En términos futbolísticos: difícil, no imposible. El rival (Javier Milei, La Libertad Avanza) enfrenta el hecho de que más de la mitad de los argentinos quiere el cambio, no aguanta la situación económica, no llega a fin de mes. Pero, del otro lado, lo apoya más o menos el 40 por ciento, un porcentaje que le da chances de ganar. El problema parece estar en la oposición. La dispersión en el peronismo, la falta de un armado y una nítida propuesta alternativa cuando la perspectiva es que las cosas en cada caso se pongan aún más difíciles. Este es el diagnóstico -con algunas diferencias entre ellos- de buena parte de los consultores, encuestadores y asesores en campañas electorales, cuando falta exactamente un año para presentar las listas -si sobreviven las PASO- de cara a las elecciones presidenciales 2027.
Oficialismo estable
Federico Aurelio, titular de Aresco, evalúa que “el acompañamiento al oficialismo, al gobierno nacional, está estable desde el mes de abril, en alrededor de 40 puntos, y eso lo está traduciendo bastante bien en votos. Cuando uno hace escenarios, Milei lidera la intención de voto, con una diferencia favorable respecto al segundo, que es Axel Kicillof. Obviamente que esas mediciones son de hoy. Habrá que ver cómo evoluciona el humor con el gobierno”.
Depende de Trump
Artemio López, de Equis, tiene un análisis particular. “El oficialismo tiene su suerte atada al soporte que le brinde la administración Trump, ya que ha probado que su ‘modelo’ no se auto sustenta. Hoy mantiene niveles de popularidad cercanos al 30 por ciento cuyo sostenimiento depende exclusivamente de la continuidad del respaldo exterior, tanto que estamos por recibir por primera vez en la historia a Kristalina Ivanova Georgieva, la directora gerente del FMI. Proyectar cómo llegará a las elecciones generales de 2027 es imposible pues la variable principal para proyectar no depende de ninguna decisión del gobierno nacional”.
Como se ve, los consultores no son unánimes. Hay miradas que ponen el acento en que Milei parte de una base fuerte, el 40 por ciento, mientras que los demás lo ven más vulnerable, con fuerte incidencia en la exigencia de cambio de una mayoría. Si se evalúa lo que está pasando en la región y en el mundo, son muy pocos los oficialismo que logran reelegir, sean del signo que sean. No lo logró la derecha en Uruguay, ni el progresismo en Chile o Colombia, cayó estruendosamente en Hungría el oficialismo más parecido al de Milei y todo indica que Donald Trump tiene serias chances de perder en las elecciones legislativas de noviembre. Sólo Lula aparece como favorito en Brasil. La gente está disconforme con los gobiernos en casi todo el mundo.




























