Las ventas minoristas de las pymes retrocedieron 5,6 por ciento interanual en febrero y encadenaron diez meses a la baja. El dato, junto con el desplome del consumo en supermercados, son el termómetro más exacto para medir la crisis del poder adquisitivo.
El derrotero del comercio por menor arrancó en mayo de 2025 (-2,9 por ciento) y no encuentra techo: -0,5 en junio; -2 por ciento en julio; -2,6 en agosto; -4,2 en septiembre; -1,4 en octubre; -4,1 en noviembre; -5,2 en diciembre y -4,8 en enero.
Los números se desprenden del relevamiento elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En la comparación mensual desestacionalizada, el Índice de Ventas Minoristas Pymes, registró una leve suba del 2,6 por ciento en el segundo mes del año frente a enero, que no alcanzó para revertir el total de la baja en enero (-4,2 por ciento): “el escenario confirmó una contracción técnica pese al repunte estacional de fin de mes”, explicaron desde la entidad..
En este sentido, puntualizaron que “la demanda operó con selectividad, priorizando ofertas y financiamiento para sostener las operaciones”.
En cuanto a la situación económica de los comercios, el relevamiento arrojó que “el 52,6 por ciento de los propietarios reportó estabilidad interanual, cifra inferior en seis puntos al registro de enero” y detalló que “dicho margen se trasladó a quienes señalaron un deterioro (38,8 por ciento) en comparación con el mismo período del ciclo anterior”.
Sobre la expectativa futura, la encuesta reveló: “las proyecciones de acá a un año indican que habrá paridad con la situación actual para el 46,6 por ciento, mientras el 42,9 por ciento aguarda una mejora y el 10,5 por ciento proyecta un retroceso”. Es decir, casi el 60 por ciento de los encuestados considera que la situación va a seguir siendo crítica para el sector.
Asimismo, respecto a la inversión, el reporte arrojó que “el 57,6 por ciento considera el marco como no apto para desembolsos, frente a un 15,5 por ciento que lo ve de forma oportuna y un 26,9 por ciento sin definición”.
Alimentos y bebidas, uno de los rubros más sensibles, muestra una caída abrumadora: -8,7 por ciento en la comparación interanual, a precios constantes, y acumulan un descenso del 7,4 por ciento en lo que va del año.
Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles tuvo un deterioro de 14,4 por ciento interanual en febrero, y suman un retroceso del 15,6 por ciento en lo que va del año.
En Calzado y marroquinería las ventas descendieron un 1,1 por ciento interanual, y acumulan una caída del 2,1 por ciento en el arranque del 2026. En el intermensual, crecieron 8,8 por ciento y empujaron el repunte moderado de esa medición.
Farmacia, en cambio, es uno de los que subió pero levemente: 0,3 por ciento interanual y suma un alza del 2,4 por ciento en lo que va del año. En tanto, en la comparación intermensual, siempre desestacionalizada, se registró una merma del 0,2 por ciento.
En Perfumería, las ventas cayeron 10,7 por ciento interanual, pero suman un incremento del 2,8 por ciento en el primer bimestre.
Ferretería, materiales eléctricos y materiales de la construcción cayó 0,3 por ciento pero acumulan un crecimiento del 2,5 por ciento en el inicio de 2026.
En Textil e indumentaria, bajaron 7,4 por ciento interanual, a precios constantes, y acumulan un descenso del 9,2 por ciento.





















