Milei se paró frente al estrado de la Asamblea General de las Naciones Unidas para vociferar que quienes conforman la organización son una manga de burócratas y “parásitos inútiles”, pero, al mismo tiempo, le pidió a la ONU que lo respalde en su repentino pedido por la soberanía de las islas Malvinas. Luego del discurso de Milei, el Reino Unido lanzó un comunicado en respuesta que consignó: “No puede haber diálogo sobre soberanía a menos que los habitantes de las Islas Malvinas así lo deseen”. Es decir, desde Londres hicieron referencia al principio de autodeterminación de los isleños. Un argumento con el que Milei siempre estuvo de acuerdo, pero contra el que ahora despotrica.
“Uno puede imaginar que el discurso de Milei es el fin de la candidatura de Grossi. Lo postula como secretario general el gobierno argentino que, al mismo tiempo, dice que la ONU no sirve para nada”, opinó el exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Daniel Filmus. Que, además, consideró que “Milei no entiende la naturaleza del reclamo ni tampoco el papel que tiene que jugar la ONU porque ahí tiene que pedir apoyo, no criticar”. En relación al juego nacional con el organismo durante la gestión libertaria, precisó: “Argentina ha tenido en los últimos años un comportamiento totalmente adverso. Votó en la ONU en contra de resoluciones que, por ejemplo, condenaban la esclavitud, es decir, en contra de lo que vota la gran mayoría de los países que apoyan históricamente la causa argentina”, añadió y subrayó: “Milei va a la ONU a criticar criticar a los países que acompañan a la Argentina y a votar en contra de ellos”.
En cuanto a Malvinas, se trata de un reclamo que el mandatario se había olvidado de hacer en los dos discursos anteriores que dio en ese mismo sitio. En aquellas ocasiones, además de criticar a la organización, solo mencionó una vez, y al pasar, el pedido histórico que todos los presidentes argentinos hicieron ante esa asamblea.
Luego, afirmó que su administración eligió “una defensa pacífica, práctica y efectiva”, pero minutos después disparó que: “La Argentina no se va a sentar a esperar a que la ONU y la comunidad internacional estén a la altura de su propio mandato. Va a tomar cartas en el asunto”.
Mientras daba su discurso desde el estrado, abajo lo escuchaban funcionarios argentinos como el Canciller Pablo Quirno, el ministro de Economía Luis Caputo y el secretario de Culto, Agustín Caulo, entre otros. La que no estuvo presente fue la Secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, que ocupó el centro de la polémica semanas atrás por trabajar para programas de formación con la Fundación Argentina Global, de fondos británicos.
La magister en Política y Economía Internacionales, Julia Goldenberg, opinó en diálogo con Página/12 que en el discurso de Milei apareció, nuevamente, el “alineamiento automático del gobierno argentino con Estados Unidos e Israel, que deja en evidencia que no hay una política exterior autónoma, sino la suscripción a una agenda ajena”. “Para un país como el nuestro deslegitimar la ONU no es estratégico”, finalizó y advirtió sobre el peligro de “romper la lógica de las coaliciones con pares del sur global”.
Al finalizar su discurso, además de elogiar a Israel, Milei atacó a Brasil y volvió a tensar el vínculo diplomático con el gobierno de Lula da Silva. Pidió que en las próximas elecciones del país vecino “se logre quebrar el curso socialista decadente que el país ha tomado durante el último tiempo”.
La Inteligencia Artificial
El mandatario, en línea con Donald Trump, comparó a la IA con “la imprenta, la máquina a vapor, la electricidad e Internet”. “Donde muchos ven una amenaza, nosotros vemos una frontera”, expresó. Anunció que pretende que nuestro país sea “el lugar más competitivo del mundo para desarrollar la IA con un marco jurídico de vanguardia”, y se comprometió: a no regular de manera preventiva, a darle a las empresas “responsabilidad limitada”, y, por si fuera poco, beneficios fiscales.
Juan Grabois opinó que “lo que dice Milei es que básicamente le vamos a entregar el territorio, los minerales críticos, la energía y la soberanía nacional a la tecnocracia”, y lo acusó de “monstruo”.
Por su parte, la diputada nacional de UxP e investigadora del Conicet, Adriana Serquis, destacó: “Tengo dudas acerca de que nuestro país pueda ser un lugar competitivo para desarrollar la IA, dado el desfinanciamiento que sufren las Universidades y el sector científico-tecnológico”. Y cerró: “Es lamentable pensar que la falta de regulación pueda ser un marco jurídico de vanguardia. Pareciera que Milei quiere que nos convirtamos al lugar de experimentación sin ética, sin humanos y sin responsables”.



























