La decisión de Lula de ponerse la campaña al hombro y contagiar entusiasmo era, decían, la que mejor le sentaba al gobernador bonaerense. "Axel gana en el mano a mano", insisten en La Plata sobre la principal cualidad de Kicillof en campaña. En cambio, descreían del poder decisivo que algunos buscaban adjudicarles a las cadenas de WhatsApp y al uso de las redes. "No hay una fórmula mágica, eso solo no te hace ganar la elección. Lo importante son las políticas y las propuestas", comentaban en el entorno del gobernador. Recordaban que en las últimas campañas ya se habían dado discusiones sobre el estilo y que incluso Massa había incorporado un equipo de redes con asesores brasileños, sin que eso resultara determinante. Según esa lectura, tampoco alcanzaba con las típicas campañas del miedo: Lula ganó cuando se mostró proactivo e hizo anuncios concretos para la sociedad.




























