El drama de los que buscan alquilar: poca oferta, condiciones imposibles y estafas

Actualidad - Nacional 24 de mayo de 2023
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Alquilar en la Argentina se convirtió en una quimera. Hace un tiempo circuló un video en Tik Tok que recibió cuatro millones de visitas: todo un síntoma. En él, Enzo Sivila ironizaba sobre los requisitos que piden las inmobiliarias. “Queremos alquilar, no entrar a la NASA”, decía con humor el jujeño, que hizo el video porque su hermana no conseguía vivienda en la capital de su provincia. Pero lejos de provocar risa, el drama que viven miles de argentinos a partir de la sanción de la Ley de Alquileres que rige desde el 1 de julio de 2020 es para llorar.

El problema no se circunscribe a Capital Federal. En todo el país, la baja de oferta de inmuebles para alquilar a tres años, indica la ley, cayó en forma estrepitosa. Según un informe de Mercado Libre en colaboración con la Universidad de San Andrés, apenas el 6% de las publicaciones en la plataforma corresponden a propiedades en alquiler, mientras que el 94% restante son propiedades en venta.

“Hay poquísima oferta y a precios elevadísimos -cuenta Julieta Rocío desde San Juan- Nada baja de 80 mil pesos. Busco una casa en las cercanías de la capital, de dos ambientes y fondo. Hasta hace un mes se podía encontrar algo de 70.000, y ahora me piden 85, 100, 130 mil”. Cuenta que en 2020, cuando comenzó a alquilar en la casa donde vive hasta hoy, pagaba 19 mil pesos. “Hace un par de años no era una locura conseguir algo así, por eso hoy en día hay poquísima oferta. 100.000 pesos hoy es barato para lo que yo busco”. Pero achicar sus pretensiones tampoco tendría mucho sentido, según cuenta. “Si yo me fuese a un monoambiente, me saldría 80.000. No es que pagaría la mitad”.

El problema, cuenta, es que con la nueva ley, “el primer año el alquiler me aumentó un 50% y ahora en el segundo un 70%”. Por eso comenzó a buscar otro inmueble, una empresa ardua que hasta ahora no le arrojó resultados. Para ella, sin embargo, regresar a Buenos Aires no es una opción. “Subiré el presupuesto destinado a alquilar o pediré prestado, no sé, pero en Capital es mucho más caro todavía”.

Bien informada, añade: “La última vez que alquilé con la ley anterior tenía un aumento que más o menos rondaba entre un 13 y un 18% semestral. Entrabas pagando un precio y ya sabías lo que ibas a pagar en seis meses. Con esta nueva ley uno no sabe cuánto le van a aumentar. Se entera el mes que le toca el aumento, porque ese índice el Banco Central lo actualiza mes a mes, y ahora es del 95%. Es una lotería. La realidad es que esta ley no le sirve a nadie, ni a propietarios ni a inquilinos. Si sos inquilino, de un día para el otro no te dan los números. Y el propietario está un año entero con un precio que se devalúa, llega un punto que ni siquiera le genera ganancia”.

Para colmo, señala Julieta, hoy existe una suerte de “gris legal, porque las inmobiliarias no se rigen por la ley, prefieren hacer acuerdos privados entre las partes, donde pueden llegar a pedir valores inalcanzables. Lo que pasa es que mucha gente, entre la ignorancia y la desesperación, dice ‘bueno, acepto ahora y después veo’. Esto lo empecé a notar ahora, en el último mes. Es una locura que uno como inquilino tenga que exigirle a la inmobiliaria que cumpla la ley”.

