Volver al trabajo desmotivado no es pereza: es el cerebro pidiendo una reconexión gradual

Recursos Humanos19/01/2026
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Para Diego Apolo, docente y experto en neuropsicología de Broward International University (BIU), el hecho de que el 38 por ciento de los profesionales regrese al trabajo desmotivado tras un periodo de descanso, y que otro 37 por ciento requiera varios días o más para retomar el ritmo, no responde a falta de disciplina, sino a un proceso neurológico natural.

“La motivación no se reinicia como un calendario”, afirma el especialista. Tras una pausa prolongada, el cerebro necesita volver a conectar propósito, energía y sentido. Cuando esta reconexión no ocurre, surgen la frustración y el abandono prematuro de objetivos.

Por ello, y con miras a cumplir los propósitos del nuevo año, Apolo recomienda abandonar las promesas impulsadas únicamente por la emoción del inicio de ciclo y apostar por microacciones sostenibles. Iniciar una tarea durante solo 10 o 15 minutos reduce la resistencia mental y activa el impulso de continuidad.

Estrategias como la técnica Pomodoro, la fragmentación de objetivos en logros diarios y la celebración de pequeños avances no son simples “trucos de productividad”, sino mecanismos alineados con el sistema de recompensa del cerebro. “La dopamina no aparece cuando imaginamos la meta, sino cuando avanzamos un poco”, explica.

Asimismo, estructurar el tiempo, alternar el trabajo con estímulos placenteros y retomar rutinas sociales después del descanso contribuye a reconstruir la motivación desde lo emocional, no desde la culpa.

Otro error frecuente es confundir motivación con presión. De acuerdo con datos de Hays, el 20 por ciento de los profesionales atribuye su difícil reincorporación laboral a la exigencia de rendir desde el primer día, y otro 20 por ciento a no haber desconectado realmente durante las vacaciones. Para BIU, estos hallazgos confirman que la motivación no se impone: se cultiva. “Cuando el cerebro percibe amenaza, no se activa la motivación, se activa la supervivencia”, advierten.

La clave, señala Apolo, está en cambiar la pregunta. No “¿qué voy a lograr este año?”, sino “¿qué puedo sostener esta semana?”. La evidencia muestra que avanzar de forma constante, aunque sea poco, genera mayor compromiso que prometer grandes cambios en enero. Incluso fenómenos como el efecto Zeigarnik —la tendencia del cerebro a querer cerrar tareas incompletas— pueden jugar a favor si los proyectos se dejan en puntos claros de continuidad.

“La verdadera motivación no grita en enero, se construye en silencio durante el año”, concluye el catedrático.

Nota:rrhhdigital.com

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