No hay dos velocidades ni serrucho, hay recesión económica

Economía04/10/2026

En el análisis económico, como en otros espacios de disputa política, la utilización de determinadas palabras define el sesgo de la interpretación de un fenómeno. Esto implica que las palabras elegidas para describir una situación no son inocentes. Pueden iluminar lo que está sucediendo o pueden suavizarlo hasta volverlo irreconocible y confundir en forma deliberada el diagnóstico. Con la economía de Milei, hasta ahora, ha predominado la segunda opción.

En este ciclo político se consolidaron dos expresiones para explicar el recorrido de la actividad: una economía “a dos velocidades” y otra en forma de “serrucho”, que un mes baja, al siguiente rebota y después vuelve a retroceder. Las dos imágenes tienen algo en común: evitan la verdadera descripción. La economía argentina durante los años de Milei está en recesión.

No es necesario ser un especialista para advertir que existe una crisis económica, definición que se elude en el discurso económico dominante. Con un gobierno de signo opuesto al de Milei, crisis sería la palabra que ocuparía el centro de buena parte de los análisis económicos y políticos.

La caída de la economía real

La definición convencional de “recesión técnica” considera la existencia de dos trimestres consecutivos de caída del PIB desestacionalizado. El segundo trimestre de este año ya retrocedió y falta conocer el resultado completo del tercero, pero la mayoría de las consultoras del mercado adelantan que será negativo. 

Esa es la formalidad estadística. Pero si durante meses caen la industria, la construcción, el comercio y el consumo, se destruyen puestos de trabajo registrados, cierran miles de empresas y disminuye el ingreso disponible de los hogares, la discusión acerca de la recesión de Milei debería estar saldada.

El último dato de actividad ofrece una fotografía elocuente. El Estimador Mensual de Actividad Económica cayó en julio 2,9 por ciento respecto de junio y 1,4 por ciento interanual. 

La consultora Vectorial señala que son registros excepcionalmente negativos fuera de episodios de crisis severas o de la pandemia y agrega un dato todavía más relevante: si 2026 termina mostrando una expansión cercana al 2%, será casi enteramente por el arrastre estadístico que dejó 2025. Depurado ese efecto, la economía prácticamente no habrá avanzado durante el año. 

Recesión Crisis
Para entender el recorrido económico del experimento liberal-libertario: por un lado, la consolidación de una economía de enclave; y por otro lado, la recesión económica.
Economía de enclave
La expresión “economía a dos velocidades” es engañosa. Dos velocidades supone que todos avanzan, aunque unos lo hagan con mayor rapidez que otros. Pero los datos muestran otra cosa. El gráfico elaborado por Vectorial, que toma noviembre de 2023 como base 100, ubica a los sectores vinculados con recursos naturales —agro, pesca, minería e hidrocarburos— cerca de 119 puntos, mientras que las actividades orientadas predominantemente al mercado interno están alrededor de 95 puntos. Un grupo avanzó casi veinte puntos y el otro retrocedió cinco. Con estos movimientos, es evidente que no hay dos velocidades; hay dos direcciones. 

Este comportamiento divergente permite formular dos definiciones clave para entender el recorrido económico del experimento liberal-libertario: por un lado, la consolidación de una economía de enclave; y por otro lado, la recesión económica.

La minería, los hidrocarburos y las actividades agropecuarias aumentan la producción con un mercado interno deprimido. Esto es posible porque su dinámica está en gran medida desacoplada de la economía doméstica, puesto que la demanda de su producción es fundamentalmente externa, sus precios se determinan en mercados internacionales y su competitividad descansa, en buena medida, en la disponibilidad y productividad de recursos naturales. 

En cambio, la industria, la construcción, el comercio y una amplia franja de servicios tienen otra lógica de funcionamiento. Están condicionados a la evolución de los salarios, el empleo, el crédito y la demanda doméstica. Cuando el ajuste reduce el poder adquisitivo y el ingreso disponible de las familias, estas actividades reciben el impacto de manera directa.

El IPI manufacturero cayó en julio 4,9% interanual y 5,0% contra junio. En los primeros siete meses del año acumuló una baja del 2,6%. La construcción retrocedió 4,5% interanual y 4,6% mensual en julio. Y la utilización de la capacidad instalada industrial fue de apenas 58,2%, incluso inferior al 58,4% de julio de 2025. Esto significa que casi 42% de la capacidad industrial permanece ociosa.

Una economía que utiliza apenas seis de cada diez máquinas disponibles no debería ser presentada como una que avanza a menor velocidad. En realidad, se está derrumbando. 

https://www.eldestapeweb.com/economia/pelea-excedente-20261010526

Una ciudad dormitorio importada de China

Los economistas de Vectorial dan precisiones sobre cada una de esas dos economías. De un lado, los sectores con ventajas comparativas vinculadas con recursos naturales; del otro, los orientados al mercado interno, que son además intensivos en empleo formal y los que muestran el mayor retroceso. Por eso no existe ninguna contradicción en que aumente la producción de petróleo, gas, cobre o litio mientras una fábrica reduce turnos, una pyme baja la persiana y un comercio vende menos. Son partes de una economía cada vez más desacoplada.

