


Sin PASO, el peronismo enfrentaría el interrogante de cómo resolver sus diferencias
Actualidad - Nacional12/07/2026

El Gobierno no consigue los votos ni para eliminar las PASO ni para la excéntrica propuesta de reinstaurar las listas colectoras, pero algunos gobernadores dialoguistas abrieron la puerta a una posible suspensión de las primarias abiertas en 2027, tal como ocurrió en las legislativas del año pasado. Si el oficialismo alcanzara ese objetivo, el peronismo quedaría ante la disyuntiva de cómo resolver sus diferencias internas y definir sus candidaturas en un contexto en el que las tensiones son cada vez más evidentes. En ese escenario, algunos optimistas imaginan que finalmente habrá un acuerdo -"los peronistas somos como los gatos", recuerdan-, pero predominan los pesimistas, que no ven una salida clara porque casi nadie cree que el PJ esté hoy en condiciones de organizar unas internas a la vieja usanza. "Sería una carnicería", graficó un dirigente.


De nuevo, el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil, fue el único mandatario peronista que se desmarcó del resto y se manifestó a favor de eliminar las PASO, en otra coincidencia con los objetivos del presidente Javier Milei. "Fueron una moda", dijo sobre las primarias abiertas. Incluso entre los sectores más contemplativos del PJ comienza a agotarse la paciencia con estos gobernadores colaboradores cuando sus posiciones parecen alinearse con la estrategia electoral del oficialismo.Ni siquiera la mayoría de los mandatarios dialoguistas del PRO y la UCR avalan la eliminación de las PASO. Consideran que las primarias pueden resultarles una herramienta útil en el futuro y, además, no están dispuestos a concederle al Gobierno todas sus pretensiones en materia electoral.
El anzuelo de las listas colectoras que les ofreció el oficialismo -un mecanismo que nadie termina de entender cómo se compatibilizaría con la Boleta Única de Papel (BUP)- parece haber muerto antes de nacer. Entre otras razones, porque fue Mauricio Macri quien eliminó ese sistema por decreto en 2019 al considerar que afectaba la calidad democrática. Con esa alternativa prácticamente descartada, empezó a cobrar fuerza una salida transitoria: volver a suspender las PASO "por única vez", tal como ocurrió en las legislativas de 2025. Si los gobernadores aliados alcanzan algún acuerdo político con la Casa Rosada -por ejemplo, que La Libertad Avanza no presente candidatos en las elecciones provinciales-podrían terminar respaldando la suspensión de las primarias a nivel nacional. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, ya está concentrado en reunir los votos entre los 13 gobernadores que asistieron a su jura y al acto del 9 de Julio en Tucumán.

Si lo consigue -la definición podría llegar hacia agosto-, el problema se trasladará a la oposición. Las encuestas muestran hoy que, con alrededor del 40% de los votos, Javier Milei tendría chances de imponerse en primera vuelta. Pero si hubiera balotaje, los sondeos también indican que perdería frente a cualquiera de los principales candidatos opositores. De ahí que para el oficialismo resulte clave llegar a una oposición dividida y que la eventual suspensión de las PASO aparezca como una herramienta decisiva para alcanzar ese objetivo. Las tensiones dentro del peronismo volvieron a quedar expuestas esta semana con una nueva serie de recriminaciones del sector alineado con Cristina Kirchner hacia Axel Kicillof. El momento significativo fue cuando el diputado bonaerense Facundo Tignanelli, referente de La Cámpora, comparó las aspiraciones presidenciales del gobernador con Augusto Vandor, el sindicalista que en los años sesenta intentó construir un "peronismo sin Perón", quien luego asesinado.
Lo mismo ocurrió en el acto que Máximo Kirchner encabezó en Carmen de Areco junto al intendente Iván Villagrán, quien días antes lo había mencionado como su candidato a presidente. "No puede ser que las discusiones pasen por algún hombrecito", deslizó el titular del PJ bonaerense en un discurso en el que abordó distintos temas de la política nacional. En su entorno, sin embargo, relativizaban la posibilidad de una postulación. "No es momento de hablar de candidaturas, pero él está recorriendo el país", comentaban. En ese sector insisten con la consigna "Cristina libre y candidata" como forma de mantener volumen político, en momentos en que los sondeos ubican a la ex presidenta con niveles de imagen cercanos a los de Kicillof. De todos modos, descartaban la posibilidad de inscribir a Cristina Kirchner como candidata para que luego la Justicia Electoral rechazara su postulación y asumiera quien figurara como su compañero de fórmula. "Eso no se puede hacer, Cristina ni siquiera está en el padrón", explicaban.
En el entorno de Kicillof aseguran que seguirán sin responder a las recriminaciones y están convencidos de que quienes las formulan terminan beneficiando al gobernador. "Si nos critican Máximo, Tignanelli, Sergio Berni y Guillermo Moreno, para nosotros es ganancia", sostenían. Allí interpretan que el sector alineado con Cristina, sin un candidato presidencial que sostener, no le queda otra que repetirse en los ataques a Axel. "No se entiende si están buscando negociar o romper", resumían. En cambio, consideran que Kicillof ya logró consolidarse entre los dirigentes con mejor imagen del país, mientras que la de Milei oscila al ritmo de las novedades de cada mes. Mencionaban el sondeo difundido esta semana por la consultora Casa Tres, que ubicó con claridad al gobernador bonaerense como el principal líder de la oposición al gobierno de Milei.

Con las posiciones ya fijadas, sin señales de reconciliación ni canales de diálogo, el gran interrogante pasa por cómo se resolverán las diferencias si finalmente no hay PASO. En un encuentro del Movimiento Derecho al Futuro, Kicillof volvió a sostener que las primarias son el mecanismo para ordenar la competencia interna. Pero si el Gobierno consigue suspenderlas, una interna partidaria como la histórica que enfrentó a Carlos Menem y Antonio Cafiero en 1988 no aparece hoy en el horizonte de nadie. Organizar una elección de ese tipo exigiría acordar en muy poco tiempo el reglamento, el padrón, el cronograma y otros aspectos centrales, algo que requeriría un nivel de entendimiento político que hoy parece inexistente. "Hace como 40 años que no hay una interna así. Yo no veo chances", afirmaban cerca de Kicillof. Del lado del cristinismo devolvían la responsabilidad: "El PJ no está en condiciones porque los propios gobernadores, incluido Kicillof, lo destruyeron. Ellos decidieron no acompañar a Cristina cuando asumió la conducción", replicaban.

El objetivo de Javier Milei de enfrentar en la primera vuelta a un peronismo dividido aparece así como un escenario cada vez más plausible. "Hoy lo más probable es que haya dos listas. En primera vuelta es difícil ampliar el electorado: te votan los que ya están convencidos. Y en el balotaje se van a juntar todos los que están en contra de Milei, que son la mayoría", analizaban cerca de Máximo Kirchner. En ese sector insistían en que no veían margen para un acuerdo porque entendían que el propio Kicillof no busca el respaldo de Cristina Kirchner, sino construir un espacio político diferente con vistas a 2027. Del lado del gobernador respondían que todavía era demasiado temprano para sacar conclusiones definitivas sobre la elección presidencial. Aseguraban que la prioridad sigue siendo la gestión bonaerense y la construcción de una estructura nacional que respalde una eventual candidatura presidencial. Su apuesta es que, si Kicillof termina consolidándose como el principal referente opositor a Milei, sea esa fortaleza política la que termine actuando como factor ordenador del peronismo.
Por Fernando Cibeira / El Destape


























