De acuerdo al relevamiento de CAME, en comparación con febrero, la actividad comercial minorista también mostró un retroceso, aunque más leve, del 0,4%, lo que confirma la tendencia descendente en el consumo. En cuanto a las perspectivas para el resto del año, el 48% de los empresarios consultados prevé un mantenimiento de los niveles actuales, mientras que un 39,7% espera una mejora y un 12,4% anticipa un retroceso.
Sin embargo, el dato más preocupante se vincula con la disposición a invertir: el 59,1% de los empresarios califica el escenario presente como no apto para nuevos desembolsos, reflejando la falta de confianza en el contexto económico. En contraste, apenas un 13,1% considera que el momento es una oportunidad para invertir, mientras que el 27,7% no tiene una definición clara sobre el tema.

En sentido opuesto, algunos sectores lograron crecer: Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción avanzó un 2%, mientras que Farmacia subió un 1,1% interanual. Estos dos rubros mostraron resiliencia frente a las bajas generalizadas, impulsados por la demanda específica y necesidades de consumo que no pudieron postergarse.
El inicio del ciclo escolar también dinamizó ciertos gastos, aunque la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos terminaron afectando el volumen general de ventas. La dependencia del financiamiento bancario y la baja predisposición a invertir delinean un escenario de marcada cautela operativa para las pymes.
En paralelo, CAME inició un seguimiento de comercios con operatividad mixta, es decir, locales que combinan venta física y canales digitales, para evaluar el desempeño del comercio electrónico. Según la entidad, se entiende por venta electrónica toda transacción en la que el pedido se realiza a través de un medio digital, independientemente del pago o la entrega.
Esta metodología se ajusta a los lineamientos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), lo que permite un análisis más preciso del comportamiento del consumo online. Finalmente, CAME recordó que agrupa a 1.491 federaciones, cámaras, centros y uniones industriales de todo el país, representando a más de 600 mil pymes que emplean a 4,2 millones de trabajadores registrados, lo que refuerza la relevancia de estos datos para comprender la dinámica económica nacional.


