Una economía de enclave puede explotar y exportar recursos naturales; en la práctica, muchos países también lo hacen. La clave para definirla de ese modo reside en qué vínculos construyen esas actividades con el resto del aparato productivo. Un enclave aparece cuando la extracción y exportación de un recurso genera escasos encadenamientos locales, utiliza pocos proveedores nacionales, importa una porción elevada de sus bienes de capital y su expansión tiene una transmisión limitada sobre el empleo, los salarios, la industria y la demanda interna.

El caso emblemático es el proyecto cuprífero Vicuña, en San Juan, que adjudicó la construcción de parte de su campamento Batidero a un consorcio encabezado por PowerChina y Beijing Chengdong, junto con una firma argentina. Los módulos habitacionales, con capacidad para entre 2.000 y 2.500 camas en una primera etapa y hasta 5.000 en su punto máximo, serán fabricados en China y trasladados a San Juan. 

De este modo, la producción de hidrocarburos de Vaca Muerta, la explotación minera del litio y el cobre dejan de funcionar como plataformas para ampliar el entramado productivo nacional y se convierten en islas exportadoras rodeadas por una economía doméstica debilitada. El efecto multiplicador interno es casi nulo si la mayor parte de la ingeniería, los bienes de capital y los insumos de mayor valor agregado se producen fuera del país. 

El estudio de la CEPAL “Comercio internacional de bienes y servicios para la minería”, publicado en agosto de 2026, sostiene que cuando la minería funciona con encadenamientos productivos locales débiles, acentúa la primarización y limita la generación de empleo y valor agregado. También subraya que la clave para transformar recursos naturales en desarrollo reside precisamente en proveedores nacionales, servicios tecnológicos y eslabonamientos hacia atrás. 

Recesión Crisis
La expresión “economía a dos velocidades” es engañosa. Es evidente que no hay dos velocidades; hay dos direcciones. Imagen ChatGPT.
Estancamiento, en el mejor de los casos
La otra definición que se extendió para describir la economía de Milei es “serrucho”. Es evidente que cualquier serie mensual presenta subas y bajas, y para eso existen los ajustes estacionales y las series de tendencia. El problema aparece cuando cada recuperación de unas décimas se presenta como el comienzo de una reactivación y cada caída posterior se explica como un movimiento del serrucho. 

El informe de Vectorial ofrece un buen ejemplo para describir esta cuestión. El dato inicial de junio mostraba una mejora mensual de 0,8%, pero con la incorporación de la información de julio fue corregido a apenas 0,3%. Lo que en un primer momento parecía una señal de recuperación quedó reducido a un movimiento menor dentro de una trayectoria mucho más débil. 

El tema no es discutir cada décima, sino observar la dirección predominante. Una recesión no exige que todos los sectores caigan todos los meses porque incluso durante crisis profundas existen actividades que crecen. Lo relevante es qué sucede con el núcleo donde se produce, trabaja y consume la mayor parte de la sociedad.

En ese núcleo, la señal es bastante clara. La industria y la construcción retroceden, el comercio no encuentra impulso, el consumo permanece deprimido y el empleo registrado se reduce mes a mes. Lo mismo sucede con los salarios y el ingreso disponible de las familias. Vectorial estima que el ingreso disponible de los asalariados se mantiene entre 15 puntos (salarios privados registrados) y 50 puntos (salarios del sector público nacional) por debajo de noviembre de 2023.

Casi todo negativo

Este es el cuadro que permite encuadrar la actual situación económica como recesiva. Las familias tienen menos dinero disponible para consumir y, cuando esa restricción se sostiene durante meses, la consecuencia es la caída del comercio, la industria, los servicios y el empleo.

Unos pocos indicadores macroeconómicos muestran mejoras. Entre enero y agosto las exportaciones alcanzaron 67.248 millones de dólares, 21,4% más que un año antes, mientras las importaciones disminuyeron 2,6%. Las ventas externas estuvieron impulsadas por petróleo, gas, minería y productos agropecuarios. El superávit comercial récord, entonces, se explica también por la recesión que deprime las importaciones. A la vez, se anuncian inversiones de gran escala vinculadas a esas actividades. 

Estos capitales relajan la restricción externa que históricamente condiciona los ciclos de crecimiento. El debate económico no pasa por negar la existencia de esos recursos sino por decidir qué tipo de estructura económica se construye alrededor de ellos.

Por eso la discusión acerca de las palabras no es indiferente. “Dos velocidades” proyecta la imagen de sectores que avanzan hacia un mismo destino, unos más rápido que otros. “Serrucho” transmite la idea de una economía que simplemente oscila. “Crecimiento” puede describir una variación positiva del promedio anual aun cuando durante buena parte del año la actividad haya estado estancada o en retroceso.

Los datos muestran algo diferente. En lo que va del gobierno de Milei, la economía creció apenas 2,2%, con las disparidades sectoriales ya mencionadas. En siete meses de este año, el avance fue de apenas 1,7%. El saldo es decepcionante pese a contar con términos de intercambio muy elevados y una abundante disponibilidad de dólares comerciales y financieros. 

Se trata de una recesión económica insólita porque las condiciones del sector externo son fabulosas. La recesión es consecuencia, entonces, de la mala praxis del “especialista en temas de crecimiento económico con o sin dinero”. 

Por Alfredo Zaiat / El Destape
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