En su etapa más dulce, fruto de su ascenso vertiginoso dentro del poder mileísta, Manuel Adorni llegó a manejar una estructura de casi 250 empleados que le respondían directamente, primero bajo la órbita de la Secretaría de Comunicación y Prensa, luego desde la jefatura de gabinete. Su posterior caída en desgracia no lo privó de acomodar a algunos de ellos, los de su mayor confianza, en cargos donde pudieran resguardarse de la tormenta judicial y la lupa pública sin dejar de percibir las mieles de la casta. Al caso de su exmano derecha, Javier Lanari, reciclado como director del Banco Nación, se le sumaron Aimé Ayelén Vázquez, Ian Lionel Vignale y Federico Esteban Sicilia. Los tres lo acompañaron casi hasta el último día de gestión y, poco antes, fueron designados en el directorio del Correo Argentino, donde cobran sueldos de casi 8 millones de pesos sin tener que ir a trabajar. Son los “ñoquis” —en este caso, “ravioles”, como se conoce a los cargos jerárquicos en la jerga estatal— que tanto criticaba el exvocero en los tiempos en que despotricaba contra los empleados públicos desde los micrófonos de la sala de prensa de la Casa Rosada. Esa época quedó atrás y Adorni ahora afronta un futuro incierto en Comodoro Py: sus abogados pidieron una prórroga para presentar su descargo ante el requerimiento del fiscal Gerardo Pollicita para que explique el origen de sus bienes, cuyo plazo vencía este miércoles.
Desde el entorno de los tres alfiles del exjefe de gabinete ensayaron como defensa que “acuden a las reuniones de directorio”, pero no aclararon que, en todos estos meses, les tocó ir una sola vez: fueron designados el 28 de abril, y la última reunión fue el día 30 de ese mismo mes. El directorio nunca más volvió a reunirse. Fuentes del Correo confirmaron a Página/12 que “no tienen un rol activo” y no se dedican más que a las “obligaciones jurídicas” que les corresponden por el cargo directivo.
Cerca del actual jefe de gabinete, Diego Santilli, dejaron trascender que tomaron nota de la situación y advirtieron que “se avanzará pronto” en tomar una decisión sobre el legado en ñoquis que les dejó su antecesor, aunque no saben precisar cuándo será “pronto”. Por ahora, dicen, tuvieron “otras prioridades”. En Casa Rosada, además, siguen mirando para otro lado con la estructura de casi 250 empleados que el imputado por enriquecimiento ilícito tenía bajo su órbita y que básicamente se dedicaban a la comunicación de gobierno, las redes sociales y menudencias de la gestión diaria.
No es la primera vez que el entorno de empleados más cercano a Adorni queda envuelto en un escándalo relacionado con su exjefe. Laura Schiuma, de la Secretaría de Vocería Presidencial, reconoció en Comodoro Py que Adorni utilizó su tarjeta de crédito para esconder la compra de una TV Smart con una consola Xbox para videojuegos incluida, todo lo cual tuvo como destino la Playroomm de la casa quinta en el Country Indio Cuá; mientras que las facturas por las sábanas de lujo que también formaron parte del escándalo de gastos suntuosos figuraban a nombre de su secretaria privada, Gisela Kocsis.
Ambos casos forman parte de la prueba documental que el fiscal Pollicita incorporó en la causa por enriquecimiento ilícito, que esta semana podría tener novedades. Este miércoles, como contó este diario, se vencían los 15 días de plazo para que la defensa de Adorni presentara un descargo en el que explique sus gastos e ingresos. El requerimiento del fiscal constaba de 20 puntos clave y más de 40 millones de pesos de gastos comunes y otros 400 mil dólares en propiedades que eran injustificables para sus ingresos. Sus abogados pidieron una prórroga para contestar y la última palabra la tendrá el juez a cargo de la causa, Ariel Lijo, que según pudo saber este diario, procederá a otorgársela.
El PRO los cría
Los designados a dedo en el Correo Argentino no son empleados random. Los tres mantuvieron un estrecho vínculo con Adorni. El apodo en la Rosada de Aimé Ayelén Vázquez era “Meme”. Licenciada en Ciencias Políticas, fue la mano derecha y jefa de asesores de la jefatura de gabinete; “su sombra” dicen algunos. Renunció a su cargo casi en simultáneo a la salida de su jefe. Al igual que Adorni, ella también se acogió al Régimen Simplificado de Ganancias. Y antes, también igual que Adorni, tuvo su paso por un cargo menor en el Gobierno porteño. Su suegro es Luis Betnaza, quien fue durante décadas el principal operador de Paolo Rocca y del Grupo Techint.
Vignale --quien fuera secretario ejecutivo de la Jefatura de Gabinete-- también tuvo un paso por la gestión amarilla en la Ciudad, pero se hizo ilustre por haber ingresado a la lista de funcionarios con créditos hipotecarios VIP del Banco Nación. El suyo, por $160 millones. Sigue siendo funcionario en la Rosada.
En el caso de Sicilia (otro de raíz en el PRO), acompañó a Adorni desde los tiempos de la vocería y luego pasó al cargo de Secretario de Coordinación Legal y Administrativa de la Jefatura de Gabinete. Con Milei le fue bien en el rubro inmobiliario: se compró dos propiedades en un country de Garín y un terreno con destino “inversión” en Zárate, todos incorporados a su patrimonio a partir de diciembre de 2023, según su propia declaración jurada.




























