Afectado por la caída en los ingresos, el negocio del consumo en Argentina está al borde del colapso. Un informe de la consultora Scentia al que accedió Página I12 confirma que el gasto general y el gasto básico de las familias lleva entre 5 y 24 meses en caída.
El trabajo muestra dos mediciones diferentes que tienen el detalle de lo que pasó en mayo. La primera calcula el consumo general (farmacias, hiper, barrios, mayoristas, kioscos, e commerce) con una baja interanual del 1,6 por ciento en mayo. La segunda reporta sólo las ventas en supermercados y comercios barriales, que tiene una caída del 2,7 por ciento interanual en mayo.
En paralelo, vale decir que si sólo se considera mayo, las caídas interanuales son contra meses muy malos. En super, la baja del 2,7 por ciento se da contra un mayo del 2025 donde hubo una caída del 0,9 interanual contra un mayo del 2024 en el que había habido una baja de casi 10 puntos contra el 2023. Una especie de mamushka de malaria.
En el detalle se observa que la venta en hipermercados cayó 4,2 por ciento interanual en mayo; que la venta en barrios cayó 1,3; los kioscos vendieron un 0,8 por ciento menos y los mayoristas un 1,6 por ciento menos. En la otra esquina, el e commerce creció 29,9 por ciento interanual y farmacias mejoró un 2,3 por ciento. Si lo mira contra abril, el e commerce creció 11 por ciento, los barrios cayeron 0,4, hipermercados quedó en cero y mayoristas mejoró 0,6 por ciento.
La producción de Alimentos y Bebidas no aumentó en volúmen como para explicar que hay más ventas en un canal que no es el físico. Cuando se mira por sectores el dato de Scentia, las ventas en comercios cayeron fuerte en Bebidas sin alcohol (6,1 por ciento), con Alcohol (1,9 por ciento), Desayuno (4,2 por ciento), Higiene y Cosmética (1,4 por ciento) e Impulsivos (-2,1 por ciento). El único segmento en el que crecieron las ventas fue Alimentos, algo natural porque es el rubro siempre más demandado.
Este resto es muy poco porque el gobierno de Javier Milei decidió un proceso de actualización de costos relativos que hace que las tarifas suban hasta 500 por ciento por encima de la inflación. Si el kirchnerismo tenía el problema de un consumo récord, en parte, por tarifas muy subsidiadas; los libertarios tienen lo contrario, tarifazos con salarios congelados que no les permiten a las familias invertir casi nada en otra cosa que no sea pagar los servicios.


























