El Gobierno apunta a grandes empresas por subas de precios y prepara una nueva ofensiva

Actualidad - Nacional21/03/2026

Ya están en la mira. Los próximos integrantes del Círculo Rojo que serán atacados por el Presidente y varios de los ministros están identificados. Y, según dicen en el oficialismo, con las maniobras destituyentes correspondientes ya documentadas. Luego que en el año se ensalzaran las críticas oficiales contra Techint primero, por el precio de las licitaciones de los tubos para el famoso gasoducto, y contra Javier Madanes Quintanilla después por el cierre de FATE; ahora los misiles están preparados para dar en el blanco de varias empresas grandes (de capital criollo y extranjero), que en los días previos a este fin de semana enviaron aumentos de precios de productos envasados con incrementos que van del 5 al 10%, dependiendo del nivel de componentes importados con que hayan sido elaborados. Se trata, fundamentalmente, de alimentos, bebidas, productos de tocador y limpieza, con alta demanda y rotación en góndolas; que entre el miércoles y el jueves llegaron a las grandes cadenas de super e hipermercados con ese alcance de incrementos en los precios, generando no pocos conflictos con los responsables de aceptar los productos de parte de las cadenas de consumo. No es para menos. El nivel de caída de ventas y la competencia con los comercios online son ya lo suficientemente importantes como para pensar más en frenar o bajar el precio de esos bienes, en lugar de ubicar en las góndolas productos con semejantes incrementos de precios. Únicos, además, en lo que va de 2026.

El Gobierno fue alertado por la situación (siempre hay quien rápidamente comunica estas situaciones al WhatsApp presidencial), y elaboró una elevada indignidad, que luego deriva siempre en estallidos. Quizá con nombre y apellido. Más si se tienen en cuenta los motivos que recibieron los super e hipermercadistas por los porcentualmente abultados incrementos. La explicación sería la guerra, y el consecuente incremento en el precio de los combustibles que derivan en alzas de costos que inevitablemente deben ser trasladadas al público.

Ante la explicación, en el quinto piso del Ministerio de Economía se elabora una teoría de refutación, que luego será derivada al presidente Javier Milei para su gusto; para que posteriormente se elabore la estrategia de comunicaciones correspondiente. Esto es, embestir sin piedad y con dedicatorias directas a los empresarios señalados. La explicación oficial parte del hecho de que la guerra comenzó el 28 de febrero, y que la elaboración de un producto determinado que la semana que culmina termina en una góndola fue fabricado indefectiblemente el mes pasado, antes de que el primer misil norteamericano o israelí impacte en Teherán. Y que el incremento de los combustibles se profundizó al 10% la semana pasada. Esto quiere decir que no puede haber influido en ningún aspecto de la producción del alimento, bebida o bien de consumo masivo en cuestión; con lo que el argumento de la guerra, al menos hasta ahora, no puede haber influido en el incremento que figure en una lista de precios que haya llegado a un local comercial el jueves pasado. En todo caso, y luego de un análisis exhaustivo de “pricing” (estrategia de estudio de costos y fijación de precios), de continuar el conflicto y el incremento de los precios de los combustibles locales (el único efecto de la guerra en la economía local, hasta ahora), un alza en los precios de un alimento podría verse afectada en las distribuciones a supermercados de la última quincena de abril. No ahora. En consecuencia, habría simplemente una maniobra especulativa de recuperación de precios de algunas grandes empresas nacionales y multinacionales, para aprovechar subas en los valores de productos al amparo vía excusa de la guerra en Medio Oriente.

Más si se tiene en cuenta que el viejo y gran argumento que explica generalmente el incremento de precios locales ya no tendría vigencia. Efectivamente, en lo que va del año, la cotización oficial del dólar muestra una caída aproximada del 4,5%, con lo que, siguiendo la lógica clásica de atar los precios a la divisa, estos tendrían que haber caído. No subido.

