La crisis económica del “Menem trucho”

Economía11/10/2026

En una charla entre dos o tres empresarios grandes del consumo, habituados a ver el movimiento en el AMBA, surgió el dato de que casi 8 de cada 10 locales de los pocos que se abren hoy día son para vender chucherías importadas de China. Joyería, juguetes sin controles sanitarios, maquillaje importado, textiles, gorritos, parlantes y artículos de decoración que se bajan del container en el Puerto de Buenos Aires e inundan CABA y el Conurbano. En las peatonales, además, hay hasta tres o cuatro locales que venden exactamente lo mismo. También algunas localidades costeras del Interior se enfrentan al fenómeno. Una especie de revival del “Todo por $2” que se popularizó en la época de Carlos Menem, con la diferencia de que se instala en un contexto donde no hay plata, ergo, no hay ventas.

Empresas quebradas, Ades y Mamdani

Tarea para el hogar. Si uno se toma el trabajo de juntar los nombres de las empresas que, con el modelo Milei cerraron, se fueron del país o se achicaron, se completa, incluyendo espacios, más de media carilla de un documento de Word. Por todo esto, el mercado le insiste al gobierno en cambiar el rumbo para sobrevivir. Los números del fenómeno de destrucción de empresas son letales.

“Durante el mes de julio continuó la destrucción de Unidades Productivas”, señala el ex viceministro de Economía y actual director de Vectorial, Haroldo Montagú. Tomando los de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), cuenta que ya hay 32.290 empresas menos que en noviembre del 2023. Pícaro, el economista se metió en la ridícula lógica contable de Milei y proyectó que, de mantenerse este ritmo, el gobierno libertario podría terminar cerrando más del doble de empresas que Mauricio Macri.

En el período PRO se perdieron 23.632; en la pandemia 15.398 y, si la crisis se mantiene como hasta hoy, en diciembre del 2027 habrá 48.887 empresas menos que en la previa a la llegada de los libertarios. Agrega además Montagú que más de 660.000 trabajadores formales quedarían sin empleo. El especialista concluye, así, que en el mejor de los casos Milei llegará a la elección del 27 con este nivel de crisis, empleo creciente o en el nivel de degradación actual. “Si no hay un cambio de política, es difícil corregir lo que ya hay”, sintetiza.

Allí, con esa premisa, adquiere sentido la aparición rutilante en el país de Alberto Ades, el economista que hace 35 años vive y trabaja en Nueva York y que parece ser el nuevo hombre de consulta del Presidente, que habla con él seguido y hasta lo llevó a una reunión de Gabinete en la que, por razones que no se conocen, se ausentó el ministro Caputo. Ades, visto en este contexto, es más interesante por lo conceptual, por lo que plantea, que por lo netamente político. Es un crítico que resalta, de algún modo, que hay que virar la política económica y ayer dijo en una entrevista en Futurock que “me gustaría un tipo de cambio más alto”.

El 9 de noviembre del 2025, bajo el título de “Mamdani al Gobierno, catarsis al poder” Ades publicó en la revista Seúl, que difunde ideas del macrismo, una conversación que mantuvo con Eliseo Neuman, un abogado de Harvard, que vive en Londres. Juntos analizan, en un diálogo, las razones del triunfo de Zohran Mamdani, el alcalde izquierdista de la Gran Manzana, justo horas después de ocurrida la votación.

Ades, que conoce a muchos economistas del peronismo y es respetado por muchos de ellos (“ni cerca está de ser un timbero”, argumentan para contraponerlo a Caputo), dice en ese artículo algo interesante, que quizás explique por qué hoy le advierte a Milei de los riesgos del ajuste. “El voto de Mamdani –apunta- no fue una apuesta racional, fue un acto de catarsis. El costo de vida, el agotamiento de los discursos y la sensación de que todo –desde el alquiler hasta el sentido del trabajo- se ha vuelto inalcanzable, contribuyeron a ese resultado”. A renglón siguiente, Ades afirma que “aquella ética del work hard, play hard se volvió una trampa: se trabaja más, se disfruta menos y pocos llegan a fin de mes”. Naturalmente, el análisis es más profundo que estas ideas, porque Ades introduce el voto judío en una ciudad cosmopolita y causas de otra índole, pero la crema es esa. Por esa misma razón, 1816 no se anima a extrapolar el resultado de Brasil para leerlo en clave de beneficio electoral para Milei. El hartazgo social sigue siendo, por la razón que sea, el driver de cómo se vota.

Economías regionales y remate de joyas

El dólar clavado está horadando a actividades que otrora no perdían. El caso más elocuente, la industria de los alimentos. Esta semana se aceleró una disputa política en la Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL): Arcor cree que la titular, Carla Bonito, no cumple la tarea de lobby político que se requiere en un momento delicado. Muchos le echan la culpa a esa falta de presión que se haya caído la ley de octógonos nutricionales, que la industria quiere eliminar. La embestida busca que Adrián Kauffman Brea, ex presidente de la UIA y un histórico de la empresa de los Pagani, retome el control.

No sólo en las grandes firmas hay heridos por la actividad y el tipo de cambio. En una reunión privada, un grupo de economías regionales plantearon que se están fundiendo. La más dañada, la de los frutos secos, que cuando hace el cambio de moneda paga más de un flete interno que en un barco exportador a Estados Unidos. Gracias a la política desbordada de Milei, el sector empieza a perder mercado con Brasil, Perú y Chile, sus competidores. Son ejemplos que grafican la ineficiente política cambiaria y cómo se ha alterado, además, la competitividad interna de las empresas.

En este escenario, el gobierno emprende la tarea de privatizar para tener respaldo de dólares por si se manca Trump. Durante el menemismo, con las privatizaciones de YPF, las telcos, las eléctricas, los trenes, Somisa, la empresa de aguas y los peajes, entre otras, Menem consiguió 39.600 millones de dólares, 13 mil millones de los cuales fueron casi cash y se usaron para cumplir compromisos de deuda. Eran las joyas de la abuela, firmas valiosas. Hoy, a Caputo le queda mucho activo, menos valioso, y que además sub vende: esta semana regaló AYSA a 200 millones de dólares más barata de lo que esperaba y de lo que el propio mercado estimaba para una firma monopólica que tiene 14 millones de usuarios.

Los libertarios buscan financiar lo que queda de tiempo hasta la elección con un paquete de privatizaciones. En noviembre se abren los sobres de ofertas por los trenes de carga y en 2027 será el turno de las centrales eléctricas y de Nucleoeléctrica. Con eso esperan hacerse de 1500 millones de dólares, una ganga ante el desafío que le impone al Gobierno la forzada paridad cambiaria. La escena general es la de un Milei que es Menem en la curva descendente, y eso plantea un enigma abierto: el riojano reeligió en plena crisis y luego se desplomó. ¿Qué pasará en 2027?   

Por Leandro Renou / p12

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