El gesto teatral de Javier Milei, su ataque repentino de patriotismo transmitido por cadena nacional, se pondrá a prueba en el Congreso en las próximas semanas. La oposición ya se prepara en Diputados para recordarle no solo su idolatría confesa hacia Margaret Thatcher, sino cómo esa admiración se tradujo en actos —y omisiones— de su gobierno durante los últimos tres años. La intención para cuando ingrese el proyecto de ley oficial, al que todavía le falta la letra chica, es responder con una batería de iniciativas de los distintos bloques respecto de la soberanía, que van desde la imposición de sanciones a Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, los socios británicos e israelíes detrás del proyecto Sea Lion, hasta la eliminación de beneficios impositivos a las empresas del Reino Unido que operan en el país. Son algunas ideas que se están barajando ante la ofensiva oficial, como la posibilidad de impulsar el reclamo del sector pesquero, que pide mayor énfasis en el combate de ese otro saqueo en el mar argentino. Habrá lugar también para la denuncia: no faltarán las voces críticas de los vínculos de Milei con Eduardo Elsztain y del propio Elsztain con la Falkland Islands Company (FIC), o los “incentivos” fiscales y cambiarios que Luis “Toto” Caputo le firmó en 2025 a la también británica Southern Energy para acrecentar sus ganancias en Vaca Muerta. Otros se encargarán de señalar que Starlink, propiedad del “amigo” Elon Musk, es una de las principales proveedoras de internet a los kelpers, y recordarán que la AABE sacó a remate terrenos de la Armada en Ushuaia. El prontuario, se ve, es largo.
De sanciones y premios
En cuanto a las sanciones, la oposición ya puso el foco en el caso de Southern Energy, que más que penalizada, fue premiada por el Gobierno. El diputado Maxi Ferraro (CC) publicó una extensa investigación en la que denunció el vínculo societario de esa firma con Premier Oil PLC, una sociedad que había sido inhabilitada en 2013 para operar en el país por haber participado en exploraciones petroleras en la plataforma continental argentina, cerca de Malvinas. La sanción fue por 15 años y se aplicó la Ley 26.659, la misma que Milei dice querer endurecer. Muy lejos de eso, el Ministerio de Economía le firmó los beneficios del RIGI para desarrollar y exportar gas desde Vaca Muerta, por lo que gozará de beneficios fiscales y cambiarios durante décadas.
Amigos con derecho
Al combo se le suma que el empresario mileísta de la primera hora, Eduardo Elsztain, presidente de IRSA y dueño del Hotel Libertador -donde Milei vivió más de un mes y en cuyo lobby se elaboró la estafa $LIBRA en 2024-, reconoció que posee el 2 por ciento de las acciones de la Falkland Islands Company (FIC), que maneja prácticamente toda la vida económica de las Malvinas. Él quiso adornarlo de patriotismo, igual que su amigo el Presidente, y publicó una extensa carta de descargo citando... a Perón. “Él también la quiso comprar, en reiteradas oportunidades”, dijo.
Otro amigo presidencial, Elon Musk, también tiene una cuña metida en las islas, a través de Starlink, su empresa de servicios satelitales de internet. Hace poco anunció su desembarco en lo que llamó “Falkland Islands”. El comunicado estaba ilustrado con la bandera británica. Pese a todo, el presidente firmó un acuerdo con esa misma compañía para 6.000 escuelas rurales.
Más reclamos
En paralelo, la Fundación Latinoamericana de Sostenibilidad Pesquera (Fulasp) reclamó a Milei que la actividad pesquera en Malvinas también sea objeto de la supuesta nueva política. El argumento es difícil de soslayar: si se va contra la actividad petrolera, la pesquera también debería formar parte de las sanciones, por el saqueo monumental que implica. Según el último dato disponible, el sistema de licencias pesqueras —que administra el Reino Unido— genera USD 45 millones al año. Eso también podría tener algún eco parlamentario cuando llegue el proyecto oficial.
Finalmente, también se pedirá reactivar el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a Malvinas y revisar la intervención del puerto de Ushuaia, que hoy el Gobierno planea privatizar en manos de la familia Neuss, vinculados a Santiago Caputo, quien se autoadjudica la creación del fraude malvinero de Milei.
Destacado 1: Elon Musk y Eduardo Elzstain, ambos amigos de Milei, tienen intereses económicos fuertes en las islas.


























