La mayor precarización del empleo no es solo un problema para quienes tienen condiciones más inestables o reciben menos ingresos, y por tanto pueden consumir menos, sino que también lo es para aquellos que producen y venden al mercado interno, y que, resultado de la caída generalizada del poder adquisitivo, enfrentan también una crisis sostenida.
“Es difícil entender de dónde podría salir un rebote del consumo en este contexto”, analizaron en ese sentido desde el Banco Provincia, considerando que la pérdida de poder adquisitivo acentuó el retroceso de la demanda interna.
A su vez, el ajuste del gasto público y el retroceso del crédito a las familias (que se encuentra igualmente muy limitado por la mora récord) tampoco parecen ser alternativas para potenciales mejoras del nivel de ventas. Por último, en este escenario, los economistas consideraron que “pensando hacia adelante, un mercado interno estancado parece un escenario optimista”.



























