos pasados, mientras en el Congreso hacen seguidismo de La Libertad Avanza, la misma fuerza que quiere terminar de fagocitarlos. Basta con ver el derrotero de sus principales figuras: María Eugenia Vidal anunció que vuelve al sector privado, aunque sin abandonar del todo la política. Horacio Rodríguez Larreta, ahora legislador, recorre los barrios con la idea de pelear la jefatura de Gobierno y resetear su carrera política. Patricia Bullrich se fue con todos los que pudo a LLA. Y Mauricio Macri está en el sur de vacaciones indefinidas y, por estos días, le dedica poco tiempo a la política.
El verano de cada uno de los dirigentes del PRO dice bastante sobre cómo la fuerza política es hoy un jardín de senderos que se bifurcan. Vale repasar algunos de esos caminos para ver a dónde llevan.
Vidal. Luego de anunciar durante meses que volvería a trabajar en el sector privado, porque dejaba su banca de diputada (por el veto de Karina Milei), la ex gobernadora contó que hizo exactamente eso: lanzó un emprendimiento privado del que no quiso dar muchos detalles. De hecho, no dio ninguno.
Sí dijo en un newsletter: “Este año cerré una etapa y abrí otra. Dejé el Congreso y decidí volver al sector privado para empezar de nuevo”. Hizo referencia a un emprendimiento y no mucho más. Lo que sí hizo fue advertir que esto no significaba una suerte de jubilación política: Vidal seguirá siendo la presidenta de la Fundación Pensar, el think tank del PRO que es acérrimamente crítico del Gobierno de Javier Milei. Y desde allí buscará continuar en la agenda pública. En su balance de fin de año, dijo que ella mantenía su idea de que no había que aliarse a LLA pero tampoco abandonar el partido, en una velada alusión a Larreta.
Larreta. El ex jefe de Gobierno construyó como una escalera una carrera política pensada meticulosamente para llegar a la presidencia. Pero tropezó en el último escalón, la interna que perdió con Patricia Bullrich. Desde entonces está obsesionado con cómo volver a empezar. En 2025 rompió con el PRO y se presentó solo a las elecciones de mayo. Ganó un lugar como legislador con un porcentaje digno y construyó un bloque de 8 bancas que tendrá un peso importante en la Legislatura que comenzó este año.
Este verano su objetivo es volver a recorrer los barrios de forma metódica como cuando era jefe de Gobierno. Irá de reunión con vecinos en reunión con vecinos. Y los proyectos de ley que va a presentar en la Legislatura irán en línea con lo que escuche allí, pero tienen ya algunos puntos definidos: el plan de urbanizaciones de las villas, la creación de más espacios verdes que son muy reclamados y plantear la necesidad de obras clave para la movilidad y el transporte. Todo muy en la línea de la gestión. También le seguirá marcando a Jorge Macri que la Ciudad “tiene olor a pis”, pero a través de proyectos para modernizar el sistema de limpieza urbana.
Bullrich. Ya no es PRO. Los abandonó apenas asumió Javier Milei, pero siguió siendo presidenta del partido un escaso tiempo más. Macri la voló de ese lugar y se ocupó de echar a todos sus dirigentes, porque se venía venir una traición. No la pudo evitar: Bullrich la completó a fines de 2025, cuando desplumó al bloque de PRO de todos los diputados y senadores que pudo y se los llevó a LLA, donde ahora es jefa de bloque en el Senado. Hizo lo mismo antes en la Legislatura porteña y en el Congreso bonaerense, por lo que nadie puede sorprenderse. El camino de Bullrich ya no es amarillo: es violeta y se juega en las internas con Karina Milei.
Mauricio Macri. ¿Y el líder del PRO? Como todos los veranos desde que fue presidente, Macri lo pasa en Cumelén, en country exclusivisimo de Villa La Angostura cuyo nombre en mapudungún quiere decir “Sin preocupaciones”, el equivalente a los lugares de retiro de la nobleza francesa pre-revolución, que se llaman “Sans Souci”. Pero el presente de Macri está lejos de ser “sin preocupaciones”.
Desde su lugar de descanso, llamó para hacerle saber a Cristian Ritondo que los habían “cagado” con el reparto de cargos en la Auditoría General de la Nación. El ex presidente ya tiene poca o ninguna fe en el gobierno de Milei, pero la venganza tendrá que esperar. Ahora es el momento de las vacaciones, de esperar a que las cosas decanten mientras se doma la reposera. Si a fines de 2025 Macri le dedicaba como mucho dos horas a la política, como se rumoreaba en los mentideros políticos, ahora le dedica aún menos.
Habrá que ver si vuelve del sur con ganas de seguir peleando contra molinos de viento en un partido declinante o si descansa esa tarea en Vidal.
Por Werner Pertot / P12























