Cuando mejorar tu televisión consiste en quitarle cosas

Actualidad27/10/2026

A lo largo de todo el año pasado y buena parte de este, por circunstancias que no vienen al caso, me vi obligado a utilizar televisores diferentes al que tengo en mi casa, y tuve la oportunidad de comprobar cómo su evolución me resultaba profundamente desagradable: aparatos que, bajo la supuesta idea de ser «smart», están cada vez más pensados no para que los enciendas y veas el canal que quieres, sino más bien para martirizarte con sus propios anuncios, adicionales a los de las cadenas, o para empeñarse en ofrecerte ramilletes de canales absurdos que funcionan como meros soportes publicitarios y que no tienes el menor interés en ver.

Básicamente, tratar al usuario no como dueño de su televisor, sino como alguien que está delante de algún tipo de valla publicitaria. Me pareció una auténtica basura, me generó no pocas reacciones de indignación profunda, y me llevó a escribir algún artículo al respecto, así como a decidir que mi próximo televisor no sería un televisor como tal, sino un simple monitor.

La idea brillante de fabricantes como LG y otros es convertir el televisor en eso: una valla publicitaria capaz de generarles ingresos después de haber sido vendido. Captación de datos, venta y gestión de publicidad como una vía de crecimiento para unas compañías que, por tratar de seguir ordeñando la vaca, son capaces de alienar al usuario hasta el punto de que abomine de la idea de tener un televisor supuestamente «inteligente».

Ahora, un artículo en The Verge, «People are vibe coding their way to better TVs«, empieza a devolverme la fe en la humanidad y en la tecnología: algunos desarrolladores están empezando a ofrecer soluciones en GitHub para «limpiar» sus televisores y recuperar el control sobre ellos. CleanYourTV, por ejemplo, utiliza la conexión de desarrollo de Android por WiFi para desactivar componentes publicitarios, telemetría y aplicaciones sobrantes, e instalar una pantalla de inicio inspirada en Apple TV, además de guardar información para poder revertir los cambios si algo no funciona como es debido. Una mejora basada fundamentalmente en quitar obstáculos y ofrecer acceso directo a las aplicaciones elegidas.

Una segunda solución consiste en «rejuvenecer» el televisor que tenemos: TV Detox ofrece conjuntos de instrucciones para Claude Code o Codex con una interfaz minimalista: aplicaciones, entradas HDMI y reloj. Además, desactiva el software sobrante y busca con ello mejorar la respuesta de televisores Android antiguos como se hacía con los smartphones, en los que buena parte de la sensación de obsolescencia procede en muchos casos del software acumulado. El repositorio documenta incompatibilidades y problemas de arranque en algunos equipos debido a la amplia diversidad de las implementaciones de Android de los fabricantes, pero puede ser una opción a considerar si estás en esa tesitura.

Una tercera idea tiene como objetivo reducir las comunicaciones indeseadas. DumbTV, orientado a televisores compatibles con Fire TV, desactiva componentes, sustituye la pantalla de inicio y añade filtrado DNS contra servidores de publicidad y telemetría, pero permite conservar funciones elegidas por el usuario. No es una garantía de privacidad total: bloquear destinos conocidos no demuestra que hayamos conseguido detener toda posible recogida de datos, pero es interesante.

La inteligencia artificial está facilitando modificaciones que ya eran técnicamente posibles, pero relativamente complejas. Ahora, aprovechan por lo general herramientas de desarrollo, sin sustituir el sistema operativo completo, con un alcance que depende del modelo de televisor y del sistema que utilice, en ocasiones, con propósito meramente lúdico. Sobre televisores de LG con webOS, uno de los casos de desprecio al usuario más sangrantes y recalcitrantes que me ha hecho jurar que jamás volveré a comprar nada de la marca surcoreana, no he visto aún muchas soluciones, como esta, que lleguen a atajar el problema. Pero llegarán. Y si no, puedes intentar «rootear» tu televisor, aunque eso supone un nivel totalmente distinto de hackeo y control del dispositivo.

Obviamente, la penetración de este tipo de soluciones va a ser anecdótica: el usuario medio no se baja un paquete de GitHub, no tiene ni la más ligera idea de cómo instalarlo, y no hackea su televisor. Pero que haya usuarios más avanzados que dedican tiempo y esfuerzo a retirar funcionalidades indeseadas impuestas por el fabricante es, en cualquier caso, muy positivo, envía una señal inequívoca de rechazo y marca una dirección de futuro: que el mercado aprenda a rechazar determinados productos. Además, el problema va más allá de la molestia o de la estética: hay documentados casos de reconocimiento de contenido y de claras violaciones de privacidad a través de un dispositivo como el televisor, que hasta hace no mucho era algo completamente inofensivo y no generaba especial desconfianza.

La idea parece impensable, y sobre todo, profundamente incorrecta: tener que «intervenir» un dispositivo recién comprado para que responda como tú quieras, y no como al fabricante le da la gana para exprimirte mejor. Claramente, debería ser ilegal. Pero mientras no lo sea, habrá que recurrir al hackeo.

Nota:https://www.enriquedans.com/

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