La Selección Argentina entendió el juego, otros no

Actualidad 12 de diciembre de 2022
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Una y otra vez Scaloni viene diciendo que esto es sólo un juego, en un intento casi quijotesco por desdramatizar la habitual locura que rodea al fútbol. Un discurso que parece haber sido adoptado por sus dirigidos e incluso estar en sintonía con los hinchas que, en buena mayoría, disfrutan de la reinante era del meme y el humor que filtra tanto alegrías como penurias, deportivas y no tanto. Pero el mensaje no parece haber llegado hasta los sommeliers ad honorem de moralidad y señaladores de conductas.

Un festejo a lo Topo Gigio, una mala palabra que rankea bajo en el ámbito de las ofensas, algún gestito por acá, otro por allá... Risueña, casi que infantil la reacción de los jugadores de la Selección Argentina durante la clasificación ante Países Bajos. Y eso que había mucho en juego en esto que es sólo un juego. 

Las reacciones a las provocaciones y comentarios de la previa neerlandeses se enmarcan en se ámbito: el juguetón. Hasta se vio alguna foto de Messi sacando la lengua. Sólo faltaba decirle "lero lero" a alguno de camiseta naranja. Un tierno.

No por casualidad la palabra "juego" viene del latín iocus, identificado con "broma", "jolgorio", "diversión".

Esta Selección, que juega con dientes apretados durante los 90 minutos -o 120- y este viernes hizo por primera vez en el Mundial uso del legítimo arte de la patada, demostró recientemente su carácter juguetón en la plataforma Twitch, en un stream con el Kun Agüero de un lado y Messi y el Papu Gómez -después se sumaron Paredes y De Paul- del otro. Los casi 60 minutos de conversación giraron en torno al nuevo peinado del Papu, quien se prestó a ser el centro de las cargadas y generador de conversación. Todo muy sano, simpático.

Las burlas -justas o no- ante Países Bajos reflejan al fin y al cabo que algo queda del espíritu amateur del fulbito de fin de semana en el torneo máximo de selecciones, aún bajo el gobierno de los petrodólares y la videovigilancia casi panóptica que todo registra. Que ese espíritu no se los saquen los refutadores de leyendas: los ídolos también pueden ser comunes, normales, plebeyos y hasta vulgares... Y que las formalidades se las queden los pobladores de plateas y palcos VIP de traje y corbata. Al fin y al cabo, y como también dijo Scaloni recientemente: "¿Jugamos para nosotros o para el rival?".

Por Cristian Dellocchio

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