El doctor Ricardo Botana, que preside la Unión Argentina de Inquilinos, le explicó a Infobae que “la verdad es que con la nueva ley de alquiler se ganaron algunos derechos, algunas herramientas, pero lo cierto es que también -si bien solamente tienen un aumento anual- con el sistema atado a la inflación, lo que produjo es que el ICL, el Indice de Contratos de Locaciones, fuera altísimo. Estamos casi en un 98 % o sea, en una semana va a llegar al 100%. Y eso hace que el inquilino, cuando tiene semejante aumento, tiene que esperar cuatro o cinco meses hasta que se vaya licuando semejante aumento del canon locativo, esperando que vaya subiendo su salario”. En ese sentido, según un informe del gobierno porteño, los alquileres en la ciudad de Buenos Aires se dispararon 370 por ciento en casi tres años.

Sobre la falta de oferta, añade: “Hay varias razones para la baja. Por ejemplo, la ley no discrimina entre los diferentes locadores. No es lo mismo un jubilado que tiene un solo inmueble y eso le ayuda a llegar a fin de mes. Si ve que le exigen que sea monotributista y después emitir una factura para seguir alquilando, retira la propiedad del mercado e intenta venderla. Ese es uno de los casos. Y después hay otra cuestión que también incide, que es el tema de las plataformas de alquileres temporarios en los grandes centros urbanos del país (con Airbnb a la cabeza), porque obviamente ahí los locadores perciben el alquiler en dólares. Ni hablar de las ciudades turísticas, donde las plataformas han ganado prácticamente todo el mercado. En Bariloche, por ejemplo, no se encuentra un inmueble para alquilar a tres años. Se expulsa de la ciudad al inquilino local”.

Según el informe de Mercado Libre, la oferta de alquileres publicados en dólares en esa plataforma durante el primer trimestre de 2023 superó el 50% del total en el AMBA. El año anterior, el porcentaje era del 32%. La mayor parte de las propiedades para alquilar en dólares son casas (77%), mientras que los departamentos alcanzan al 34%. Esta restricción de la oferta hizo que los precios aumenten hasta un 144% en comparación con 2022.

Otro factor que incide en la dificultad para alquilar son los requisitos que piden las inmobiliarias. En San Juan, cuenta Julieta, “son los de siempre: recibo de sueldo y dos garantes que no sean jubilados, un mes de depósito en dos o tres veces -la única comodidad que te dan-, más pagar las firmas de la escribanía y todo eso…”. Aunque para aceptar la garantía, el recibo de sueldo, tanto del inquilino y de los garantes, “debe duplicar o triplicar el canon locativo. En este caso, si el alquiler es de 100 mil pesos, tanto mi recibo de sueldo como el de los garantes debería ser de 300 mil pesos”.

El mismo problema tiene Constanza en Capital Federal. “Para alquilar un departamento chiquito de 80 mil pesos me pidieron que demostrara ingresos por 300 mil. Obvio que mi salario no llega a ese monto. Me dijeron que podía sumar ingresos de algún conocido, que presente un recibo de sueldo más…”. Además, cuenta, “hoy me escribió una inmobiliaria que si o si necesitaba pagar un seguro de caución para ingresar, les dije que tenía garantía propietaria de mi familia. Y me dijeron que no, que solo trabajaban con seguro de caución. No me sirve, estaría pagando de más porque se le ocurre a la inmobiliaria. Es otro curro que tienen…”

Al respecto, Botana cuenta que “el seguro de caución lo brindan empresas que prestan la garantía y responden hasta finalizar el contrato con algunos límites, claro. Y obviamente le van a cobrar el servicio al inquilino. Es muy común hoy en día y no es barato tampoco, pero es una solución para la persona que no tiene un garante para ofrecer. Antes, los locadores eran reticentes a aceptarlo, pero ahora estas empresas que prestan las garantías trabajan incluso con las inmobiliarias, ellas mismas lo ofrecen”.

Constanza, que vive en un departamento en Retiro, se tiene que mudar antes de agosto. “Mi problema empezó en enero. Firme un contrato por tres años. Ese mes me llamaron de la inmobiliaria para ver si me podrían aumentar por fuera del contrato y les dije que no. En agosto ya no me van a renovar. Empecé a buscar departamentos. Pero una de las trabas que me ponen es que yo tengo una gata y en muchos lugares no aceptan mascotas. Yo busco un monoambiente. algo de 30 metros cuadrados. Lo que es seguro, me tendré que ir del barrio, porque no hay nada en alquiler y lo que hay está dolarizado”.

