


Trump amenaza con recurrir a su “poderío militar” si la región no se alinea
Actualidad - Internacional23/09/2026

En una nueva amenaza sobre la región, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este martes ante la Asamblea General de la ONU que está dispuesto a utilizar su “poderío militar sin igual” para asegurar sus intereses en América Latina. Esos intereses pasan por un cambio de gobierno en Cuba, donde la administración de Miguel Díaz-Canel “caerá”, según Trump, y también por una batalla contra los cárteles de la droga, que son, para el mandatario republicano, “el Estado Islámico” de la región. Acaso anticipándose a esos dichos, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió en su discurso previo contra la injerencia extranjera en los procesos electorales, a días de las elecciones presidenciales en Brasil, y luego de que Trump diera su apoyo explícito a varios candidatos de derecha en América Latina, incluyendo el respaldo a Javier Milei en las últimas legislativas.


Gabriel Puricelli, coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas, planteó en diálogo con Página/12: “La pretensión de Trump es clara: imponer la vigencia de la ley estadounidense en todo el hemisferio. Bajo esa premisa pseudolegal ha ejecutado extrajudicialmente a más de 200 personas en el Caribe Sur. Para llegar más lejos, le basta la aceptación del vasallaje por los gobiernos del hemisferio, buena parte de los cuales está dispuesta a ello”.
“El poderío militar estadounidense no tiene parangón”
Desde la tribuna de la ONU, Trump declaró este martes que “Estados Unidos ya no permitirá que las amenazas contra América ganen terreno en ningún lugar del hemisferio occidental. Y, de ser necesario, utilizaremos nuestro poderío militar sin igual para proteger los vitales intereses nacionales de Estados Unidos”. Según el mandatario estadounidense, “los cárteles son el ISIS (Estado Islámico) del hemisferio” y, como los combatientes del ISIS, “deberían ser ejecutados, exiliados o detenidos”.
Trump declaró a esos grupos “organizaciones terroristas” en febrero del año pasado, y meses después inició una campaña de ataques militares contra presuntas narcolanchas, en el Caribe y luego en el Pacífico, con más de 200 muertes hasta ahora. El republicano defiende esos ataques, a pesar de las críticas de organismos internacionales y algunos gobiernos de la región, que los consideran una violación del derecho internacional y la constitución de posibles crímenes de lesa humanidad.
“Nadie creía que esos ataques fueran posibles. El poderío militar estadounidense no tiene parangón. Nuestras acciones en Venezuela son prueba de ello”, destacó Trump. En la audiencia en la gran sala de la Asamblea General se encontraba la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, con la que Trump se encontró este martes. Fuerzas estadounidenses capturaron y sacaron del país en enero de 2026 al entonces presidente, Nicolás Maduro, y a su esposa, en una violenta e ilegal operación nocturna.
Cuba en la mira
Trump, quien creó una alianza de seguridad regional, el “Escudo de las Américas”, con los gobiernos conservadores y de ultraderecha aliados en América Latina, dijo en varias ocasiones que ahora es “el turno de Cuba”. “Cuba caerá”, advirtió el mandatario en la tribuna de la ONU, desde donde agregó: “El comunismo nunca llegará a Estados Unidos, pero la libertad llegará a Cuba”. La delegación de Cuba ante la ONU abandonó la Asamblea General después de que el magnate republicano afirmara que la isla es “un estado fallido”. Y el canciller Bruno Rodríguez aseguró que Cuba no es “una amenaza para EE.UU. ni para ningún país”.
Desde enero pasado, Trump ordenó un bloqueo de crudo contra Cuba que agravó la crisis económica y humanitaria que sufre el país caribeño, además de aplicar nuevas sanciones secundarias que ahuyentaron a las empresas extranjeras. Pese a que el escenario es cada vez más asfixiante, Puricelli no ve condiciones objetivas para una intervención de EE.UU. en Cuba. Pero el sociólogo agregó que “Trump es innatamente oportunista y puede llegar a inclinarse por esa opción ante algún episodio fortuito que deje en evidencia alguna vulnerabilidad del régimen del Partido Comunista cubano”.
