







El presidente Javier Milei mantiene encendida la motosierra, también para los ingresos populares, cada vez más acorralados por los aumentos en servicios esenciales. En septiembre vuelven a subir el gas, la luz y el agua, el transporte, los alquileres y las prestaciones de salud y educación. En el caso de que el Gobierno nacional autorizara los impuestos a los combustibles, el incremento treparía al 15 por ciento y se expandiría hacia toda la cadena productiva y de consumo. El tributo se fue prorrogando y es probable que continúe postergado por el impacto total en la actividad económica, que la mayoría de los analistas entienden entró en “estado recesivo”.


Se encarece el traslado diario para ir a trabajar y estudiar. Si algo es casi imposible de recortar en la cotidianidad familiar es el transporte. Y todos los meses sube en base al cálculo de inflación más 2 por ciento adicional.
El boleto de subte se incrementa 3,87 por ciento: el pasaje base costará 1.071 pesos. El recorrido mínimo en colectivos tendrá una suba del 3,9 por ciento y el boleto rondará los 526,13 pesos en la Ciudad de Buenos Aires y los 529,25 pesos en el AMBA.
En el caso del gas natural, enmarcado en la revisión quinquenal, aumenta también de forma mensual, de acuerdo a la inflación y al movimiento en el tramo mayorista. El alza total estimada rondaría el 7 por ciento, luego de que la cartera de Hacienda dispusiera aplicar un recargo del 6,8 por ciento sobre el precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema de Transporte (PIST). La decisión tiene por objetivo sostener el financiamiento de los subsidios en zona fría. Una parte de ese porcentaje se traslada a las tarifas, dependiendo del segmento.
Mediante el coeficiente K, el servicio de Agua y Saneamiento Argentinos (AySA) sostiene incrementos mes a mes.
Prescindir de los servicios resulta inimaginable y de un techo también pero las paritarias están planchadas por orden del ministro de Economía, Luis Caputo, y los bolsillos cada vez más apretados. Los contratos de la Ley de Alquileres del 2020 ajustarán 50,3 por ciento sobre agosto, por Índice de Contrato de Locación (ICL). Los regidos por la actualización trimestral IPC sufrirán variaciones al alza por encima de 5,5 por ciento.
Las empresas de medicina privada subirán 2 por ciento, en promedio, como ocurre todos los meses, sin excepciones. Y los colegios en CABA y en provincia de Buenos Aires, con subsidios del Estado, se incrementarán 3,2 y 2,8 por ciento, respectivamente.
La suba del dólar de casi el 14 por ciento empuja los precios hacia arriba, aunque la recesión no permite que los productos despeguen y se emparejen con el porcentual del tipo de cambio. Las consultoras proyectan que en agosto la inflación estará en torno al 2 por ciento o más.
En alimentos, según LCG se ubicará en 2,5 por ciento, mientras que EcoGo midió un aumento del 2,3 por ciento para este rubro específicamente.
En principio existe acuerdo entre los economistas en que el pass trough cambiario fue más acotado en julio, pero se espera que los precios domésticos –y en especial de los alimentos- reaccionen en agosto. Para el octavo mes, en promedio las consultoras proyectan un IPC cercano al 2 por ciento, que marcaría el tercer aumento consecutivo en el índice.
Bernarda Tienetti / P12