Como ella, muchos consultados por este medio pidieron que no aparezcan sus nombres. Y ninguno accedió a mostrar su rostro en fotografías. El argumento es que existe una suerte de “lista negra” de inquilinos que, según las inmobiliarias, podrían ser potencialmente conflictivos. Aunque el motivo no sea entregar un departamento o casa destruido -que los hay y en buen número- sino el reclamo para evitar prácticas abusivas. El doctor Botana admite que “escuchado varias veces lo de las listas negras de las inmobiliarias con respecto a inquilinos que no han pagado, ese tipo de situaciones. Si bien obviamente no es nada formal, hay rumores de que eso existe y me han comentado inquilinos en varias oportunidades que fueron amenazados con ingresarlos en esas listas. Obviamente, nunca vimos ninguna”.

Otro dato que refleja la crisis de vivienda y la necesidad de oferta de alquileres lo marca un informe del INDEC que se desprende del último censo sobre “indicadores de condiciones de vida de los hogares en 31 aglomerados urbanos”. Allí señalan que “A nivel urbano, las estimaciones del INDEC muestran que los hogares con vivienda propia en Argentina pasaron de 67,3% en el segundo semestre de 2016 a 60,9% en igual semestre de 2022. Consecuentemente, ha aumentado la cantidad de hogares que alquilan y los ocupantes quienes se acercan a 10% del total de los hogares urbanos relevados por INDEC”. Según la Directora del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Empresariales de la sede Rosario de la Universidad Austral, Ana Inés Navarro, “La cifra se achica cada vez más… Estos datos muestran un problema estructural de las dificultades crecientes para tener casa propia. Puede verse con claridad cómo fue aumentando la cantidad de hogares que alquilan, que pasó de 17,7 a 20,7. El crecimiento podría parecer pequeño, pero cuando ese número se traduce a toda la población de Argentina la cifra es preocupante”.

Este análisis no soslaya otro grave problema, que derivó en tragedias como el derrumbe del edificio de la avenida Rivadavia 8758 el pasado 26 de abril, donde murieron tres personas. Navarro añade: “También creció la cantidad de los que el INDEC llama ‘ocupantes’. No es que todos sean ocupantes ilegales, pero son personas que están ocupando una casa que no es suya. Los valores más altos se registraron durante la pandemia y después pareció que empezaban a achicarse. Sin embargo, en el segundo semestre de 2022 están casi en los valores de la pandemia, es decir, cerca de 10% de los hogares. Si bien no es el registro más bajo, es prácticamente similar el porcentaje al peor momento que fue el segundo semestre del 2020, en plena pandemia”

Celeste Luna va camino a convertirse en otro número de esa estadística. Tiene 19 años, es de San José de Jáchal, en San Juan y hace poco más de un mes se mudó a Tres Arroyos con su hermana y su sobrina. “Nos fuimos porque en el lugar donde vivimos somos muchos hermanos que estamos con mis padres. La situación era muy difícil. No hay buenos salarios. Vivir allí no era fácil”, cuenta.

En Tres Arroyos, por el momento, las tres viven en la casa -“chiquita”, define Celeste- que alquilaba una prima, casada y con una hija. Se dividen en las dos habitaciones que tiene la vivienda. Ella se quedó sin trabajo, aunque tiene una pensión por su enfermedad -es diabética- y viven de lo que gana su hermana, que cuida personas mayores en un geriátrico. El problema, explica, es que “la dueña no quiere alquilar más la propiedad, porque irá a vivir alguien de su familia y se la quiere dejar a ellos. Así que nos pidió que la desalojemos”.

