El deterioro se refleja también en otros indicadores del mismo informe: entre quienes votaron a Bullrich en 2023, la aprobación al gobierno de Milei bajó de 84% en enero de 2024 a 56% en septiembre de 2026 — una caída bastante más pronunciada que la registrada entre el propio electorado libertario, cuya aprobación se mantiene por encima del 70%.

La satisfacción con la marcha general del país entre este segmento es del 40%, más baja que entre los votantes de Milei (46%). En la consulta sobre el voto 2027, este electorado ya no aparece concentrado: un 39% dice que volvería a votar a LLA, pero un 17% se inclina por el PRO, un 12% optaría por el voto en blanco y el resto se reparte entre otras opciones.
El dato cambia la lectura del escenario 2027. Si el electorado de Bullrich se hubiera mantenido tan cohesionado como el de Massa o el propio de Milei, la ventaja de La Libertad Avanza en la intención de voto genérica sería mucho más clara. En cambio, con esa fuga, el panorama que muestra la encuesta es de paridad técnica: 24% para LLA y 23% para el Peronismo, con un 20% de indecisos.

Lo que no está claro es hacia dónde termina yendo ese electorado disperso: si vuelve a consolidarse detrás de LLA de cara a la elección, si migra de forma más definitiva hacia el PRO, o si queda flotando entre el no-voto y el voto en blanco.
Fuente: Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), Universidad de San Andrés — Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP). Muestra de 1004 casos, realizada entre el 3 y el 9 de septiembre de 2026.




























