




“La investigación permitió establecer que el denunciado José Luis Espert recibió en una cuenta radicada en Estados Unidos una transferencia de 200.000 dólares provenientes de una empresa criminal integrada, entre otros, por Federico Andrés Machado, dinero que posteriormente fue ingresado por el denunciado (Espert) en el sistema económico financiero argentino y aplicado a la adquisición de distintos bienes, con la consecuencia posible de que los bienes originarios (los 200.000 dólares) adquieren la apariencia de un origen ilícito”.


En las 100 páginas de su dictamen, el fiscal Domínguez precisa los puntos centrales de la acusación y le deja poco margen al excandidato estrella de Milei:
* Es nítido que Espert recibió en una cuenta del Morgan Stanley, con intervención del Bank of America, la suma de 200.000 dólares transferidos por Fred Machado.
En verdad, hubo una negociación entre los fiscales estadounidenses y Machado, con lo que Machado se declaró culpable de fraude y de lavado de dinero, no de drogas, sino plata originada en la estafa con los aviones.
* La maniobra de Wright Aircraft consistía en vender aviones que no estaban a la venta o venderlos más de una vez, sin entregarlos nunca y quedándose con el dinero de los adelantos.
* El delito de Espert consiste en recibir los 200.000 dólares, pero Domínguez menciona que la cifra podría ser mucho mayor.
Esa hipótesis se basa en que el movimiento de dinero parte de un contrato de servicios suscrito entre Espert y Machado, actuando este último en representación de una empresa guatemalteca, Minas del Pueblo, por un total de un millón de dólares, pagaderos en 5 cuotas de 200.000 dólares.
* El fiscal Domínguez sostiene que “no se pudo constatar que Minas del Pueblo S.A., de Guatemala, tuviera una actividad real que justificara semejante movimiento de dinero”. Afirma que no tenía capacidad económica para pagar una asesoría de un millón de dólares.
* Un punto clave es que Espert no tenía declarada ante el ente recaudador argentino, ARCA, la cuenta en Estados Unidos. Y después empezó a comprar bienes con ese dinero: una casa en Beccar por un valor cercano a 400.000 dólares, un auto BMW, otro Lexus, un Toyota y otros bienes. Esa fue la forma de darle apariencia lícita al dinero que provenía de delitos cometidos en Estados Unidos.
En el pedido de indagatoria se transcriben diálogos entre Espert y quienes trabajaban en su declaración de impuestos, especialmente la contadora Mercedes Armendrares.
Los chats dejan en claro que trataban de armar una declaración falsa para justificar las enormes sumas de dinero. “Si Dios quiere, en 2022 estaré como diputado de la Nación y tendré un sueldo como empleado del Congreso de la Nación”, se escucha decir a Espert. O sea, que con los ingresos del cargo legislativo esperaba tapar la plata que provenía de Machado.
Habrá que ver cuánto se toma ahora el juez Mirabelli para que se concreten las otras medidas de prueba que requirió, audios y correos electrónicos. Por lo que se ve en el escrito de Domínguez, las evidencias son más que suficientes, pero el magistrado paró la pelota. Al menos por ahora.
Por Raúl Kollmann / P12



















