Al habitual escenario de un típico viernes al mediodía en el microcentro porteño, se le sumaron esta vez las cacerolas de decenas de manifestantes agrupados en el Movimiento de Familias Endeudadas que irrumpieron en las puertas de las principales entidades financieras del país, con el Banco Central incluido, para “tratar de ponerle un freno a los bancos” e intentar refinanciar sus deudas por “condiciones razonables”. Denuncian que, ante la desesperación de las familias por la falta de dinero para subsistir, los bancos “se aprovechan y cobran tasas de interés exorbitantes que no se pueden cumplir, además de acosar permanentemente a las familias, inclusive antes de que entren en mora”. En tanto, remarcan que esto no sería posible sin la complicidad del gobierno de Javier Milei.
“La deuda familiar también es una emergencia” y “no queremos créditos para comer, queremos salarios para vivir”, graficaban algunos de los carteles para aquellos transeúntes que pasaban por la siempre concurrida esquina de Florida y Sarmiento. Desde allí, a las 12 del mediodía partió la caminata hacia los distintos bancos privados, entre ellos el Macro y el Galicia. Por supuesto, en la excursión no faltó el Banco Central, cuyo titular, Santiago Bausili, fue denunciado en estos días por mentirle al Senado acerca del paradero de los lingotes de oro que desaparecieron de la entidad que preside.
El Movimiento de Familias Endeudadas surgió en los últimos meses “porque empezamos a identificar que eran cada vez más personas las que estaban en esta situación y dijimos, bueno, hay que empezar a agruparse”, contó una de sus referentes, Laura Bitto. “Pensamos que las salidas individuales no funcionan, son muchísimo más difíciles, entonces, juntos vamos a hacer más fuerza para tratar de ponerle un freno a los bancos y al Gobierno”, profundizó. Durante la gestión Milei, la morosidad de las familias pasó del 2,8 por ciento en diciembre del 2023 a 12,9 en junio de este año, lo que equivale a unos 6 millones de argentinos.
En el movimiento participa también un grupo de abogados de todo el país que “creemos en poner la credencial al servicio del pueblo”, aseguró el letrado Ramiro Geber. Quienes necesiten asesoramiento legal gratuito podrán comunicarse a través del número 11-67831111.
“Muchas veces los bancos, si no te acercás a refinanciar con un letrado o una letrada, no te dan bolilla, no te atienden el teléfono”, precisó Bitto y agregó que, en su caso, “si yo tuviera que leer un contrato de endeudamiento, de finanza, de algún crédito, no tengo idea”. De esa situación los bancos y billeteras virtuales sacan provecho y “te hacen firmar cosas que después terminás pagando a tasas usurarias, y es tan cínico que, como vos estás en una situación acuciante, ni leés, firmás porque no te queda otra, porque necesitás el crédito para vivir”, ilustró.
En la corta vida de Familias Endeudadas, recibieron más de 200 llamadas solicitando asesoramiento. Según especificó Laura, de ese total, más del 90 por ciento son casos de personas que piden préstamos para “llegar a fin de mes, pagar impuestos, alquileres, comprar la comida, hay muchísimas deudas de tarjetas de alimentos de los supermercados, que también dependen de los bancos”, sostuvo y remarcó que “acá no estamos hablando, como dijo el Presidente, de pedir crédito para comprarse un televisor”.
Por caso, Melina, una trabajadora de la construcción oriunda de La Plata, contó que “hubo momentos en los que tuve que recurrir a tarjetas de crédito y billeteras virtuales para poder comprar alimentos, cargar la SUBE, ir al supermercado o cubrir alguna de las necesidades que tenía para poder llegar a fin de mes. No me endeudé para irme de vacaciones”, graficó. “El problema es que una pequeña deuda, al pasar el tiempo, se transforma rápidamente en una deuda imposible de afrontar”, prosiguió y aclaró que “no niego mis obligaciones, nunca estoy en contra de no pagar, pero ya estamos hablando de un interés punitorio que, en mi caso, es del 1300 por ciento”.
La situación se agrava cuando ya la entidad que presta el dinero no es un banco o una billetera virtual reconocida, cuyos dueños y responsables son de público conocimiento. Antes del diálogo con Página/12, Ramiro Geber atendió a una persona que pidió un crédito a través de un sitio web llamado SeguroAmigo. “La deuda que en un principio era de 10 mil pesos, pasó primero a 20 mil, luego a 30, unos días después a 100 mil pesos, más tarde 230 mil y al cabo de un tiempo se transformó en 300 mil pesos y estaba en 640 cuando vino a verme”. El escalofriante escenario se completa con el acoso de estas entidades. “Le mandaron 143 mails y 60 mensajes en WhatsApp. Uno de ellos decía que si no pagaba, le iban a mandar a unos colombianos”, reveló Geber.
En esos casos, el accionar legal se dificulta aún más porque no existe ni una dirección física ni una persona responsable con la cual comunicarse. “Logramos acceder al CUIL y cuando buscamos a quién pertenece, nos saltó que era de alguien llamado Nullum Nullum”. El abogado resaltó que estas situaciones tienen lugar a partir del decreto 70/2023 firmado por Milei en el inicio de su mandato que, entre otros puntos, eliminó los límites y topes a las tasas de interés punitorio y amplió la libertad para que cualquier entidad pueda emitir tarjetas y fijar sus condiciones financieras, sin la necesidad de que sean aprobadas por las autoridades de aplicación pertinentes.
Para Laura Bitto, “esto es una parte del saqueo general que está perpetrando el gobierno de Milei. Así como vienen y quieren saquear las tierras, y todo lo que tenemos como patrimonio argentino, el sistema financiero hoy está puesto al servicio de un modelo de país que viene a saquear todo y entregar la soberanía. En esa volteada caemos nosotros, los laburantes”, sentenció.
Por Thiago Buglione / P12







































