


Pax Sílica: el misterioso acuerdo que Milei firmó con Trump y que abre preguntas sobre un reactor nuclear nacional
Actualidad - Nacional24/07/2026



En la era de la inteligencia artificial, el objetivo de la iniciativa impulsada por Donald Trump es contener el avance de China, el mayor productor tecnológico, a través del control de la cadena de suministros, sobre todo de los minerales críticos. La adhesión de Argentina a la Pax Sílica se inscribe en el alineamiento absoluto de Milei a Estados Unidos y se debe interpretar en el contexto de las “reformas estructurales” de las que tanto se jactan en La Libertad Avanza.

El RIGI, el Súper RIGI, el proyecto para modificar la Ley de Sociedades, la reforma de la Ley de Glaciares, el Plan Nuclear Argentino, la eliminación de límites para la compra de tierras por parte de extranjeros. Con más o menos nivel de avance, cada una de estas iniciativas mileístas parecen ir en la misma dirección: allanar el camino para que Argentina y sus recursos queden subordinados a los intereses geopolíticos de Estados Unidos.
PERFIL intentó comunicarse con la Cancillería y con Oxenford, pero no obtuvo respuesta. A la falta de certezas sobre las implicancias de la Pax Sílica se suma una sospecha que parece explicar el interés estadounidense sobre Argentina: el RA-10, un reactor que se comenzó a desarrollar en 2010 en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y que podría llegar a producir alrededor de 80 toneladas de silicio dopado por transmutación neutrónica (NTD), una cantidad suficiente como para abastecer entre el 35 y el 40% de la demanda global.
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El NTD es un semiconductor clave para la industria tecnológica. Se utiliza para desarrollar inteligencia artificial, pero también celulares, autos eléctricos, centros de datos, paneles solares o redes eléctricas. “Se pueden generar decenas de millones de dólares anuales solo con ese producto. Y si sumás los radioisótopos para medicina nuclear, los ensayos de combustibles y otros servicios tecnológicos, estamos hablando de un reactor con un potencial de 120 a 200 millones de dólares por año”, explicó a PERFIL Tomás Avallone, especialista en reactores nucleares.
La ecuación parece clara: Estados Unidos necesita controlar el grifo de los suministros que necesita China para producir tecnología y Argentina es uno de los pocos países del mundo con un reactor con la capacidad de irradiar lingotes de silicio. Enhorabuena para Trump, gobierna Milei.
Las preguntas sobre la Pax Sílica
Las preguntas sobre la Pax Sílica llegaron al Congreso. El 21 de julio, el diputado de la Coalición Cívica Maximiliano Ferraro presentó un pedido de informes para que “el Gobierno explique, con claridad, qué acordó, bajo qué condiciones y con qué respaldo legal”.
Hasta ahora, según informa el Departamento de Estado de Estados Unidos, alrededor de 35 países se adhirieron. No queda claro a qué se compromete cada país y cuál es el beneficio de participar de esta alianza.
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En su solicitud, Ferraro requirió que el Ejecutivo nacional dé a conocer el instrumento jurídico suscripto, denominado “Joint Statement on AI Opportunity Partnership” y que se informe si los documentos tienen o no carácter vinculante. También pidió que se aclare si la firma configura un tratado internacional en los términos del artículo 75 de la Constitución Nacional.