No es la primera vez que la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda sospechan de los grandes productores de alimentos, bebidas y productos de consumo masivo, desde que Javier Milei llegó a la presidencia. Entre marzo y abril de 2024, el jefe de Estado analizó dos situaciones, vividas desde el sillón de Rivadavia como si fueran afectaciones personales. El Presidente mostró mucho más que un desconcierto y casi como un desamor, el hecho de haber comprobado durante la primera semana de abril de 2024 que los precios de los principales alimentos que se ofrecen en las góndolas de las principales cadenas de supermercados del país bajaron casi un 10% en promedio. Los datos de aquel entonces del jefe de Estado eran que los principales empresarios del país que producen alimentos, bebidas y bienes de consumo masivo lo traicionaron en su confianza e incrementaron los precios de sus productos calculando un valor del dólar a 2 mil pesos a mayo de 2024; un nivel que, obviamente, no ocurrió hasta ahora, casi dos años después de aquellos eventos. Milei estaba convencido en aquel tiempo, así como ahora, de que los empresarios de estos sectores estaban y están ejecutando una práctica común en tiempos del kirchnerismo puro y duro: adelantarse a futuras corridas financieras, cambiarias y monetarias, imponer precios especulativos varios para tiempos próximos y salvar sus cajas contables hacia adelante. Es lo que en algún momento fue denominado el “Pricing Punk”. O una estrategia de precios bajo el criterio de que no hay un mañana, y que todo lo que se pueda ganar antes, especulando con tiempos peores, mejor hacerlo lo antes posible.

Y el hecho de haber calculado entre diciembre y enero precios a abril de 2024 con un dólar de 2 mil pesos es, simplemente, un gran acto de desconfianza puro y duro en las capacidades de Milei de poder llevar la nave a puerto tranquilo para esta época de su gobierno, tan temprana en su proyección original. Dicho de otra manera, los empresarios que calcularon ese nivel de devaluación con su inflación inevitable en aquel comienzo de 2024 (y de la gestión de Javier Milei) directamente no creían en que los libertarios pudieran haber tenido algún tipo de éxito en su gestión. O al menos así lo vivió Milei personalmente. Al ver los precios de los alimentos subir más que la inflación proyectada y comprobar que ahora tienen algún atisbo de disminución, el jefe de Estado vivió una especie de defraudación profunda. Mucho más que un “No la Ven”, como los definió alguna vez el propio Milei en una entrevista pública de aquellos días. Una real confirmación de lo que siempre sospechó y él mismo creyó. Y continúa creyendo.

Que no confían en él. Y que actúan en consecuencia. Y que fueron, al comienzo de su gestión, parte del problema. Casi de una conspiración. Una conspiración “punk”. La misma sensación sintió en aquel complicado abril de 2024, cuando por una decisión personal obligó a retrotraer los valores de la medicina prepaga a niveles casi de su llegada a la Casa Rosada. Lo hizo reflexionar duramente sobre sí mismo y su credibilidad respecto de la necesidad ideológica de desregular y liberar mercados para que sea la mano invisible la que coloque los precios en sus lugares de equilibrio. No pasó con las prepagas (y seguramente con muchos sectores más); y Milei se vio obligado a tomar una decisión tan dura como la de subir impuestos: instrumentar políticas de intervención económica directa por parte del Estado para evitar abusos. Lo contrario de lo que siempre creyó y consideró.

Y que prometió en campaña. Otra desilusión más que llegó al corazón presidencial desde el Círculo Rojo en 2024; sensación personal que ahora replica y repite en su visión.

Ahora nuevamente Milei y su grupo de colaboradores (incluyendo al Ministerio de Economía en su globalidad) están convencidos de que hay una visión “Pricing Punk” en muchos empresarios clásicos de los alimentos y las bebidas, y que se estarían aprovechando de una situación puntual por un evento internacional que, por ahora, no habría influido en sus políticas de precios.

Será el momento entonces de esperar cuál es el tiempo y las circunstancias adecuadas para la nueva embestida crucial de Milei contra integrantes del Círculo Rojo. Esta vez por los precios y los efectos de una inflación chúcara que se niega a ceder. Y que este año podría pelearle el cetro del 30% total.

Por Carlos Burgueño / Perfil

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