




Falta mucho pero no tanto. La campaña electoral se huele en el aire. Preocupado porque la enorme mayoría de los argentinos lo rechaza, Javier Milei quemó la biblia de la extrema derecha y empezó a ver de dónde puede rascar los votos que necesita para sobrevivir en el poder. Con la sensibilidad del trader Luis Caputo, el gobierno ensaya medidas que apuntan a frenar la caída y revertir el mal humor hasta donde se pueda. Los créditos hipotecarios con financiamiento del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses, la riesgosa resolución del Banco Central que habilita los créditos en dólares y hasta el deseo repentino de que el salario mínimo ronde el millón de pesos, un intervalo en la guerra que el ex panelista lleva adelante contra los trabajadores argentinos. “Es una batería de medidas de acá a fin de año para mostrar cercanía a la gente, mejorar la percepción y llegar a marzo con una foto que no será diametralmente distinta pero un poquito mejor para asegurar la reelección. Salió de la mesa política”, cuenta un funcionario de Milei. Así como está, admite, Milei no tiene nada seguro.


En el mejor de los casos, la actividad económica y la imagen de Milei funcionan como un serrucho. Ante la destrucción de empleo, el cierre de empresas, la morosidad en niveles récord y la recesión del mercado interno, los anabólicos de campaña pueden ser tan eficaces como abanicar un cadáver. Pero Milei necesita vender en Wall Street que puede recuperar popularidad antes de que la inestabilidad propia de toda campaña electoral empiece a afectarlo. Es parte de lo que le recomendó Sebastian Galiani, el ex viceministro de Mauricio Macri y profesor en la Universidad de Maryland.
En las últimas semanas, el deterioro de Milei y la perspectiva de que no habrá cambios de fondo camino a las elecciones cambiaron el humor en la dirigencia opositora. Con el acercamiento que escenificó la reunión en el Hotel Emperador, el peronismo parece haber ingresado en una nueva fase. A puro instinto de autopreservación, el objetivo es suspender las agresiones públicas y encontrar un mecanismo para dirimir las diferencias y los proyectos de poder.
Distintos sectores del PJ empiezan a discutir en público cuál debería ser un programa alternativo convocados por la Escuela Néstor Kirchner. Un ejercicio tardío pero necesario para tratar de explicarle a la sociedad que un nuevo ensayo de unidad no va a terminar en falta de liderazgo y descontrol inflacionario. Pero, sobre todo, los que piensan que se puede ganar la elección del año que viene empiezan a ser cada vez más. Ya no es solo Guillermo Moreno el que dice que el peronismo vuelve. O Axel Kicillof, que parecía hasta hace poco el único gobernador optimista en un escenario de cautela. Ahora la situación es diferente. Otros gobernadores como Gerardo Zamora y Sergio Ziliotto plantean una confrontación más directa y Hugo Passalacqua recibe en Misiones a enviados de Cristina.
El dato más contundente es la reaparición de Sergio Massa. Después de su viaje a Barbados en el avión atribuido a Francisco De Nárvaez y casi tres años de hibernación, el ex ministro de Economía reapareció en Santa Fe para mostrarse con toda la dirigencia provincial, incluido los miembros de Ciudad Futura. En el peronismo dicen que es la primera de una serie de incursiones que tendrá Massa, otra vez en campaña para ser protagonista. Todos quieren llegar al umbral de las definiciones con señas de que tiene mucho.
El enigma está en la capacidad que pueda exhibir Cristina en estas circunstancias. A cuatro años del atentado de Fernando Sabag Montiel contra su vida, CFK lleva casi 440 días detenida y libra una batalla judicial en el exterior para volver a ser candidata. En la escena doméstica, lo que se advierte parece ser un giro pragmático que es hijo de la derrota. La presencia de sus leales mezclados entre jueces y representantes de embajadas extranjeras en el documental de Daniel Hadad fue el primer indicio. El segundo es el voto a mano alzada de los senadores y senadoras de Cristina a Pablo Yadarola, alto exponente de la mafia de Lago Escondido que se cansó de denunciar el cristinismo. José Mayans, Eduardo De Pedro, Mariano Recalde, Juliana Di Tullio, Alicia Kichner, Lucía Corpacci, Gerardo Zamora, Juan Manzur y Jorge Capitanich estuvieron entre los 66 senadores que convirtieron por unanimidad a Yadarola en miembro de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional. Solo Martín Soria se fue del recinto para no votar al pasajero que viajó a la mansión de Joe Lewis en el avión del Grupo Clarín con Jorge Rendo, Pablo Casey, los Mahiques, Julian Ercolini y Marcelo D'Alessandro.
“Fue una reunión como tantas. ¿O los jueces no se reúnen también con los dueños de las empresas energéticas?”, dice un notable del partido judicial que se formó en el peronismo. El giro es estremecedor. ¿El cristinismo asume tarde que ante los verdugos sólo cabe rendirse? ¿Es el sálvese quien pueda donde cada uno cuida su propia libertad ante un poder extorsivo? ¿O es el intento de recomponer un vínculo desde la debilidad absoluta? De momento, no queda claro, ni para los propios, cuál es a moneda de cambio.
“Cristina quiere ganar”, dice un ministro bonaerense que responde a Kicillof. Otra novedad porque hasta hace poco muchos la acusaban de jugar a perder. La inviabilidad de Milei puede suspender las diferencias internas. El peronismo empezó a pensar que puede volver a gobernar.
En medio de una debilidad cruzada, nadie tiene el triunfo asegurado. Un dirigente que habla con todos los sectores sostiene que al peronismo le conviene que Milei sea candidato porque va a llegar mucho más deteriorado a la elección. En cambio, piensa, si Milei finalmente cede y una facción del Círculo Rojo impone una candidatura como la de Patricia Bullrich, el peronismo podría tener grandes dificultades para volver al poder. Caras nuevas no sobran.
