El gobierno de Milei insiste en obviar el problema de la morosidad, que afecta a casi 6 millones de argentinos. Si bien en el Congreso hay más de 50 proyectos para intentar dar respuesta al fenómeno, el titular de la Cámara de Diputados Martín Menem salió este lunes a decir que los legisladores “buscan desestabilizar la economía”, y añadió: “no creemos que sea necesario que el Estado intervenga”. Por último, opinó que “cada vez que el Estado intervino en algo, las cosas terminaron peor”.
En esa línea, Colombo recordó que la iglesia tuvo una intervención “muy fuerte” cuando pelearon contra la ludopatía online y añadió: “Nos preocupaban las familias que se endeudaban por razón del juego como adicción. Ahora, esta situación que se agrega, que es el tener que afrontar muchas veces por causa del uso de las billeteras electrónicas” y “ponerse en deuda”, explicó.
Luego, el titular de la cartera de Relaciones Exteriores añadió que ese supuesto “riesgo kuka”, va “a desaparecer”, en las elecciones del año que viene. “Los argentinos tienen que confiar que este proceso de cambio les va a traer crecimiento y bienestar”, dijo.
Bullrich, sin embargo, le cargó la responsabilidad a los bancos y las fintech. Opinó que son ellos los que tienen que “generar mecanismos concretos de refinanciación, hacerse cargo y ayudar”. También propuso que los bancos pongan “carteles gigantes como en la brutalidad de los etiquetados frontales que digan ‘Si usted se endeuda por $100.000, va a terminar pagando $250.000′“.


