En esta ímproba cruzada de conseguir alquilar una vivienda ya recorrieron un pequeño camino. “Por el momento no encontramos nada... Nos piden una propiedad como garantía, recibos de sueldo, una reserva de 15 mil pesos, un mes de depósito de 45 mil pesos, más el alquiler de 90 mil pesos por un departamento con dos habitaciones, living, cocina y baño... Pero no tenemos la posibilidad de una garantía como piden y no llegamos a esa plata... Entre lo que gana mi hermana y mi pensión apenas llegamos a los 65 mil pesos. Ahora la ayudamos a mi prima para pagar. Ella consiguió pero sólo tiene una piecita”

A finales de mayo deben desalojar. “No sé qué haremos. Tendremos que volver a San Juan si conseguimos como, porque no queremos andar en la calle con mi sobrina”.

Para complicar su panorama, a Celeste y su hermana las estafaron. “Nosotras estábamos por alquilar, vimos una publicación en Facebook, pagamos la reserva, no pedían mucho, 15 mil para ingresar y 10 mil para la reserva. Pero para nosotras es mucha plata. La cuestión es que no nos entregó la llave y nos sigue pidiendo plata, diciendo que está en Bahía Blanca”. Celeste dice que todavía no hicieron la denuncia: “Como conocemos poco acá, no sabemos cómo movernos…”.

Por su parte, Inés Mullen busca un departamento por la zona norte, “entre Olivos y Béccar”, cuenta. Tiene 24 años y por ahora vive con sus padres en Martínez pero, dice, “me quiero independizar”. Está a punto de recibirse de Economista y trabaja para el exterior en una empresa norteamericana: gana en dólares. Podría ser una ventaja a la hora de alquilar, pero quiere hacerlo junto a una amiga. “Un poco por el tema económico, y otro poco porque no me gustaría vivir sola”. No obstante, la búsqueda por ahora no les dio resultado. “No hay oferta. Yo busco en las páginas más comunes y también el boca a boca, el boca. Pero ves una publicación en el Instagram de un amigo y el departamento dura un día. Estoy hablando de los lindos, uno luminoso de dos habitaciones, algo básico, tampoco algo wow... Tenemos un presupuesto pactado de más o menos 200 mil pesos”.

Lo que observó, además, es que “la mitad de los alquileres que vi están dolarizados. Un tres ambientes no baja de 450 o 500 dólares por mes y son los más baratos, después tenés 600, 1000 o 1500. Y por supuesto te toman el dólar billete, es decir el blue. En mi caso tengo cierto presupuesto, no pasa nada, pero la amiga con la que me quiero mudar gana en pesos, cada mes va a tener que pagar más, entonces es inviable”.

A Inés le pidieron, para alquilar, “garantía propietaria en la zona de residencia, un mes de depósito de adelanto, otro por garantía, otro por no sé qué y al final, el mes que te mudás terminás pagando como 5 alquileres”. Además, a veces la oferta es tentadora pero tiene alguna trampa: “Estuvimos muy cerca de alquilar uno y cumplía con todos nuestros requisitos. El contrato estaba muy bien, eran dos años, el precio estaba bien, pero apenas salimos, vimos que al lado había un terreno baldío con cartel de la Municipalidad que decía que iban a construir. Se había publicado el sábado a la mañana y a la tarde lo fuimos a ver. A la noche ya tenía otras 10 personas mirándolo, o sea, ese nivel de demanda”.

Mientras tanto, concluye, la “mitad de las notificaciones para alquilar que me llegan son de departamentos horribles, oscuros, viejos. Y la otra mitad, que zafan, siempre tiene una contra, como que te piden 600 dólares”.

El doctor Botana amplía sobre este punto, que puede resultar un grave problema en poco tiempo: “Esta baja de la oferta de los inmuebles destinados a vivienda particular con contrato de tres años ha hecho que ingresen al mercado otros inmuebles que no estaban ni a la venta, ni eran alquilados, y están destruidos. Les hacen un lavado de cara, lo ingresan y a los dos meses el inquilino se encuentra que está pagando algo muy caro y con problemas estructurales en cuestiones que no va a poder resolver”.

Nota:infobae.com

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