




El círculo rojo empresarial ya admite que el atraso del bolsillo impacta en la actividad. Y, aunque se muestra optimista acerca de la marcha de sobre la marcha de la economía para el próximo año, esta perspectiva contrasta con la fuerte desaceleración prevista por el mercado.


Así lo muestra la Encuesta de Expectativas de IDEA, que este think tank empresario realizó entre sus más de 200 socios, fundamentalmente grandes corporaciones de diversos sectores.
El relevamiento, publicado este jueves y al que tuvo acceso El Destape, señaló que "las expectativas de los directivos de empresas socias de IDEA combinan una mirada favorable hacia los próximos doce meses con una evaluación más cautelosa sobre la evolución reciente de la actividad económica".
En concreto, la encuesta reveló que el 80% de los 218 directivos de empresas socias de IDEA consultados considera que la situación económica será mejor dentro de un año, contra solo un 6% que espera un empeoramiento.
"Entre los factores que explican la evaluación positiva del escenario actual aparecen el ordenamiento de la macroeconomía y la disminución del nivel de inflación, además de mejoras en sectores específicos, mayor equilibrio del tipo de cambio, equilibrio fiscal y acumulación de reservas", precisó el informe.
Se trata, como está a la vista, de aspectos relacionados a la estabilidad macroeconómica, pero no a un buen desempeño de la actividad. Algo que se condice con el hecho de que IDEA nuclea a grandes empresas, muchas de ellas del sector servicios, en lugar de pymes mayormente industriales.
Es decir, se trata de un agrupamiento corporativo no solo con influencia política más marcada, sino también capaz de aguantar varios años magros si ese es el precio a pagar por la implementación de reformas estructurales como las que impulsa Javier Milei. Un lujo que las pymes, generalmente mercadointernistas, no pueden darse.
La advertencia de los grandes empresarios sobre el atraso del bolsillo
Pero incluso este gran empresariado argentino admite una moderación en sus expectativas, anclada básicamente en el atraso salarial y los bajos niveles de consumo.
Al respecto, el informe de IDEA alerta que, en contraste con las consideraciones sobre el año próximo, "la evaluación del último año es más heterogénea", ya que "el 65% de los ejecutivos considera que la situación económica mejoró respecto de los 12 meses anteriores", pero "un 21% la evalúa negativamente y un 14% considera que se mantuvo igual".
En este sentido, la encuesta explica que "el segmento que tiene una mirada más crítica señala la caída o el estancamiento del consumo y la pérdida de poder adquisitivo de la población como factores que todavía condicionan la evolución de la economía".
Y agrega que, para este año, el pronóstico era más positivo de lo que finalmente se cumplió, ya que el "índice de expectativas" que fue "proyectado para el período 2025-2026 había alcanzado los 72 puntos", pero "al analizar ese período en retrospectiva, el resultado fue de 62 puntos, diez menos que lo previsto".
El contexto difícilmente podía llevar a otro escenario, luego de registrarse una caída del salario real privado registrado en siete de los últimos ocho meses medidos por el Indec. Y de confirmarse una baja interanual del consumo masivo ininterrumpida entre enero y junio, según datos de la consultora Scentia.
Evidentemente, incluso las grandes corporaciones, sobre todo en las industriales y vinculadas al mercado interno, deben admitir que ya les pesa el atraso del bolsillo.
El mercado modera sus expectativas
Para peor, los últimos datos también muestran un agravamiento de algunas expectativas clave por parte de los principales analistas económicos, en consonancia con la parte pesimista de las visiones expresadas en la encuesta de IDEA.
Así quedó plasmado en el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) de julio que el Banco Central publicó hoy, con las estimaciones de las principales consultoras y bancos de la City.
Las previsiones sobre inflación casi no cambiaron respecto al REM de hace un mes. Pero siguen siendo relativamente altas, dado que no se espera menos de un 1,6% al menos hasta enero.
El problema es que este dato se combina con otros que llevan a generar un escenario más negativo que antes para el empresariado. Uno de ellos es el del tipo de cambio: ahora el REM espera que el dólar de diciembre próximo esté más atrasado que lo que esperaba un mes atrás (a 1.652 pesos), lo que significa una menor competitividad para el sector transable.
El otro es, directamente, el de la actividad. El continuo atraso salarial llevó que, en el REM de hoy, consultoras y bancos pasaran a prever una baja del 0,4% en el PBI durante el segundo trimestre de 2026, cuando hasta hace un mes atrás preveían una suba del 0,6%. Por eso, para todo el año ahora estiman un crecimiento de la economía de solo el 2,7% y no del 3% como hace un mes.
Por ahora, los pronósticos indican que el empresariado podría, como le ocurrió en este último año, estar pecando nuevamente de ser demasiado optimista. Habrá que esperar doce meses para verificarlo.


























