El consumo privado en los hogares registró un retroceso del 0,6 por ciento interanual durante agosto. Con esta cifra, la demanda interna encadenó su noveno mes consecutivo de variaciones negativas en la comparación con el mismo período del año anterior, según los datos del Índice de Consumo Privado elaborados por el Centro de Estudios de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (ICP-UP).
De acuerdo con el informe de la Universidad de Palermo, el comportamiento del indicador estuvo impulsado por disminuciones transversales en la mayoría de los sectores relevados.
Entre los rubros que mostraron mayor retracción en la medición figuraron alimentos y bebidas, equipamiento para el hogar, vestimenta y servicios vinculados al entretenimiento y el turismo interno.
De esta manera, el comportamiento registrado en agosto profundiza la tendencia recesiva iniciada a fines de 2025.
El estudio reporte precisa que las bajas registradas a lo largo de este ciclo mantienen un patrón persistente de debilidad estructural en los volúmenes consumidos por los hogares.
El desempeño negativo del ICP-UP durante agosto coloca al consumo privado frente al desafío de encontrar un piso en el último tramo del año. Mientras la masa salarial real no experimente un repunte extendido y sostenido, las proyecciones de la Universidad de Palermo sostienen que en el gasto de las familias predominará la cautela.
En paralelo a estos datos, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una contracción del 0,2 por ciento interanual en las ventas minoristas de las pymes durante agosto. Esta caída, acompañada por un retroceso del 2,7 en la comparación directa con el mes de julio, confirmó que la pérdida de tracción en la demanda afecta tanto a la gran distribución como al comercio de proximidad.
El escenario de bajo consumo e ingresos acotados se reflejó de igual manera en el comportamiento de los agregados monetarios y los métodos de pago de la economía real. De acuerdo con el relevamiento sobre el financiamiento familiar, las compras efectuadas mediante tarjeta de crédito sufrieron un recorte real del 11,3 en agosto, mientras que los préstamos personales cayeron un 7,5 interanual.




























