Lo plebeyo es lo sagrado

Actualidad - Nacional13/06/2026

Vamos a duelar al Indio, incluso sin pensar en eso, o pensando con las entrañas. Su muerte parió un reencuentro social, poético, político, urgente, desmedido como el dolor que atravesamos en este país, y nos toca hacer algo con eso. Del cielo no cae maná sin un propósito. Y en América Latina, cuando la política está revuelta, las respuestas las da la cultura popular. Por eso el fascismo la odia.

Somos un laboratorio que los chorros que nos gobiernan le han vendido a Estados Unidos, país al que admiran en su máxima degradación. A la Argentina la desprecian. Pero también somos un laboratorio de experiencias resistentes, inspirados, sí Milei, en los diferentes modos de colectivismo que mamamos por un lado de los pueblos que estaban aquí y nos precedieron, y por el otro de los socialistas y anarquistas que llegaron con las oleadas inmigratorias y que dejaron semillas en el pensamiento nacional.

El adiós al Indio nos mandó a muchos al agradecimiento intenso. Al agradecimiento al que te dio una mano cuando estabas en el piso y nadie te miraba. Al agradecimiento del que pudo parar de tomar o de darse, porque alguien que quería y respetaba se lo decía de onda, con amor, con experiencia. El agradecimiento es constitutivo del pueblo. A veces lo funda. “Esto es familia”, fue como una letanía. Es una clave.

El martes, Cristina recibió el agradecimiento de los que no olvidan que en este país son muy pocos los que le han dicho que no al verdadero Poder. Y el Poder en este país, desde Macri, es mafioso. Quienes queremos a Cristina libre somos todos los que hace años vemos cómo hay jueces y fiscales y una Corte que no cumplen con su deber constitucional. Somos todos los que tenemos ojos y oídos y olfato y dos dedos de frente, y olemos lo podrido que se puso todo desde que esta región y sus gobiernos progresistas estuvieron muy cerca de lograr la multipolaridad geopolítica.

El Indio queda en miles de espíritus desolados que descansaron en él. En el recuerdo de noches difíciles. Tan vivo como el nacimiento de los hijos. Millones de historias individuales son, en un mismo y maravilloso movimiento, una sola historia que es argentina. A veces olvidamos, desde el campo popular, hablarles a las personas, a los individuos, como si el individualismo neoliberal fuera lo mismo. El colectivo que se defiende está integrado por individuos libres de organizarse para su beneficio recíproco.

Los libertarios, los macristas, los radicales y los peronistas que le votaron leyes de despojo al esperpento son tan responsables como Adorni. Nadie apoyó está locura sin llevarse tu tajada. Por eso son una mayoría repugnante, a la que se le opone la argentinidad majestuosamente humana que expresaban tanto el Indio como el Diego.

Por Sandra Russo / P12
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