Gobernar es crear trabajo

Economía24/09/2026

El debate de ideas se volvió algo ajeno a la comunicación política. Los consultores electorales saben que vivimos en “un mundo de sensaciones”, en el que las reacciones emocionales más inmediatas son infinitamente más importantes que la razón. Comunicar política se volvió movilizar emociones, lo que supone la reducción del discurso a su mínima expresión. Es por eso que, para el analista que viene del siglo XX, las consignas suelen parecer muchas veces hasta infantiles. Uno de los efectos de este nuevo mundo comunicacional es la polarización maniquea basada en machacar sobre unas pocas ideas fuerza: “bien y mal”, “nosotros y ellos”. Las redes sociales trabajan sobre este escenario y refuerzan las tendencias. Si la metodología se traslada a la economía, no hay ciclos, no hay interacciones: solo debe y haber, ingresos y gastos instantáneos: “la economía es como una casa, no podés gastar más de lo que entra”.

Si se escuchan los reportajes callejeros que realizan algunos medios de comunicación, como El Destape, cuando se les pregunta a los entrevistados fieles al oficialismo por las medidas del Gobierno que consideran más valiosas, suelen coincidir con el discurso de los medios hegemónicos: destacan la baja de la inflación y la estabilidad cambiaria. Sin embargo, cuando se miran los números, se encuentra que la inflación se mantiene por encima de, por ejemplo, la del segundo gobierno de CFK, período en el que los grandes medios la consideraban insoportable.

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