Una inflación a la baja a costa de la pulverización de los salarios y el mercado interno

Actualidad - Nacional11/09/2026

La estabilidad, por ahora, pero ¿a qué costo? La inflación del 1,7% para agosto con un acumulado en el año del 21,3% tiene su contracara: la recesión económica vinculada a los sectores del mercado interno y la pulverización de salario. Lo que la administración Milei vende (humo) como prodigioso no es más que el resultado de haber apostado a la apreciación cambiaria – con un tipo de cambio en los 1500 pesos- y la destrucción del entramado productivo.

El dólar es el bien más barato de todo el mercado. En lo que va del año, la inflación acumulada del 21,3% contrasta con el movimiento del tipo de cambio en apenas un 4%. Por eso, más de 1,5 millones de personas se vuelcan, por mes, a comprar divisas. En julio se fueron 2916 millones de dólares y en el acumulado fueron 20.977 millones.

El salario, pisado

La administración Milei dice haber liberado todos los precios de la economía, menos el salario. “El costo de un esquema de un dólar barato y esta inflación se traduce en una pérdida del poder adquisitivo de los salarios, una caída del ingreso disponible y una recesión aguda en las actividades económicas vinculadas al mercado interno y generadoras de empleo. Este nivel de inflación hay que entenderlo en el marco de una la recesión del mercado doméstico”, explicó -en diálogo con El Destape- Haroldo Montagú, economista en jefe de la consultora Vectorial.

Los salarios del sector privado siguen corriendo por detrás de la variación del índice de precios al consumidor. La crisis es de ingresos: ante la falta de recursos, los sectores vinculados al mercado interno venden cada vez menos. Durante el primer trimestre de 2026, los ingresos en promedio rondaron los $1.076.056 mensuales. Esta cifra es mucho menor en el caso de los cuentapropuestas, con ingresos promedio de 524.000 pesos, es decir un 51% por debajo de la media. En el caso de los asalariados informales, se alcanzaron ingresos promedio de 700.000 pesos, un 35% por debajo de la media.

El salario promedio de un trabajador del sector privado es 14% inferior al de hace 10 años y, si se considera el ingreso disponible luego del pago de los gastos fijos, la pérdida asciende al 24%. “En algún punto, este proceso de estabilización es fallido porque este tipo de procesos –pensados de manera histórica- no descansan sobre la base de la destrucción del poder adquisitivo del salario. Y en relación al dólar, lo que se utilizó primero para contener los precios fue la apreciación cambiaria de 2024 y 2025 y ahora la recesión del mercado interno”, agregó Montagú.

La Argentina a dos direcciones

De acuerdo a los datos analizados por varias consultoras, entre ellas IERAL y 1816, entre noviembre de 2023 y junio pasado la minería creció un 29%, la energía un 27%, la intermediación financiera un 25% y el agro un 19%. Por el otro, en el mismo período perdieron los sectores que más impacto tienen en el empleo y los salarios, como por ejemplo la industria con una caída del 6,5%, seguida por la construcción (-11%) y el comercio (-1%).

“El costo socioeconómico de la foto que ofrece el esquema del gobierno tiene que ver con la consolidación de una situación de absoluta desigualdad entre los supuestos ganadores y perdedores de este modelo. Los tres grandes sectores que motorizan, en los números, un crecimiento son el agro, todo el complejo energético – minero y la intermediación financiera; en términos de distribución del ingreso, son insuficientes para compensar la caída de los sectores que sufren una apertura importadora bestial. Es una economía que crece pero que es cada vez más desigual”, analizó Diego Castillo, integrante del Observatorio de Economía Política de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

De acuerdo a un informe del CESO, entre los ganadores de los primeros dos años de gestión de la administración Milei se encontraron los sectores primarios exportadores -particularmente agro, minería e hidrocarburos-, “aun en un contexto de apreciación cambiaria, gracias a ventajas estructurales, marcos regulatorios favorables, reducción impositiva y la maduración de inversiones previa”.

Por el lado de los perdedores quedaron los sectores orientados al mercado interno como la industria manufacturera, el comercio y, de manera particularmente aguda, la construcción que afectada fundamentalmente por el virtual parate de la obra pública y altos costos en dólares de su actividad. Esto último tuvo un impacto directo en la pérdida de puestos de trabajo. 

“Los sectores más afectados por la pérdida de puestos de trabajo fueron la Construcción (-15,8%), la Industria Manufacturera (-10,3%) y el Comercio Mayorista, Minorista y Reparaciones (-6,1%). El mercado de trabajo también estuvo marcado por la uberización del mundo laboral”, puede leerse en el informe del CESO.

“Los sectores perdedores del modelo no logran compensar sus ingresos con el empleo refugio, que es este tipo de trabajo de plataformas. Dentro de la pirámide social del modelo de Milei, la base se hace cada vez más precaria, se requieren cada vez más horas de trabajo, las familias se tienen que endeudar y la rentabilidad queda concentrada en un puñado de compañías. El costo de esta inflación es el de una Argentina fragmentada”, concluyó Castillo.

Por Sebastián Premici / El Destape

Te puede interesar
Lo más visto
Suscríbete al newsletter para recibir periódicamente las novedades en tu email