Para Estados Unidos, no fue solo una reunión en la que participaron más de 60 países. El Departamento de Estado ya se refiere a una “coalición” para derrotar a lo que denomina “terrorismo político de izquierda”, según surge de un pedido de informes que hizo Página/12. Javier Milei se alistó para la cruzada ideológica que, para organismos de derechos humanos y referentes políticos, representa una reminiscencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN), que impuso la idea de perseguir al enemigo interno, y del Plan Cóndor, que articuló la represión entre las dictaduras del Cono Sur. En el encuentro en el que se decidió actuar de manera coordinada participaron el canciller Pablo Quirno y el número dos de la SIDE, José Lago Rodríguez, quienes tuvieron un rol destacado. La oposición reclama que Quirno vaya al Congreso a explicar a qué se comprometió y si envió informes al Departamento de Estado. “Es muy importante que todo el arco político ponga un límite a esta avanzada que usa las políticas antiterroristas como excusa para la persecución política, el recorte de libertades y la legitimación de la violencia estatal”, reclamaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Bailey estuvo reunido con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas. “Frente al crimen organizado y al terrorismo, avanzamos en una agenda de trabajo conjunto para profundizar las investigaciones, la inteligencia criminal, el intercambio de información y las operaciones coordinadas”, reconoció la sucesora de Patricia Bullrich.
El año pasado, la SIDE y el Ministerio de Seguridad –en alianza con el FBI– ya habían implementado el Centro Nacional Antiterrorismo (CNA), que es uno de los focos de preocupación.
Una coalición
Página/12 consultó formalmente al Departamento de Estado si se había adoptado un documento tras la reunión de la semana pasada. No hubo una respuesta a esa pregunta. “Más de 65 países mandaron delegaciones a la cumbre ministerial. La coalición estuvo integrada por líderes políticos, expertos en inteligencia y funcionarios de agencias de seguridad, lo que fue una muestra de fuerte apoyo frente a la amenaza”, señalaron los voceros.
La delegación enviada por la Casa Rosada contó, al menos, con la presencia de dos funcionarios de mucho peso: el canciller Quirno y el número dos de la SIDE, Lago Rodríguez. Desde la Cancillería, se preocuparon en destacar que el ministro de Milei fue elegido para dar el único discurso durante el almuerzo.
Lago Rodríguez, por su parte, resaltó en redes sociales que Argentina fue de los únicos cinco países elegidos por Estados Unidos para exponer. La SIDE remarcó que el “terrorismo político no reconoce fronteras y su combate tampoco puede hacerlo”, lo que daría cuenta del compromiso que asumió el organismo en este frente.
Hay un proyecto para citar a Quirno al Congreso en el que trabajó el diputado Juan Marino y recibió el apoyo de varios diputados. En la iniciativa también se promueve un pedido de informes. En una línea similar, se realizó una presentación del FIT, motorizada por Bregman.
Rossi presentó un pedido de acceso a la información pública para que el Gobierno informe cuál fue el discurso que se brindó en la cumbre y explique cuáles son los compromisos que asumió en Washington, dado que tanto el canciller como el número dos de la SIDE afirmaron que estaban preparados para trabajar coordinadamente con Washington –que desde septiembre del año pasado incluyó a lo que llama extremismo de izquierda dentro de las amenazas terroristas.
El exministro de Defensa e interventor en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) también reclamó que la administración Milei explicite qué entiende por terrorismo político y si firmó alguna declaración durante la conferencia. “Hay que decirlo con todas las palabras: es una caza de brujas. Marco Rubio se lanzó a perseguir a activistas progresistas y de izquierda en la región”, remarca Rossi en diálogo con este diario.
El Gobierno ya calificó como actos terroristas las protestas afuera del Congreso. “Mientras Milei denuncia por ‘terrorismo’, sin sustento probatorio, a quienes protestaron contra la reforma antilaboral, su canciller compromete al país en un esquema internacional de inteligencia contra ‘la izquierda y la extrema izquierda’. Es la nueva etapa del lawfare”, sostiene Marino.
“Es una reedición a escala global del macartismo de los años 50: se promueve la persecución de quienes piensan distinto. Es muy preocupante que el Departamento de Estado de Estados Unidos vuelva a poner de manifiesto estas prácticas imperiales y pretenda erigirse otra vez en un gendarme mundial. Por eso la memoria es fundamental: para impedir que se repitan historias que terminan en tragedias”, apunta, por su lado, el abogado Eduardo Tavani, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).
“Hace tiempo que digo que este Gobierno reivindica la dictadura. Esto no deja dudas de que la reivindica, sino que está dispuesto a usar algunas de sus estrategias, como fue el Plan Cóndor”, sostiene Graciela Lois, presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.
Una categoría maleable
Paula Litvachky, directora ejecutiva del CELS, explica que “la instrumentalización política de la definición de terrorismo es una característica del actual gobierno de los Estados Unidos y de varios de sus aliados en la región”.
Desde el CELS recordó, por ejemplo, que cuando se filtró el Plan de Inteligencia Nacional (PIN) se hablaba del anarquismo como una “amenaza terrorista”. Es una definición que va en sintonía con la decisión de Trump de calificar como terrorista al movimiento “antifa” (antifascista).
La cruzada contra la izquierda tuvo amplificación en países como Israel, que mandó a su canciller Gideon Sa’ar a la cumbre. De la región, solo Brasil y México no enviaron representantes al encuentro, según información oficial. El embajador uruguayo en Estados Unidos, Daniel Castillos, acudió a la cita, lo que generó un fuerte debate en la república oriental, que obligó a la cancillería a recordar que está en las “antípodas” de la propuesta de Rubio.
Poco se sabe del contenido de la propuesta. Lo que sí trascendió es que el próximo encuentro será en Alemania. “Esperamos incluso más participación”, se entusiasmó Gregory LoGerfo, embajador para temas de contraterrorismo de Estados Unidos, que quiere seguir ampliando la “coalición” contra las expresiones de izquierda.



























