La pregunta sería: ¿Bullrich debería ir en una fórmula con el actual mandatario o le convien cortarse sola e ir por todo?
Las menciones en las redes no equivalen a los resultados de una encuesta, pero funcionan como indicios. En su relevamiento, la consultora registró que 7 de cada 10 de esas menciones hablan de la senadora como vice de Milei. Es decir, la "ven" en ese lugar.
Un dato relevante: de cada 100 opiniones libertarias, 63 son de respaldo. Conclusión sencilla: la quieren adentro, al menos la mayoría.

Los "tres destinos" de Patricia Bullrich
El informe dividió las menciones en los tres destinos posibles para Bullrich. Con un 70% gana la "vice" de Milei. Un 27% la "ve" para Presidenta, aunque de esas intervenciones la mitad provienen de cuentas opositoras. Solo un 3% piensa que puede llegar a ser jefa de Gobierno porteño.
¿Cómo le va en las menciones específicas de los libertarios? Además de ese 63% de respaldo, hay un 22 % que le pide "mano dura", es decir sigue identificándola principalmente con sus ideas y su gestión con la seguridad.
Mientras, un 9% no toma partido y son muy pocos los que la critican, solo un 6%.

Datos a favor:
- Pese a sus desmarques ("que el proyecto reelija", el reclamo por Discapacidad, el video de Lali, entre otros) la temida palabra "traidora" casi no apareció en las menciones. Solo en un 1%.
- En cuanto a sus cruces com la vicepresidenta Victoria Villarruel, sale ganando: 6 de cada 10 menciones la festejan.
Un dato en contra:
- No suma público de "afuera": las menciones de adherentes al PRO (su espacio antes de la llegada a La Libertad Avanza) y de personas identificadas con el "centro" son apenas el 4% de la conversación.
Ficha técnica:
Fuente: Sapiens, plataforma de escucha social de Reputación Digital. Período 1 de julio al 5 de octubre de 2026. Corpus 183.136 menciones únicas de 67.269 autores Plataformas X (95%), Facebook, Instagram, YouTube, notas de medios, radio y TV. Comunidades Red de retuits. Se ubicó el 78% de las menciones de X. Límites: la comunidad se mide en X. El tono mide el texto y no la postura frente a Bullrich.




























