El presidente Javier Milei viajará este lunes rumbo a Nueva York para participar de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), donde llevará su repentino giro nacionalista en torno al reclamo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Lo hará tras el avance de la explotación petrolera offshore que consorcios ingleses e israelíes realizarán al norte del archipiélago usurpado por el Reino Unido. Desde Casa Rosada despliegan varias gestiones paralelas para tratar de acordar un encuentro con el mandatario estadounidense Donald Trump, quien ya tiene en su agenda una reunión con el primer ministro británico Andy Burnham. Mientras tanto, en Olivos, crecen los cuestionamientos por los despidos del personal civil de la residencia presidencial.
Milei quiere expresar el martes próximo, desde el atril de la 81° Asamblea General de la ONU, su giro a favor del reclamo de soberanía sobre Malvinas. Se estima que el Presidente incluya en su discurso el proyecto de ley que envió al Congreso para profundizar las sanciones a las petroleras Navitas (Israel) y Rockhopper (Reino Unido), que impulsan el proyecto Sea Lion y comenzarían a extraer petróleo del mar argentino el año próximo. También busca extender las sanciones a las empresas pesqueras que operan en aguas jurisdiccionales de nuestro país con permisos otorgados por el gobierno británico impuesto en las islas.
Pero la principal preocupación del presidente argentino pasa por concretar una reunión bilateral con Trump. Gran parte de la estrategia diplomática que Milei desplegó en la cadena nacional, donde anunció su repentino reclamo por la soberanía en Malvinas, está basada en una breve declaración del mandatario estadounidense. Allí deslizó que su país podría revisar --como muchos otros temas-- su postura histórica a favor del Reino Unido y el sostenimiento de su enclave colonial de ultramar en el archipiélago austral.
A pocos escapa que las declaraciones de Trump estaban atadas a su reclamo a Gran Bretaña para que colabore con la guerra que Estados Unidos desató junto a Israel contra Irán y para que aumente su presupuesto militar en el Tratado del Atlántico Norte (OTAN). En la Casa Rosada, sin embargo, especulan con que el interés de Trump por hacer pie en el Atlántico Sur y el paso bioceánico frente a la Antártida podría colaborar con el reclamo argentino.
Por eso, extendieron varias líneas paralelas con el objetivo de acordar, aunque sea, un encuentro breve con Trump, quien sí tiene prevista una reunión con el premier británico en Nueva York. En distintos niveles, varios funcionarios trabajan a destajo para concretarlo. El canciller Pablo Quirno lo hace ante el Departamento de Estado; el embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford, ante la Casa Blanca; y el asesor presidencial Santiago Caputo, ante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC).
Lo que sí tiene confirmado Milei en su agenda, que se extenderá en Estados Unidos hasta el viernes, es su participación en un foro libertario de seguridad organizado por la Fundación Federalismo y Libertad, junto al International Republican Institute (IRI).
El metro cuadrado de Milei
Mientras prepara su décimo sexto viaje a los Estados Unidos, Milei decidió despedir de un día para otro al personal civil de la Quinta de Olivos para reemplazarlo por personal de la Casa Militar. Una resolución que va desde el temor presidencial a las filtraciones hasta el cumplimiento del ajuste permanente.
La secretaria adjunta de la Asociación Trabajadores del Estado de Presidencia, María Eugenia Trigo, sostuvo en declaraciones a la AM750 que los despidos están vinculados al proceso económico de ajuste, pero también a la propia crisis que atraviesa el Presidente. “Motivo real no hay. Yo puedo hablar sobre supuestos, sobre lo que nos parece que está pasando. Sobre una paranoia generalizada”, dijo la dirigente sindical.
“Tenemos un total de 10 bajas confirmadas. Pero también tenemos movilidad de las personas que son de planta”, afirmó Trigo sobre la lista de despidos y desplazados, que podría afectar a cerca de 50 personas. “Como siempre --continuó--, si lo pongo en contexto de la administración que estamos teniendo, esto se veía venir todos los días. Es un organismo más donde pasa la motosierra”.
“Pero un motivo real no hay. Porque siempre es lo mismo, es echarle la culpa al trabajador que va por dos mangos. Y no están desde hace dos meses”, afirmó para luego sostener que esos trabajadores, que también firman un contrato de confidencialidad por su lugar de labor, “tienen una trayectoria y laburaron con un montón de presidentes. Y laburan para el Estado, esté quien esté. Podemos suponer todas las cosas que son de conocimiento público: piensan que les pueden filtrar información”.
La referencia de Trigo no es menor: la decisión de Milei se concretó después de que se desatara el escándalo por la licitación con la que el Gobierno compró, a pesar de su prédica de austeridad, 29 toneladas de carne para Casa Rosada y Olivos por 500 millones de pesos. La lista para abastecer las cocinas gubernamentales incluye carne vacuna, porcina, aviar y pescado de calidad premium, con cortes como lomo, ojo de bife, asado y salmón, entre otras delicias a las que no accede el grueso de la población en medio de la crisis económica.




























