“La pelea bonaerense no puede llevarse puesto al proyecto nacional”, se quejó uno de los asistentes a la última cumbre peronista. La advertencia condensa una preocupación que atraviesa al partido: para sacar a Javier Milei de la Casa Rosada, el peronismo deberá saltar la tranquera de la Provincia, construir una propuesta federal y, sobre todo, recuperar el Norte argentino. El cálculo es simple. Cuando Daniel Scioli perdió la Presidencia frente a Mauricio Macri en 2015, el peronismo todavía conservaba una sólida implantación territorial: había ganado en 15 de las 24 provincias. Ocho años después, el mapa era otro. En 2023, Javier Milei se impuso en 20 distritos y Sergio Massa apenas pudo retener cuatro bastiones: Buenos Aires, Chaco, Formosa y Santiago del Estero.
Cosa de gitanos y cordobeses
En privado, Quintela admite que le gustaría ser candidato. “¿A quién no?”, responde. En público, reconoce que su rol es el de articulador y que la prioridad no son los nombres, sino la unidad. El Gitano fue quien lanzó la primera convocatoria a todos los sectores y logró congregarlos en La Rioja. “No hay que tener miedo de juntarnos con los compañeros, aun con aquellos con los que estamos distantes”, repite.
De buen vínculo con Llaryora y Juan Schiaretti, Quintela ambiciona sumar al cordobesismo a un gran frente en 2027. No la tiene fácil. Ambos calibran sus movimientos en función de la conveniencia de confrontar con la Casa Rosada. El gobernador mide sus pasos con foco en la reelección. A nivel nacional, impulsa la postulación del Gringo Schiaretti, bajo la promesa de que no forman parte de la polarización. “Tenemos un modelo propio”, repite, en un delicado equilibrio entre el peronismo y La Libertad Avanza.
Candidatos o no, Zamora y Quintela serán clave para tender puentes con aquellos dirigentes del Norte Grande que miran con recelo el poder concentrado en Buenos Aires.
Ante la posible suspensión de las PASO, Uñac propuso diseñar una interna lo más abierta posible. En el PJ nacional no lo descartan, pero admiten que los choques de facciones complicarían su organización. Recuerdan la traumática elección que tuvo el justicialismo en 2024, cuando Quintela intentó disputarle la presidencia a Cristina Kirchner. En aquel entonces, la Junta Electoral del partido rechazó la lista “Federales” por supuestas irregularidades. En medio de un escandaloso enfrentamiento público, Quintela denunció falta de transparencia y judicializó el trámite. “Repetir esa experiencia, hoy en este contexto de Milei, sería lapidario para el peronismo”, reconocen.
Un peronismo antikirchnerista
“Los gobernadores debemos consensuar quién es el que mejor nos representa”, insiste el salteño Gustavo Sáenz y amaga con jugar. El mandatario provincial, que también se ve tentado a ir por la reelección, llama a construir una alternativa opositora antikirchnerista. “El kirchnerismo se apropió del peronismo. El peronismo nunca fue de izquierda ni mucho menos comunista”, formuló Sáenz la semana pasada. Días después, su vicegobernador, Antonio Marocco, viajó hasta Buenos Aires para sacarse una foto con Kicillof. Compartió un panel con Verónica Magario y Carlos Bianco, y discutieron sobre cómo encarar un proyecto nacional de cara a 2027. De diálogo fluido y amistoso con Milei, Sáenz deja entreabiertas todas las puertas, incluso una oferta libertaria.
El pampeano Sergio Zillioto, que anunció su retiro de la política cuando finalice su mandato en 2027, también sostiene que el próximo presidente debe emerger del interior. Además, pone como requisito que tenga en su currículum una gestión provincial para mostrar resultados. Este fin de semana, se reunirá con Kicillof.
La tranquera bonaerense
Mientras tanto, en Buenos Aires, Sergio Massa y Kicillof —por lo bajo— dan rienda suelta a su disputa nacional. La reelección indefinida de los intendentes bonaerenses constituye el primer capítulo de una pulseada que se tensionará al ritmo del calendario electoral. Los jefes comunales le exigen al gobernador que los habilite a buscar otro mandato. El mandatario pretende cumplirles el deseo, con la esperanza de que traccionen votos hacia su proyecto presidencial. Massa, por el contrario, ya avisó que no aportará su apoyo en la Legislatura. El tigrense tiene un buen argumento: la ley que en 2016 puso límites a las reelecciones fue impulsada por el Frente Renovador.
El tema se discutió en la cumbre peronista del Hotel Emperador y lo charlaron esta semana, en privado, Malena Galmarini y Carlos Bianco. No hubo acuerdo. Todo un anticipo de una pelea que se extenderá hasta el año que viene y que los gobernadores, justamente, y quieren esquivar.


























