







Esa camioneta en veloz retirada parecía un helicóptero. Desde lo cuantitativo, el episodio en Lomas de Zamora no fue importante, pero funcionó como termómetro del tumbo en el clima político. Esa retirada poco elegante anunció que se acabó la impunidad. Por lo menos en política. El gobierno enmudeció porque el eje cambió y no lo esperaba. Se habían preparado para hablar de inseguridad durante la campaña bonaerense y le cayó encima la corrupción y la crisis, para las que no tiene respuesta.


Los medios oficialistas trataron de camuflar el resbalón libertario porque han respaldado este fracaso. Dijeron que había sido un “ataque a pedradas”, un “intento de magnicidio” o que “militantes atacaron a Milei” y lo primero que atinó Javier Milei a decir fue que no tuvo miedo. Obvio, nunca estuvo en peligro. Pero el miedo es importante sólo para él. Para la mayoría enojada, lo que importa es la corrupción y que el salario no llega a fin de mes.
Había muy pocos libertarios en la plaza de Lomas esperando al Presidente. Eran más los que se habían convocado para criticarlo, pero tampoco fue una gran multitud, mezcla de militantes, familiares de discapacitados y vecinos. De hecho, el primer incidente fue con un parroquiano sentado en un café, que les gritó “corruptos” al comenzar la caravana presidencial.
Desde el grupito que encabezaba Milei, José Luis Espert y Karina Milei en la caja de la camioneta, le llovieron insultos al hombre, incluso a su madre. Desde el comienzo, la reacción del grupito presidencial fue destemplada. Pocos autos en la caravana y pocos simpatizantes en la plaza. Milei estaba furioso porque lo llevaban a hablar ante un puñado de personas. En ese momento ya estaban decidiendo suspender el acto.
Lo levantaron porque no había gente para escucharlos y no por los disturbios. Hubiera sido fácil poner vallas alrededor de la plaza y un cerco policial si querían hacer el acto. No era una muchedumbre, y no hubiera sido difícil separar opositores y oficialistas.
En el momento en que las imágenes muestran que vuelan proyectiles, la gente se había amontonado alrededor de la camioneta donde iba Milei. Hubo alguna piedra pero si hubiera sido grave, habría cabezas rotas y sangrantes en las fotos de los medios. Al ampliar esas imágenes, lo que se veía eran dos ramilletes de bróccolis que habrá lanzado algun vecino enfurecido al salir de la verdulería. Y hay que estar con mucha bronca, porque el bróccoli no está barato.
La gente puteaba y desde la camioneta les gritaban “Negros de mierda” lo que enardecía a los manifestantes. Un hombre mayor, corpulento, se tiró sobre el capó de la camioneta que, por supuesto, no se iba a detener. Podría haber caído debajo de las ruedas del vehículo. Estuvo más en riesgo ese hombre que el Presidente.
Cuando salieron del grupo que los rodeaba, aceleraron y se alejaron unas cuadras, adonde esperaban las 4x4 negras blindadas que usa Milei. Los que iban en la caja de la camioneta de la caravana se bajaron y Milei y Karina subieron a los vehículos blindados. Cuando Espert quiso subir con ellos, la custodia se lo impidió y Milei ni se inmutó.
El principal candidato libertario en el principal distrito del país no tenía transporte. Alguien le ofreció una moto. Pero fue evidente que no estaba preparado, porque nadie ofreció un casco. La imagen fue Espert sin casco en el asiento trasero de una moto. Y lo que proyecta esa imagen es la bronca presidencial contra su candidato. Después Milei sacó un comunicado en el que decía que estaba con Espert en Olivos.
Conclusión: no hubo ataque a pedradas por parte de militantes “K” o intento de magnicidio. Lo que hubo fue un acto de campaña que fracasó por la poca asistencia. Por esa razón, la camioneta con Milei y sus cortesanos, alejándose a toda velocidad, tuvo el deja vu del helicóptero que se usó en otras épocas para rajarse de la ira popular.
En realidad fueron tres actos de campaña fallidos. El de Junin, con una manifestación opositora en las calles más grande que la de adentro del teatro. El de Lomas, que no se pudo hacer. Y el de Corrientes, donde Karina Milei y Martín Menem fueron insultados por la gente. Uno de los móviles que trasladaba a los dirigentes aceleró para escapar de la multitud y por poco no atropelló a un camarógrafo, que reaccionó con una patada en el guardabarros del vehículo. El operador oficialista, Pepona Gutierrez, se trenzó entonces con los demás periodistas. Menem y Karina no pudieron finalizar la caravana.
Es difícil saber cómo se trasladará este clima a las elecciones. Algunas encuestas ya presentan al gobierno como perdedor en casi todas las provincias, incluso en las que jugaba con ventaja, como Córdoba. Otros arriesgan que el malestar se verificará en el alto ausentismo.
Al mismo tiempo, nadie desmintió las coimas. Las denuncias se multiplicaron sobre otros ministerios, como el de Defensa, y en el PAMI.
El escándalo de corrupción está en conocimiento de más del 90 por ciento de los argentinos. Un altísimo nivel de conocimiento. Nadie discute que hay corrupción en el gobierno, la discusión es sobre quién difundió los audios que provocaron el terremoto.
Las hipótesis son muchas, lo cual demuestra que lo hizo alguien con un aparato eficiente. La versión más inocente culpó al kirchnerismo, por el espía Juan José Vila, que en realidad es un hombre más vinculado al Coti Nosiglia. Vila trabaja ahora en las oficinas del jefe de Gabinete, Guillermo Francos. En ese tema, el kirchnerismo es una blanca paloma comparado con sus adversarios, quienes se cansaron de hacerle operetas con espías y servicios de inteligencia.
En la lista que barajan en el gobierno sobre posibles responsables de la difusión hay varios heridos por las internas libertarias, como Santiago Caputo, la diputada libertaria de oposición Marcela Pagano, el asesor presidencial Fernando Cerimedo, reclamado por la justicia brasileña. Otros apuntan a la cámara que agrupa a los laboratorios, para romper el negocio de Suiza Argentina. Otros aseguran que el Círculo Rojo está preocupado después de casi dos años de sufrir la caída en picada de la economía.
Pero cuando se difundieron las denuncias por las coimas en Discapacidad, empresarios como Marcos Galperin, Eduardo Eurnekian y los Bulgheroni, más Adelmo Gabbi, presidente de la Bolsa de Comercio defendieron al gobierno. Tras el desastre de Lomas de Zamora, Milei habló en la Cámara de Comercio y la Producción, donde los empresarios también expresaron su respaldo. El fracaso del gobierno será también el enorme fracaso de este sector importante de empresarios colgados de la falda de Milei.
No es para despreciar que la difusión de los audios de Spagnuolo se produjo luego que los libertarios humillaran de la peor manera a Mauricio Macri, alguien que tiene aparato, carácter y antecedentes en esta materia. Milei, y sobre todo Karina, destruyeron el PRO, incluso en CABA, su bastión, con lo que expulsaron a Macri de la política.
Por Luis Bruschtein / P12







