La torta se reparte cada vez peor: los ingresos de sectores bajos siguen perdiendo terreno

Actualidad - Nacional02/10/2026

La distribución del ingreso volvió a mostrar un fuerte deterioro para la era Milei. Durante el segundo trimestre de 2026, en un escenario en el que volvió a registrarse un deterioro de indicadores macroeconómicos, el 10 por ciento de las personas con mayores ingresos concentró el 32,3 por ciento del ingreso total, mientras que el 40 por ciento ubicado en los cuatro primeros deciles (de menores ingresos) recibió en conjunto el 15,2 por ciento. Así lo publica el INDEC en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el cual arroja además que el coeficiente de Gini, un indicador del nivel de desigualdad social, pasó de 0,424 en el segundo trimestre de 2025 a 0,428 en igual período de 2026 (más cerca de 0 es mayor igualdad de ingresos y 1 es desigualdad absoluta) .

 

Los datos corresponden al segundo año completo de administración libertaria, con lo cual no es posible adjudicar el deterioro a gobiernos anteriores. De hecho, el Gini había descendido durante algunos trimestres de 2025, pero en el segundo trimestre de 2026 volvió a ubicarse por encima del registro interanual, un dato que coincide con la crisis salarial, el aumento del desempleo y los pésimos datos de pobreza que publicó el organismo estadísticos en las últimas semanas. En el primer trimestre de este año, además, había alcanzado 0,442, frente a 0,435 del mismo período de 2025, antes de descender a 0,428 en el trimestre siguiente. 

La brecha de la desigualdad: el 20% más rico concentra casi la mitad de los ingresos

Al analizar el ingreso per cápita familiar, donde cada decil agrupa al 10 por ciento de las personas según el ingreso por integrante del hogar (de menor a mayor en franja de ingresos), se exhibe que en el segundo trimestre, el primer decil recibió el 1,8 por ciento del ingreso total, mientras que el segundo obtuvo el 3,3 por ciento, el tercero el 4,5 por ciento y el cuarto el 5,6 por ciento. En conjunto, los cuatro primeros deciles concentraron el 15,2 por ciento del ingreso. En el extremo opuesto, el noveno decil recibió el 16,3 por ciento y el décimo el 32,3 por ciento, de modo que el 20 por ciento superior concentró el 48,6 por ciento de los ingresos relevados por la encuesta. 

La brecha se observa también en los valores monetarios que separan a los extremos de la distribución. La mediana del ingreso per cápita familiar fue de 134.000 pesos para el primer decil y de 1.800.000 para el décimo, una relación de 13 veces que se mantuvo respecto del segundo trimestre de 2025. Si se toma el promedio en lugar de la mediana, el ingreso del décimo decil alcanzó 2.221.170 pesos, frente a 124.142 del primero, lo que lleva la relación a 18 veces.  

De las personas que percibieron algún ingreso, el estrato bajo, compuesto por los cuatro primeros deciles, tuvo un ingreso promedio de 382.621 pesos, mientras que el estrato medio, integrado por los deciles 5 a 8, alcanzó 1.033.047 y el estrato alto, que reúne a los deciles 9 y 10, llegó a 2.641.394. La diferencia entre los extremos es de casi siete veces en términos de promedio. 

El reparto de la masa total de ingresos individuales presenta una concentración similar. El primer decil recibió el 1,5 por ciento, el segundo el 3,2 por ciento, el tercero el 4,1 por ciento y el cuarto el 5,2 por ciento. Sumados, los cuatro primeros deciles obtuvieron el 14 por ciento de los ingresos individuales de las personas que declararon ingresos. En cambio, el noveno decil concentró el 16,1 por ciento y el décimo el 32,1 por ciento, por lo que los dos deciles superiores reunieron el 48,2 por ciento de los ingresos individuales.

¿Cuánto cobra un trabajador promedio en Argentina y de cuánto es la brecha laboral?

El diferencial también se exhibe con profundidad entre las personas ocupadas, alimentando el concepto de trabajadores pobres. Entre las personas ocupadas con ingresos, el ingreso promedio fue de 1.129.527 pesos, pero la mediana se ubicó en 900.000 pesos, lo que significa que la mitad de los ocupados obtuvo ingresos iguales o inferiores a ese monto. El promedio de los primeros cuatro deciles fue de 415.012 pesos, mientras que el de los deciles 5 a 8 llegó a 1.095.227 y el de los dos deciles superiores a 2.629.678. 

De acuerdo con el informe del INDEC, en el segundo trimestre de este año, los ingresos laborales representaron el 78,1 por ciento de los ingresos totales de los hogares y los no laborales el 21,9 por ciento. Pero esa composición cambia de manera marcada según el nivel de ingreso. En el primer decil, los ingresos laborales representaron apenas el 32,7 por ciento, mientras que los no laborales explicaron el 67,3 por ciento. En el décimo decil, en cambio, el trabajo representó el 86,6 por ciento y los ingresos no laborales el 13,4 por ciento.

Sin aportes ni jubilación: la grieta de la precarización en la era libertaria

Si bien los datos de desempleo ya fueron adelantados por el INDEC, el informe también da cuenta de esa estructura. La estructura de los hogares de menores ingresos muestra además una mayor cantidad de personas que dependen económicamente de quienes tienen algún ingreso. En el primer decil de ingreso per cápita familiar hubo 307 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 149 personas sin ingresos por cada 100 perceptores. Un año antes, esos valores eran de 273 y 150, respectivamente. En el décimo decil, en cambio, la relación fue de 38 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 17 personas sin ingresos por cada 100 perceptores. 

La precariedad de los ingresos laborales también aparece al separar a los trabajadores según su situación de formalidad. Entre los ocupados del primer decil, el ingreso promedio fue de 136.480 pesos. En el décimo decil llegó a 3.466.554 pesos, una diferencia de más de 25 veces. A su vez, los ingresos del empleo informal se encuentran concentrados en los niveles inferiores: en el primer decil, el ingreso promedio de los informales fue de 135.816 pesos, mientras que entre los formales fue de 144.907 pesos. En el décimo, esos valores ascendieron a 2.974.158 y 3.521.420 pesos, respectivamente.  

Entre los 9,4 millones de asalariados con ingresos relevados, el promedio fue de 1.161.833 pesos. Pero quienes tenían descuento jubilatorio promediaron 1.433.794 pesos, mientras que quienes no contaban con descuento jubilatorio tuvieron un ingreso promedio de 706.204 pesos. La diferencia entre ambos grupos es de más del doble y se produce en un mercado laboral donde la formalidad sigue marcando una separación significativa entre los ingresos. 

Teniendo en cuenta la distribución por ingreso per cápita familiar, el documento revela que el 10 por ciento superior recibió 6,698 billones de pesos sobre un total de 20,764 billones, equivalente al 32,3 por ciento. El primer decil, que reúne la misma cantidad de personas, recibió 374.620 millones, apenas el 1,8 por ciento. Es decir que por cada peso que llegó al 10 por ciento inferior, alrededor de 18 pesos fueron al 10 por ciento superior. La comparación con el segundo trimestre de 2025 permite observar además un cambio en la composición de la torta. En ese período, el primer decil había recibido el 3,1 por ciento del ingreso y el décimo el 23,9 por ciento. En el segundo trimestre de 2026, los registros fueron 1,8 por ciento y 32,3 por ciento, respectivamente.

Por Cristian Carrillo / Perfil

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