“Lo que está buscando Trump es intentar hacer que el gobierno cubano caiga, u obligarlo a hacer reformas y que no le quede otra opción más que alinearse”, planteó a este diario Gonzalo Fiore Viani, doctor en Relaciones Internacionales (CONICET), quien agrega: “Creo que Trump se sentiría más cómodo con una ‘transición’ o una ‘negociación’ como sucedió en Venezuela con Delcy Rodríguez. Y si puede saltearse el paso del secuestro de Maduro, para poner un equivalente, lo va a hacer”.
Brasil y los “enemigos de la democracia”
Poco antes de la intervención de Trump, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva había atacado a los “enemigos de la democracia” que a su juicio intentan intervenir en la región. “La democracia está nuevamente en jaque. Volvemos a presenciar la injerencia extranjera en los procesos electorales. La división del mundo en zonas de influencia para incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos constituye un gesto anacrónico”, dijo Lula, quien buscará la reelección en las presidenciales del 4 de octubre.
Aunque en la tribuna no nombró directamente a Trump, Lula dijo la semana pasada que tenía previsto decirle en Nueva York al republicano que no se metiera en las elecciones brasileñas. Tras pronunciar el discurso de apertura en la ONU, el presidente de Brasil fue rodeado por autoridades de distintos países que se acercaron a saludarlo. El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, era uno de ellos, pero no fue visto o bien terminó siendo ignorado por Lula.
Trump respaldó a varios candidatos de derecha que triunfaron en América Latina en los últimos años. “Lo apoyé y ganó la elección”, dijo el republicano tras el triunfo en segunda vuelta del ultraderechista Abelardo de la Espriella en Colombia. El año pasado, el republicano no le dio un apoyo tan explícito a su ahora aliado Daniel Noboa en las elecciones en Ecuador, aunque lo recibió en Florida días antes de la votación. Y en Honduras condicionó el apoyo financiero de EE. UU. al triunfo en las presidenciales del candidato conservador Nasry “Tito” Asfura.
En las elecciones legislativas del año pasado en Argentina, Trump condicionó la asistencia económica de Washington a un triunfo del partido del presidente Javier Milei. En octubre de 2025 definió a Argentina como un país que “no tiene dinero, no tiene nada”, y destacó que “el presidente de Argentina está haciendo lo mejor que puede, pero están muriendo”. Pese a que Milei se deshace en elogios hacia Trump cada vez que puede, el mandatario estadounidense se reunió este martes con el primer ministro británico, el laborista Andy Burnham, y no hay por el momento un encuentro pactado con su par argentino en Nueva York.
“A diferencia de lo que pasó en Colombia o en Argentina, donde la intervención de Trump claramente torció la elección, y ayudó sin duda a quienes terminaron ganando las legislativas el año pasado en Argentina, y las presidenciales este año en Colombia, el pueblo brasileño creo que tiene una idiosincrasia mucho más nacionalista y contraria a injerencias”, sostuvo Fiore Viani. Para el analista del CONICET, Trump “puede ayudar al núcleo duro que ya tiene Flavio Bolsonaro, y que ya está convencido de votarlo, pero no creo que logre torcer la voluntad del votante indeciso”.
Por su parte, Puricelli entiende que la injerencia abierta de Trump puede ser contraproducente para Bolsonaro. “Lo que sí puede hacer daño”, planteó el sociólogo, son las fake news que circulan en redes sociales, un terreno “claramente inclinado en favor de la extrema derecha”. Y en ese mundo virtual, según Puricelli, los multimillonarios del sector tecnológico que están alineados con Trump tienen “el arma cargada desde que abandonaron la moderación de contenidos”.
Por Guido Vassallo / P12


























