José Luis Espert, exdiputado, extitular de la Comisión de Presupuesto, excandidato incluso a presidente, autor del eslogan “cárcel o bala”, defendido hasta el cansancio por Javier Milei, fue procesado por lavado de activos a raíz de los 200.000 dólares que recibió en una cuenta del Banco Morgan Stanley en Estados Unidos de parte de Federico “Fred” Machado, condenado en ese país por ese mismo delito y sospechado de narcotráfico. El juez federal de San Isidro, Lino Mirabelli, además, le trabó un embargo de 1.000 millones de pesos y le prohibió salir del país. La resolución se extendió también al contador Mariano Cosentino y la sociedad Varianza S.A., que Espert creó con su esposa para utilizar a modo de pantalla.
Según el fallo, hay ciertos aspectos claves: el dinero era de origen ilícito, ya que provenía de una organización criminal transnacional; el exdiputado usó un contrato de consultoría simulado con la empresa Minas del Pueblo –ligada a Machado– para justificar los fondos recibidos, aunque el monto total era por un millón de dólares; no emitió factura por ese supuesto servicio y no tenía declarada la cuenta en el Morgan Stanley ni lo recibido; armó la sociedad Varianza para generar ingresos ficticios por prestaciones aparentes; y con ayuda del contador Mariano Cosentino construyó una estrategia a raíz de la detención de Machado en abril de 2021, que lo complicaba.
Espert, que era diputado al momento de este hallazgo, no había declarado la cuenta en Estados Unidos. El fiscal determinó que en marzo de 2020 ingresó parte del dinero (50.000 dólares) a su cuenta en la sucursal Martínez del Banco Francés. Luego usó una parte para comprar un auto BMW. En 2024 vendió el auto y compró otro marca Lexus RX350. Por 129.999,88 dólares. Para las operaciones usó una certificación trucha que disimulara el origen de sus fondos. En junio de 2020 hizo una segunda transferencia desde Estados Unidos por otros 50.000 dólares al Banco Francés y convirtió los fondos en efectivo. En febrero de 2025 aportó el dinero a su esposa, María Mercedes González, para adherir al fideicomiso Costa Dunas, para adquirir un lote cerca de Costa Esmeralda. Para el juez no está clara la trazabilidad de todas esas operaciones, pero no es algo indispensable para la acusación, ya que el origen ilícito de los fondos está claro.
Según la investigación, la consultoría no existió, Espert tampoco tenía los antecedentes y experiencias para ser contratado, no viajó ni tuvo conversaciones puntuales y técnicas, ni Machado tenía cargo formal en la minera (aunque la manejaba). Según el organismo recaudador de Guatemala, Minas del Pueblo tenía una deuda de 5 millones de dólares, con lo cual no parecía justificarse el pago de 1 millón, un 20 por ciento, a un consultor. La empresa nunca le reclamó tampoco los 200.000 pese a que el trabajo no se hizo. Espert, además, nunca emitió factura alguna a pesar de haberlo hecho con otros contratos.
Operaciones contables
Espert armó su estrategia ante la AFIP (ahora ARCA) con el contador Mariano Cosentino, también procesado y con un embargo de 700 millones de pesos. Después de la detención de Machado en 2021, terminaron acordando que no declararía lo recibido de Machado. También habría colaborado en el armado de las certificaciones.
En conversaciones que el exdiputado tenía con ese y otros contadores y un abogado, debatieron “riesgos políticos”; quedaba claro lo que buscaba y todo indicaba que les había mentido sobre el contrato con la minera. Les habría dicho que en realidad era una consultoría para el Estado de Guatemala. Luego alegó: “No, yo lo que pude haber dicho era que se estuvo por firmar uno con el Estado de Guatemala, pero finalmente terminó siendo con una empresa de él. Él me iba a hacer pasar esto por un contrato con el Estado guatemalteco, pero no, finalmente terminó siendo con una empresa de él. De él. Minas del Pueblo se llama. Existe la mina, todo. Puede ser que el tipo, como muchos de estos ñatos, tenga sus negocios blancos. Minas del Pueblo, que existe, está explotada, debidamente localizada, inscrita. Está todo bien eso, aunque lo voy a averiguar ahora, no? Pero el que me paga es la empresa de él, no el Estado guatemalteco…”
Para el juez, lo relevante es que ese comentario muestra que a Espert lo único que le importaba era recibir el dinero y que iba a disfrazarlo. Además, dice el fallo, “Espert conocía con claridad que Machado tenía acceso a cajas o negocios espurios de los que podía sacar dinero”; entonces, para apaciguar al contador, le dice que la minera existe. Cosentino es el que habría instrumentado la estrategia contable, según la resolución, cuando quedó a la vista la situación judicial de Machado que amagaba con complicar a Espert.
Varianza
Espert constituyó la firma Varianza con su esposa el 13 de diciembre de 2019, poco antes de recibir los 200.000 dólares. Según el fiscal y el juez, fue creada para justificar los ingresos personales y disimular el origen ilícito de los fondos recibidos. No tenía actividad real, pero fue utilizada para generar ingresos ficticios por servicios inexistentes de Espert. Simuló haber abonado 1.191.666,67 pesos al exdiputado en concepto de sueldos, durante el ejercicio 2020.
Lo que viene
Más allá de que Espert pueda apelar su procesamiento, quedan líneas pendientes en la investigación debido a movimientos con dólares en efectivo que hizo Espert y que cambió a varios “arbolitos”. El dinero le volvía bancarizado y así solventaba sus gastos de hasta 15 millones de pesos por mes en tarjeta.





