El diputado consultó si la Pax Sílica guarda relación con el acuerdo sobre suministro en minería y procesamiento de minerales críticos que Argentina firmó con Estados Unidos en 2026. También pidió que se describieran los compromisos asumidos por el país y que se detallen las obligaciones, contrapartidas y beneficios concretos que asumen los Estados miembros.
Además, Ferraro reclamó precisiones sobre otros aspectos centrales del acuerdo. Solicitó que el Gobierno informe si Estados Unidos comprometió financiamiento, transferencia tecnológica o beneficios comerciales para la Argentina; si participaron empresas privadas en las negociaciones y cuáles fueron; si las provincias, titulares constitucionales de los recursos del subsuelo, fueron consultadas antes de la adhesión.
Por último, el diputado preguntó qué organismos nacionales intervinieron en la negociación y qué rol cumplió cada uno; y si el Poder Ejecutivo prevé remitir el entendimiento al Congreso para su aprobación. También pidió conocer si la adhesión implica restricciones o condicionamientos para la política exterior y comercial argentina y si existe algún compromiso específico en materia de infraestructura, incentivos fiscales o procesamiento local de minerales críticos.
En otras palabras, Ferraro preguntó todo porque es prácticamente nada lo que se sabe. “No hay información. Es importante mirar qué pasa con la Pax Sílica, pero es indispensable analizar este acuerdo en el contexto de todas las otras iniciativas en las que está avanzado el Gobierno. No se puede hacer una lectura por separado”, sostuvo Ferraro a PERFIL.
No es el único interesado en el tema. Juan Marino, diputado de Unión por la Patria, contó a PERFIL que su bloque también está trabajando en presentaciones similares. “Es muy grave que se haya incorporado a la Argentina sin dar ninguna explicación ante la opinión pública o el Congreso”, sostuvo.
Marino coincidió en interpretar este acuerdo en línea con otras medidas. “Forma parte de una orientación más general del desgobierno de Milei en todos los terrenos, que se subordina unilateralmente a Trump”, dijo.
RA-10: el reactor nuclear argentino que despierta interés mundial
Argentina tiene un desarrollo nuclear destacado. Para la industria tecnológica, el RA-10 se presenta como una oportunidad única para el país. Se trata de un reactor que comenzó a ser diseñado por la CNEA en 2010 y que se comenzó a construir en 2016. El proyecto sobrevivió, con altas y bajas, a todas las gestiones. En los últimos meses, comenzó a circular su posible privatización.
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A principios de julio, Clarín publicó que las autoridades de la CNEA “anunciaron la entrega de la operación del reactor RA-10 a un privado”. Un mes antes, Página/12 había contado que el reactor estaba entre los “productos más codiciados” para ser adquiridos por el sector privado.
PERFIL se comunicó con la CNEA, desde donde aseguraron que “no hay ninguna iniciativa en ese sentido”. Además, sostuvieron que nunca hubo un anuncio por parte del organismo. Sin embargo, en el sector repiten que durante la gestión mileísta hay un interés privatizador claro y ponen como ejemplo que la comisión, mediante un procedimiento administrativo, avanzó en una especie de protocolo para que los privados nacionales e internacionales interesados en su adquisición puedan acceder a información clave.
El RA-10 tiene un valor clave en el contexto geopolítico actual. Según explicó Avallone, su valor estratégico no radica en producir silicio, sino en prestar un servicio que muy pocos reactores del mundo pueden ofrecer: la irradiación de lingotes de silicio ultrapuro mediante transmutación neutrónica (NTD), un proceso que lo convierte en un insumo esencial para fabricar semiconductores de alta precisión.
Para Avallone, esa ventaja tecnológica explica el interés que despierta el proyecto en el contexto de la competencia entre Estados Unidos y China por controlar la cadena global de los semiconductores. "Quien controle la producción de ese material crítico y el proceso de fabricación puede tener una influencia económica y tecnológica enorme", sostuvo. Recordó, además, que el principal productor mundial de silicio NTD es Australia gracias al reactor OPAL, una instalación diseñada y exportada por la Argentina en 2007.
Desde esa perspectiva, el especialista planteó que la discusión trasciende la adhesión a la Pax Sílica. A su entender, el interrogante central pasa por quién capturará el valor de una tecnología desarrollada durante más de una década con inversión pública. "El problema es quién controla la tecnología, quién captura la renta y quién toma las decisiones estratégicas. Una cosa es exportar tecnología desarrollada por el Estado argentino bajo una estrategia nacional; otra muy distinta es terminar transfiriendo esa capacidad a intereses privados o extranjeros", concluyó.
Fuente: Perfil


























