Fernando Cerimedo ha sido a Javier Milei lo que Damián Matías Merlo Debernardi es a Nayib Bukele. Si los dos presidentes de extrema derecha tienen cosas en común, sus operadores también. Son socios y su relación se formalizó en Miami. El lobista del dictador cool salvadoreño – como se autodefinió una vez -, hijo de argentinos pero nacido en Barcelona, le permitió acercarse al entorno de Donald Trump al ahora detenido en Bolivia. Lo hizo con un objetivo: instalar la imagen del libertario en Estados Unidos.
LAAG firmó un contrato con Numen, de la que Cerimedo era su CEO en 2023. Mediante ese acuerdo se propusieron colaborar en la campaña que llevaría a Milei hasta la presidencia. En aquel momento, el plan contemplaba analizar oportunidades para que apareciera en medios estadounidenses, preparar artículos de opinión y acercarse a miembros de la Cámara de Representantes y el Senado, con preferencias en el sur de Florida. Pero además, vincularse a centros como Heritage, CSIS, Council on Foreign Relations y Atlantic Council, para organizar una visita a Washington y reunirse con Trump.
Cerimedo siguió su camino asesorando a otros presidentes de extrema derecha en América Latina. Se conchabó en Bolivia como consultor de Rodrigo Paz Pereira para la segunda vuelta en las elecciones que lo llevaron al gobierno en octubre de 2025. Pero el propalador de fake news parece contagiado por un virus de rechazo entre los políticos que contribuyó a instalar como presidentes con sus malas artes. Paz salió a decir el último miércoles: “El señor Cerimedo jamás tuvo la autorización de representar a este boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a mi familia”. Igual que Milei. “No tiene vínculo con nosotros”, se despegó.
Merlo Debernardi mantiene lazos hace años con el gobierno de Trump y en especial con el lobby anticubano de Miami y el entorno del secretario de Estado, Marco Rubio.
El Observatorio de Medios del sitio Cubadebate, en un pormenorizado informe titulado ¿Cómo construyó Fernando Cerimedo un puente entre Miami y el poder político de Washington?, publicó el lunes 24: “El acceso de Merlo al núcleo cubanoamericano no apareció de la nada. Su relación con Cuba antecede en más de dos décadas a su actual actividad como lobista en Washington y Miami. Su propio historial profesional sitúa el primer vínculo directo en 1996-1997, cuando trabajó durante ocho meses como Screening Officer en la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, contratado por el Departamento de Estado”.
El 11 de noviembre de 2024, Merlo Debernardi escribió una columna en el Diario de las Américas que describe su pensamiento político: “Milei heredó un país en ruina económica, infectado de un movimiento woke en el cual las políticas sociales de izquierda extremista le permitieron a él también una victoria en las urnas como nunca se había visto en el país...”
El dúo dinámico que asesora o asesoró a Jair Bolsonaro, Milei, Bukele, Paz y a otros presidentes de extrema derecha, tiene llegada fluida al poder político de Washington y Cerimedo lo hizo evidente cuando le agradeció en público el apoyo económico brindado a Brad Parscale, el antiguo jefe de campaña del magnate instalado en la Casa Blanca. En febrero pasado, el ahora preso en Bolivia tuvo su glamoroso momento de gloria cuando le entregaron el premio a Consultor Político Hispano del Año, organizado por la plataforma Latino Wall Street.
No fue en un lugar cualquiera. El escenario donde se sintió reconocido con aplausos era la residencia Mar-a-Lago de Trump en Palm Beach, Florida. Al evento le pusieron un título bien grandilocuente, al estilo del magnate y del movimiento MAGA que lidera: Gala Prosperidad Hispana. Ese nivel de reconocimiento, Cerimedo se lo debe en parte a su socio Merlo Debernardi. El catalán con ciudadanía de EE.UU e hijo de argentinos que lo puso en contacto con el universo de la extrema derecha que hoy mueve desde Miami su músculo político para controlar Latinoamérica.




