La escena es paradójica. En el Movimiento Derecho al Futuro, quedaron sorprendidos por el acto de la juventud axelista en San Martín donde había muchos chicos de entre 16 y 18 años. Kicillof gobierna una provincia donde el impacto del modelo y la destrucción de empleo es brutal. Ahí el rechazo a Milei está en niveles muy altos. Sin embargo, en La Plata reconocen que los reclamos contra el ajuste bonaerense sobre los salarios públicos no pueden más que crecer camino a 2027. El martes pasado, una marcha de la Lista Multicolor de SUTEBA y ATE reunió a 3500 docentes y trabajadores de la educación frente a la gobernación. Ahi se incuba un descontento que tiene a Myriam Bregman como referencia.
Otra escena que casi no trasciende es el cruce de adicciones, falta de trabajo, precariedad y endeudamiento en menores de 30 años. Hay dirigentes sociales que advierten una guerra narco de baja intensidad. En los últimos dos meses, hubo situaciones tensas en distintos barrios de La Matanza. Desde la Corriente Clasista y Combativa cuentan que hubo 9 asesinatos en 15 días. “Hay una situación muy jodida con muchos pibes endeudados con los narcos del barrio, que son los que le prestan”, dicen.
A principios de agosto, un grupo de vecinos reclamó contra el asesinato del joven Hector Iván González y destruyó a mazazos un bunker narco en el barrio 24 de febrero de Rafael Castillo. Algo similar había pasado en julio en Virrey del Pino, cuando Candela Urquiza, de 14 años, murió después de recibir un balazo en la cabeza en medio de un tiroteo entre bandas. Entonces, los vecinos prendieron fuego un búnker.
La encuesta del Instituto Periferias que dirige Daniel Menéndez muestra datos de un panorama delicado en barrios populares de 23 provincias: el 44% dice que en el último año alguien de su grupo familiar perdió su trabajó principal y el 74% dice que sus ingresos no alcanzan para cubrir gastos mínimos.
A años luz de esa realidad, Milei cerró el mes con dos datos que le devolvieron el ánimo: el índice de confianza de la Di Tella y las leyes que le aprobaron en Diputados el arco del PRO, la UCR y gobernadores peronistas como Gustavo Saenz y Osvaldo Jaldo. Ironías del país libertario, Santiago Bausili logró que la amplia mayoría de los diputados votara al socio del ministro de Economía como garantía de la sagrada independencia del Banco Central. El objetivo es copiar el modelo peruano, donde Julio Velarde acaba de ser ratificado por Keiko Fujimori hasta 2031. Velarde lleva 20 años en el cargo y ya vio pasar a 8 presidentes desde que Alan García lo nombró.
Bausili viene de tocar un cable de alta tensión, con la aprobación de los préstamos en dólares a personas que no lo generan, un viejo reclamo de Jorge Brito y la banca nacional. El último informe de la Gerencia de Estudios del Banco Provincia marca que la región va en la dirección contraria. En los últimos tiempos, Brasil, Colombia, Perú, Paraguay y Uruguay tomaron distintas medidas para desalentar el crédito en moneda extranjera. En Brasil, los bancos locales solo pueden prestar en reales y en Colombia, solo los “intermediarios del mercado cambiario” pueden prestar en dólares.
A los problemas económicos que vive la mayoría, se suma la interna que persiste en el gobierno. La caída del poderoso Jose Velis en la Aduana es parte de los cortocircuitos internos en el ala de Santiago Caputo. Alineado con el titular de ARCA Andres Vazquez, Velis garantizó el ingreso al país de las valijas atribuidas a Leonardo Scaturicce, pero el empresario, consultor y lobbysta solo invirtió en maquillaje publicitario y agravó la crisis de Flybondy.
Con terminales en Miami y vínculo histórico con Daniel Hadad, Scaturicce le trajo un problema adicional al asesor estrella con la hermana del presidente. “Quedó demostrado que Santiago también es berreta. No solo los Menem”, dice un intérprete de la pelea en lo más alto. Es lo que escribió en uno de sus últimos posteos el ensayista Diego Sztulwark, a partir de los nombres que acá se cruzan: “cada vez resulta más difícil distinguir la élite de lo lumpen, al profesional del cachivache y al fascista del liberal”. Por Scaturicce, el líder de las Fuerzas del Cielo entró en tensión también con Manu Vidal, el primero en reclutar los servicios del empresario en tiempos del PRO, cuando como jefe de gabinete del ministerio de Educación porteño le entregó contratos importantes de informática.
El otro golpe tiene que ver con la caída de Fernando Cerimedo, el barrabrava de la ultraderecha continental que llegó al trumpismo de la mano del lobista argentino Damian Merlo Debernardi. En 2024, Merlo fue el que trajo a Tucker Carlson a Buenos Aires para entrevistar a Milei. La detención de Cerimedo en Bolivia por el intento de asesinar a su ex pareja Nadia Beller reabrió la interna en el ex triángulo de hierro porque reactiva la hipótesis de que las filtraciones del caso Andis surgieron del corazón de LLA. La tensión derivó en el apartamiento momentáneo de Caputo del área de la comunicación. Entre la herencia de Cerimedo que Milei asumió en Casa Rosada, en el gobierno señalan a Juan Pablo Carreira o Juan Doe. Para Milei no es gratis prescindir de Santiago Caputo y su grupo. Nacen críticas al presidente de todo un arco de comunicadores que lleva a Santiago en el corazón y hasta Agustin Laje descubre que la batalla cultural no se come. Demasiado para este presidente. Por eso, en el oficialismo, dicen que el asesor retomará el control de la campaña cuando se acerquen las elecciones.

























